Jueves, 25 Junio 2015 00:00

El catamarán que abraza a sus ríos

 
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Yánez preside la compañía que nació del sueño de su padre por tener un puerto turístico en el Orinoco Yánez preside la compañía que nació del sueño de su padre por tener un puerto turístico en el Orinoco Fotos William Urdaneta
     
 

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NatalieCiudad Guayana fue bautizada por dos ríos: el Caroní y el imponente Orinoco. La belleza de sus aguas es proporcional al poco aprovechamiento turístico de sus cauces.

Por eso iniciativas como las de Puerto Orinoco destacan. Su convicción se materializó hace 15 años. Turistas y locales pueden disfrutar en un recorrido inolvidable la majestuosidad del salto La Llovizna, apreciar la unión -pictórica además- de los afluentes, comparar las temperaturas de ambos ríos y pasear por el muelle de Palúa… sin salir de la ciudad.

La iniciativa es fruto del esfuerzo de la familia Yánez, que desde el año 2000 se fijó como meta cambiar el paradigma del guayanés. “Yo era un chamo de bachillerato, pero mi papá, que es ingeniero, se propuso hacer algo con la intención de traer cruceros al Orinoco en un muelle apto. Eso no se dio, aunque el proyecto está. Así que nos fuimos por el lado del catamarán y la casa bote”, narra Jorge Yánez, presidente de la compañía.

“Antes se rechazaba el río, se subestimaba, no había una intensión de ir y navegar. Solo unos pocos. Nos costó mucho, pero poco a poco logramos convencer que se trata de algo posible y maravilloso”.

Casi cinco años de trabajo a pérdida invirtió la familia para lograr lo que ahora tienen, fama local y nacional. “Los primeros años fueron los más duros, nos empeñamos en la idea y recurríamos a invitar a los amigos y conocidos hasta que por fin se dio”, cuenta su presidente.

Sello local

En la actualidad Puerto Orinoco ofrece dos tipos de servicio, uno de paseo en el catamarán con capacidad para 50 personas, o en casos especiales una lancha para 12 personas y deliciosa comida en Casa Bote, ubicados todos en el Club Náutico Caroní.

“Ahora casi siempre estamos llenos. Ha valido la pena y aunque es apenas un paso de lo que nos gustaría que hubiese en turismo para esta zona, estamos haciendo lo posible y ofreciendo la oportunidad de ver los ríos con una mirada distinta”, comenta Yánez.

Los viajes en el catamarán, construido en Guayana por la empresa Geasa, son de miércoles a domingo. La travesía dura dos horas aproximadamente y el paseo incluye refrigerios. Durante el recorrido por sitios como la desembocadura del Caroní en el Orinoco, donde se evidencia una clara diferencia de color, una guía turística especializada va narrando la historia e intríngulis de cada lugar.

La parte favorita de quienes asisten al catamarán es mojarse con las aguas del Caroní en los saltos de La Llovizna. Ese fino rocío baña a todos y permite ver desde otra óptica ese emblema del parque del mismo nombre que tanto identifica al guayanés. Es tocar una maravilla de Dios.

A11PROYECTO

Modificado por última vez en Sábado, 27 Junio 2015 04:47

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