Familias de las zonas más vulnerables empezaron a tomar sus previsiones ante la inminente inundación en sus viviendas. El equipo de Seguridad Ciudadana y Protección Civil ha realizado los recorridos por los sectores afectados para identificar los posibles refugios. Reiteraron que hasta ahora se han registrado afectaciones menores, sin ningún caso de damnificados. La crecida del Orinoco se ubica entre 9 y 28 centímetros diarios aproximadamente.

En el ambulatorio de Vista al Sol se atienden hasta mil pacientes semanales, cuando hace 2 años la cifra no llegaba a 20. La atención para los pacientes palúdicos se abrió a partir de junio de 2016 en este centro de salud, pues la epidemia, otrora confinada a las zonas selváticas del estado Bolívar, ya era palpable en Puerto Ordaz y San Félix.

Residentes de Puerto Libre insisten en la necesidad de desplegar un plan contra la malaria, que el año pasado enfermó a por lo menos 70 personas y mató a tres.

En La Laguna, así como en otros sectores cercanos, como Campo Rojo, temen por la propagación de la enfermedad a otras barriadas. Los afectados denuncian que no ha habido iniciativas del Distrito Sanitario 2 para enfrentar la situación y facilitar el acceso a sus tratamientos. En el caso hay una coincidencia que no parece un asunto del azar: la falta de insecticida, que ha imposibilitado las jornadas de fumigación. Todo corrobora, además, la penetración de este mal en las zonas urbanas del municipio Caroní.

Este 2016 presentó uno de los mayores retrocesos en materia sanitaria con el retorno de una enfermedad erradicada del país hace 24 años.

Coordinadores parroquiales de la MUD manifestaron su respaldo al diálogo entre el Gobierno y la oposición, convencidos en la mediación por parte del Vaticano.

La falta de respuesta y de información por parte del Gobierno hace que los ciudadanos se muestren escépticos sobre esta forma de organización que sigue sin atender la causa fundamental de la escasez de alimentos: la falta de producción. “Yo compro lo que consiga, y la verdad es que nos hemos visto fregados”, se queja Jesús Bolívar.

De cómo esta actividad ilícita era una forma de sustento económico en la Guayana decimonónica, al punto de que los gobernantes que trataban de controlarla pronto eran víctimas de revueltas y derrocamientos.

“Nosotros comenzamos a resguardar el terreno pero nos quedamos aquí. Después construimos y acá estamos".

Sociedad Civil Cachamay destaca la potencialidad de la zona costera del río Caroní por lo que pide a las familias que residen en este sector de Puerto Ordaz reclamar un urbanismo de calidad.