Jueves, 03 Diciembre 2015 00:00

La Asamblea Nacional que sueño

 
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Votemos por una asamblea que vele por los intereses de los niños de Venezuela Votemos por una asamblea que vele por los intereses de los niños de Venezuela Foto Archivo

Parlamentarios que asistan, que escuchen a los ciudadanos, a sus colegas, con sentido de contraloría, del honor, y de los principales problemas del país son algunas de las esperanzas que Luisa Pernalete tiene en el nuevo Parlamento.

LuisaPernalete2 bSoñar no cuesta nada es un dicho con el cual no estoy de acuerdo. Soñar tiene un gran valor, tanto que cuando usted deje de soñar es porque está medio muerto. Preocúpese porque tal vez perdió las esperanzas, y eso dice, es lo último que se pierde. Puede estar sufriendo de una enfermedad en su etapa terminal. Los sueños colocan metas, empujan a la acción. Tenemos razones urgentes para soñar, porque entre otras cosas, hay muchos niños y adolescentes que tienen derecho a llegar a adultos en mejores condiciones que las que tienen hoy. Yo hoy, a pocos días del 6D, les invito a soñar con la AN necesaria para el país. Esta podría ser una tercera carta a los candidatos y también tercera carta a los electores, puesto que somos nosotros, los electores, los que otorgaremos el 6 poder a los que ganen con los votos.

Primero sueño con una AN compuesta por diputados que tengan claro que sesionar no es sinónimo de clase de gimnasia a la cual se va a levantar la mano y bajarla como si fueran ejercicios de calentamiento. O sea: Que sepan que ser diputados es un trabajo serio y por eso sueño también con ciudadanos que se lo estemos recordando. En este primer punto, aunque parezca obvio, sueño con una AN a la cual los diputados asistan, sí, así de simple, quero verles las caras siempre. ¿Cómo es eso de que se pasa lista y hay reiteradas inasistencias?

En segundo lugar, sueño con una AN con agenda a corto, mediano y largo plazo conocida por los ciudadanos. Si no se tiene metas, puede que no lleguen a ninguna parte, y el país no está para carreras en círculo, como si fuera la Fórmula Uno, y de paso, de choque en choque como algunos choferes que conocemos. Me gustaría que cada mes tuviésemos en la página web de la AN el plan de vuelo, cuáles leyes están introducidas que esperan su turno; a la Redhnna (Red por los Derechos Humanos de los Niños, Niñas y Adolescentes) le gustaría ver que algunos diputados proponen que se revisen decisiones anteriores, como por ejemplo la reforma penal de la Lopnna. (Nótese que les estamos ayudando a hacer su trabajo y no cobraremos honorarios profesionales).

En tercer lugar, sueño con una AN cuyos debates se rijan por un reglamento de debates conocido y aceptado por todos y que ese reglamento se respete, como pasa en cualquier reunión seria, que no se insulte ni descalifique a los que pidan la palabra, que se tenga un cartelito como en los salones de clase de la primaria con las normas del buen hablante y del buen oyente. ¿Sería mucho pedir? Les ofrezco regalar uno.

En cuarto lugar, y no menos importante, sueño con unos diputados con orejas de elefante, o sea, con grandes orejas para que cuando salgan por ahí escuchen a los que le dieron el cargo: a los electores, a los ciudadanos, que escuchen el clamor del pueblo. Nadie quita que la solidaridad latinoamericana sea internacional, es importante, pero hay víctimas en nuestro país que nunca han tenido derecho de palabra en la AN. ¿Alguna vez se ha presentado el tema de los niños que no llegan a la mayoría de edad porque las balas se los impide? ¿Escuchan los diputados el llanto de los pequeños? Ojalá también tengan ojos y cuello de jirafa -como sugirió el padre Nicolás, s.j., en una reunión hace poco- para que puedan ver más allá de sus propios intereses.

En quinto lugar, sueño con una AN en donde los diputados sepan sumar y restar, que hayan tenido una buena primaria pues, y sepan sacar cuentas antes de aprobar, por ejemplo, más compras de aviones de guerra, antes de aprobar presupuestos sin saber de dónde saldrán los recursos. No pido doctores en matemáticas, pero sí diputados con buenas primarias.

Sueño con que los niños y niñas en vez de jugar a pranes, digan que quieren jugar a ser diputados porque el ejemplo de trabajo, decencia, relaciones interpersonales, sea más atractivo que los jefes de las cárceles. Prometo que no los vamos a dejar solos, vamos a pedir cuentas de estos sueños.

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