El retroceso en la principal industria siderúrgica del país es cada vez mayor. La disminuida producción de los primeros ocho meses de 2018 es 66,5% menor a la de 2017. Los trabajadores perciben que no hay voluntad para reflotar la industria, lo cual se traduce en menor fabricación de cabillas para la construcción y hojalata para envasar los alimentos. El panorama, según describe uno de ellos, es de “soledad y tristeza al observar todas las áreas paralizadas, un Sutiss arrodillado y una incertidumbre total”.

Los titulares de las estatales son trabajadores con más de 20 años de servicio en las plantas de aluminio. Las designaciones forman parte de la reestructuración general que prometió el Gobierno y que, hasta ahora, tienen como principal tarea recuperar la producción de las industrias.