Nadie siente vergüenza ni se sonroja cuando son señalados como corruptos y ladrones en sus distintos grados.

El patrón a seguir es el mismo hoy y ayer.

Los comunistas bien adoctrinados repiten la cantaleta que les inculcan. Y los malos imitadores vernáculos hacen exactamente igual aunque sean producto de cursos intensivos prácticos sin ninguna filosofía de la barata que esgrimen sin cansancio.

Algunos usan el disfraz de socialistas porque de esa manera pretenden hacer más suave e hipócrita el sendero hacia la supuesta igualdad que pregonan. Igualdad que es para los demás, nunca para ellos. Igualdad imposible, innecesaria e insoportable para cualquiera que aspire a superarse en esta vida.

La única igualdad verdadera es ante Dios y ante la ley; de resto ya pueden seguir aullándole a la Luna porque jamás lograrán establecer una sociedad que vaya contra la naturaleza y esencia de los humanos. Todo lo anterior con la dispensa de lo que realmente significa socialismo bien entendido y desarrollado; es decir, humanismo, humanidad, humanitarismo, fraternidad, o cualquier equivalente que tome en cuenta con honestidad y sinceridad a los hombres y a las sociedades, a los pueblos y a las etnias del planeta.

Todos los que tienen tendencia totalitaria, autocrática, teocrática, dictatorial, despótica, autoritaria, dominante, abusiva, absoluta, caciquesca, se expresan de la misma forma y usan los mismos guiones para desviar al público de la realidad para convertirla en algo ficticio, y viceversa. Si no, escuchen a Iglesias, Evo, a Daniel, el iraní, el turco, el sirio, el putín, el cubano, que nos tiene invadido con más de veinte mil malandros, y el de aquí, entre otros; cortados con la misma tijera.

Los voceros y luminarias de este desbarajuste que nos gobierna con idealismo trágico no se cansan de mentir y engañar al pueblo y a sus alrededores con noticias y comentarios que tienen como fin mantenernos ocupados mentalmente, tratando de dilucidar si los disparates, torpezas y malas intenciones contienen algún asidero capaz de resistir un análisis serio y decente. Tarea hercúlea y completamente estéril.

Reconversión monetaria; pago electrónico de gasolina y subsidio con una cédula patriótica rojita; la regulación de los precios de la carne, los huevos y el pollo, y quien sabe que más, que han desaparecido de los automercados; el descontrol cambiario diario y la nueva referencia cambiaria reposada en el euro; la hiperinflación casi galopante; el asesinato como medio de vida; las altisonancias, desplantes y retos a la comunidad internacional por que muestran preocupación por este país; los magnicidios que no pasan de imaginarse como minicidios, si fueran reales; los planes rimbombantes para salir de la crisis económica y social; el asalto a las pocas empresas productivas en manos de la derecha, que por cierto tanto mencionan como causante de nuestra situación de caos general, sin querer admitir que tanto aquí como en cualquier lugar donde se posen la izquierda en sus diferentes versiones es la responsable de los dramas de las naciones. Pura fantasía onírica y marxista. Claro, lo afirmado no es un postulado matemático indiscutible ni un planteamiento irrebatible. El relativismo existe y las excepciones a las reglas también.

La sedicente oposición política y partidista, salvo honrosos apartados, no ha sido mejor que el régimen porque teniendo en sus manos una cantidad de instrumentos legales y el apoyo mayoritario de la verdadera oposición en cabeza de cada uno de los venezolanos que detesta tanto la situación como a los gobierneros y sus allegados no ha demostrado su amor y respeto por esta tierra; por el contrario en innumerables casos han colaborado con el saqueo y la destrucción de lo edificado en años anteriores a estos nefastos cuatro lustros.

Nadie siente vergüenza ni se sonroja cuando son señalados como corruptos y ladrones en sus distintos grados.

La reflexión: cuando Don dinero está de por medio no hay moral ni límites intelectuales para la cobardía y la poca calidad humana.

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