Familias que debieron refugiarse en los albergues habilitados en Caroní por la crecida de los ríos, debieron regresar a sus casas, o a lo que quedaron de ellos. No hubo plan de reubicación ni misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor como se les prometió.

A raíz de la crecida del río Caroní, Yasmin Fuentes y su familia fueron una de las casi 2.000 familias afectadas por las inundaciones, de las que más de 300 acudieron a refugios, en su mayoría instituciones educativas. Todos debieron desalojar debido al comienzo de clases, la mayoría de las viviendas quedaron con afectaciones, pero para Yasmín fue peor, lo perdió todo, la corriente se llevó por completo el rancho donde vivía.

Hoy, ella, su esposo y sus tres hijos viven en una habitación que alquilan a un vecino en el sector Campo Rojo de San Félix, pues el sueldo no les alcanza para medio construir cuatro paredes, mucho menos para comprar una vivienda.

Tanto Gobernación como Alcaldía se desentendieron de ella y de las otras 27 familias que estaban refugiadas en la Escuela Puerto Ayacucho.

"Ni siquiera un embuste nos han venido a decir. Así fue el año pasado, después que bajó el río, se olvidaron de nosotros. El año pasado, como había elecciones, hasta nos mandaron a Ciudad Bolívar para hacerle campaña a Justo (el gobernador)", señaló Fuentes.

Desde hace dos días, Yasmín presenta todos los síntomas de paludismo. Ella y sus vecinos manifestaron que no ha habido jornada de desmalezamiento ni fumigación. El agua sale amarilla.

"A mi hija de dos años le dio diarrea", indicó Ingrid Codallo, madre de cuatro hijos, también una de las afectadas en el sector Campo Rojo. "Tengo que agarrar una media para medio filtrar el agua", agregó.

Ingrid habita en una casa de zinc junto a sus cuatro hijos. El agua también afectó las láminas, pero como sucedió con sus vecinos, ni siquiera recibió los recursos para medio reestructurar donde vive.

"Yo misma tuve que resolver, busqué unas láminas y clavos. Adentro tenía dos láminas de zinc guardadas, pero mientras estuve en el refugio se las robaron", comentó.

     
Ni reubicación ni plan para reestructurar viviendas afectadas por las inundaciones. Afectados por las lluvias en el olvido gubernamental / Foto William Urdaneta

Por la temporada de lluvias, la crecida de los ríos Orinoco y Caroní es inminente, pero los últimos dos años fueron los de mayor afectación. Aun así, las autoridades gubernamentales vuelven a pasar por alto la toma de previsiones.

"Queremos que nos den una solución para sacarnos de aquí. Si me sale algo para irme, agarro a mis cuatro muchachos y me voy. El año pasado nos dijeron que nos iban a reubicar, hicieron una lista y todo, pero después se olvidaron", manifestó Codallo.

Fuentes agrega que, si bien agradecen que les hayan llevado las cajas del Clap, el problema no es solo de comida, sino de reubicación, tener dónde vivir. A Campo Rojo -afirmó- tampoco llegó el kit de útiles escolares y uniformes que otorgaría el Gobierno.

Hasta el 3 de septiembre, la cifra oficial de afectaciones por inundaciones en el municipio Caroní fue de 851 viviendas afectadas y 1.085 familias, equivalentes a un total de 3.351 personas.

Aunque el gobernador Justo Noguera Pietro admitió desde un principio que no estaba previsto el desarrollo de un nuevo urbanismo para reubicar a los afectados por las lluvias en el estado Bolívar, aseguró que se aplicaría -junto con la misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor- un plan de reestructuración de viviendas.

El alcalde Tito Oviedo, por su parte, dijo en agosto que una vez el nivel del río retornara a su cota normal, evaluarían las viviendas para determinar si estaban aptas para ser habitadas nuevamente, y en caso contrario buscar una reubicación. Ninguna promesa fue cumplida.

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