Sábado, 26 Noviembre 2016 00:00

En serio ¿Murió Fidel?

 
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Fidel vivo era una piedra de tranca para Raúl. Pero ya se murió. Se murió Fidel, sostiene el autor de este escrito Fidel vivo era una piedra de tranca para Raúl. Pero ya se murió. Se murió Fidel, sostiene el autor de este escrito Fotos AFP

Fidel vivo era una piedra de tranca para Raúl. Pero ya se murió. Se murió Fidel. Jamás una muerte había tan oportuna y eficiente. Ya el Papa envió sus condolencias. Esperemos las de Trump. La desaparición de Fidel cambia completamente el panorama de las relaciones bilaterales de Cuba con Estados Unidos. Se acabó la razón de principios. Y eso, señores, significa que, ahora sí, ¡¡¡murió Fidel!!!

Pregunto si es en serio lo de la muerte de Fidel, porque todavía, obviando el calendario inexorable, anda gente asegurando que Hitler está vivo. Es que es difícil de asimilar que se pueda morir así de fácil, como se muere cualquier hijo de vecino, este tipo de fenómenos inhumanos, que ejercen un hipnótico poder sobre las mentes dúctiles y sumen a sus pueblos en el horror y a la humanidad en la desesperanza. Uno, en su ingenuidad tan común, espera que una bestia de estas dimensiones se muera entre bramidos horrorosos de los cielos abiertos de par en par, vomitando fuego sobre los glaciares que hacen subir el agua de los océanos, provocando tal devastación que la humanidad la reseñará por los siglos de los siglos. No, el hijo de puta, se murió. En su cama. Se quedó muerto. Desaguado. Con el colchón agusanado. Parece que tenía días muerto, pero como ya nadie se acercaba por allí, siguió muerto sin aviso y sin protesto. Hasta que alguien le avisó a Raúl que salía un olor a muerto de la casa de Fidel. Por eso el apuro en cremarlo. Por aquello de que muerto cremado es muerto asegurado. El pueblo cubano recibió la noticia entre aliviado y sonreído. “Que lo perdone Dios, nosotras no”, corearon las Damas de Blanco, objeto de su vileza más entrañable. Al son de Fidel gusano, llévate a tu hermano, festejaban en las calles de Miami. Los espíritus de los cientos de cubanos devorados por tiburones en su desesperación por la libertad, esperan que echen sus cenizas al mar para rendirles homenaje. No voy a comentar el cretinismo de sus adoradores, que ni por nada se hicieron ciudadanos cubanos, ni la estupidez de los supuestos intelectuales de izquierda para quienes Pinochet era un dictador asesino, pero Fidel una blanca paloma sonrosada de mano bienhechora.

  ComillasROJASLos espíritus de los cientos de cubanos devorados por tiburones en su desesperación por la libertad, esperan que echen sus cenizas al mar para rendirles homenaje”.  

 

 

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Recuerdo que un periodista le preguntó a Joaquín Sabinas por su ruptura con Fidel, y el cantautor respondió, que cómo se podía seguir apoyando a un sujeto poderoso que asesinaba chavales porque se apoderaron de un lanchón para escapar en busca de la libertad. Por la misma causa rompió también Saramago. Porque ese asesinato develó que la tal revolución cubana, luego de más de medio siglo en el poder, aún tenía que matar a sus hijos para impedir que huyeran en busca de futuro. Insistir en dotar de cualidades humanas a este depredador sortario, en un sinsentido. Fidel fue una monstruosidad, no un ser humano. Así lo atestiguan sus asesinatos en su época gangsteril, cuando estudiaba en la Universidad de La Habana o sus fusilamientos por diversión en la Sierra Maestra y luego sus crímenes contra sus propios compañeros de armas, como el homicidio de Camilo Cienfuegos o el encarcelamiento por 30 años del poeta Valladares, entre demasiados mártires, o luego de la toma del poder su limpieza homicida contra humildes funcionarios del régimen de Batista. Para terminar asesinando, encarcelando, torturando, matando de hambre a su propio pueblo, que hoy recibe la noticia de su muerte con calculada indiferencia, como lo reseña Yoani Sánchez. Por allí un exaltado ditirámbico asegura que Fidel fue un factor determinante en el curso de la historia de la humanidad. De haber investigado antes de emitir esa expresión de dolor hormonal, hubiera descubierto que de todos estos canallas homicidas, sustentados en el poder por las circunstancias, la corrupción y las fuerzas armadas pervertidas, desde el imperio romano hasta hoy, solo Fidel logró destruir sistemáticamente todo avance civilizatorio de su pueblo, llevándolo a la indigencia moral y física, sin ningún tipo de retribución, salvo hacerle adquirir la falsa conciencia de que la miseria es la dignidad del pueblo. Quebró todo lo que tocó. Arruinó al campo y a los campesinos y convirtió la otrora perla del Caribe, en una exportadora de prostitutas para buscar dólares entre los turistas de las demás islas caribeñas, todas prósperas y libres. También hay quien asegure que Fidel fue un genio de la política que supo mantenerse en el poder por sus buenas artes, sin embargo la verdad es muy otra. Primero lo sostuvo la Guerra Fría, período en el que Rusia lo mantuvo como su satélite particular, hasta que ya no pudo seguir pagando su chuleo. Los gringos no quisieron luego hacerse cargo del mantenimiento de ese cochambre muerto de hambre y lo dejaron que sucumbiera, lo que estuvo a punto de suceder cuando llegó súper Chávez y sus petrodólares a suministrarle oxígeno.

FiestaAl son de Fidel gusano, llévate a tu hermano, festejaban en las calles de Miami

Que muerte más oportuna

Escribí en días pasados alertando que el Vaticano había propiciado el diálogo entre el gobierno y la oposición en Venezuela, porque Raúl Castro estaba muy preocupado por la deriva de las elecciones en Estados Unidos hacia Donald Trump, lo que sucedió, y perder también a Maduro significaba el cierre del financiamiento indispensable para su supervivencia, por eso Maduro se queda. El Papa cumplió a cambio de unos cerca de 800 presos políticos que Raúl liberó. Pero ahora se muere convenientemente Fidel, que era el símbolo del radicalismo contra los Estados Unidos. Fidel vivo era una piedra de tranca para Raúl. Pero ya se murió. Se murió Fidel. Jamás una muerte había tan oportuna y eficiente. Ya el Papa envió sus condolencias. Esperemos las de Trump. La desaparición de Fidel cambia completamente el panorama de las relaciones bilaterales de Cuba con Estados Unidos. Se acabó la razón de principios. Y eso, señores, significa que, ahora sí, ¡¡¡murió Fidel!!!   

Visto 4595 veces Modificado por última vez en Domingo, 27 Noviembre 2016 03:54
Rafael Marrón González

Coteja los errores de la historia nacional con lo que considera los descalabros de hoy en día en Venezolanidad.