“El nivel de la epidemia requiere ayuda internacional, el gobierno lo sabe”, asegura el ex asesor de programas de malaria en Venezuela, Leopoldo Villegas, quien recomienda sincerar las cifras para evitar las fallas en el suministro de tratamientos y una mayor transmisión de la enfermedad. El malariólogo señala que Venezuela ya está cerca del umbral de los 300 mil casos sin contar ese otro 50-60% que no se cuentan en las cifras oficiales (recaídas, recrudescencias y subregistro-automedicados).

Las fumigaciones casa por casa para erradicar el mosquito y prevenir contagios disminuyeron en 2 mil por ciento en la entidad, de acuerdo con la revisión de las dos últimas memorias y cuentas publicadas por el Ministerio de Salud, correspondientes a los años 2014 y 2015. La epidemia de malaria no llegó de sorpresa y el sufrimiento de cientos de miles de familias en los ambulatorios por falta de tratamientos pudo evitarse.

La malaria en el estado Bolívar no es una enfermedad más. Es una epidemia que afecta a miles de familias: adultos, ancianos y niños acuden temblorosos (algunos sin posibilidad de sostenerse de pie) a los módulos de salud que entregan el tratamiento en partes, puesto que las autoridades sanitarias intentan evitar la reventa de las cotizadas pastillas. 150 nuevos casos se reciben a diario en el módulo de Manoa. Solo este martes, la lista de nuevos casos en el módulo de Vista al Sol alcanzó a 175 personas.

Los pacientes de los centros de Core 8, Los Olivos, Castillito y Unare enfrentan no solo sus enfermedades, sino el precario equipamiento de estos centros de atención primaria, sin contar otros detalles, como la ausencia de aires acondicionados o la maleza en los alrededores. Todo esto tiene como consecuencia la sobredemanda que tiene el Uyapar, principal hospital de Puerto Ordaz, a diario colapsado por una razón principal: la desatención gubernamental.

Médicos de Puerto Ordaz y Ciudad Bolívar revelan la cifra que habla por sí sola de la epidemia de malaria en la región.

Eduardo Duerto falleció en el Hospital Dr. Raúl Leoni, de San Félix, a causa de malaria. No había tratamiento para atenderle de emergencia ni en asentamiento rural donde residía ni en el centro asistencial.

El Instituto de Salud Pública (ISP) ordenó reservar el medicamento primaquina solo para pacientes nuevos de paludismo. A quienes reinciden en la enfermedad le dan tratamiento solo para tres días, y luego deben hacerse la prueba nuevamente para recibir el resto, gestión para la que tampoco hay microscopistas ni reactivos suficientes.

La Sociedad Venezolana de Salud Pública y Red Defendamos la Epidemiología Nacional cuestionan que la Organización Panamericana de la Salud no haya compartido los datos de difteria en Venezuela durante este año, en el que persiste la censura epidemiológica oficial.

En el ambulatorio de Vista al Sol se atienden hasta mil pacientes semanales, cuando hace 2 años la cifra no llegaba a 20. La atención para los pacientes palúdicos se abrió a partir de junio de 2016 en este centro de salud, pues la epidemia, otrora confinada a las zonas selváticas del estado Bolívar, ya era palpable en Puerto Ordaz y San Félix.

La Gobernación de Bolívar habló sobre “la presencia de difteria en pocos habitantes en los municipios del sur”. La Alcaldía de Caroní acerca de una “campaña malsana de un posible riesgo de epidemia de difteria en el estado, generado a su juicio, a través de rumores por parte de un grupo de personas que buscan crear un clima de zozobra en la población”.

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