×

Advertencia

JUser: :_load: No se ha podido cargar al usuario con 'ID': 940
Lunes, 30 Septiembre 2013 00:05

Sabor trinitario en el centro de Puerto Ordaz

 

En el centro de Puerto Ordaz, la familia de Azad Alí se ha dedicado -por tres generaciones- a la preparación del rotí, el popular plato trinitario que desde hace 42 años se prepara en Hot Roti. Aunque Venezuela les ha dado todo, hoy Alí contempla la idea de irse del país por la inseguridad y escasez.

Un pequeño brillo de nostalgia se dispara en sus ojos cuando pronuncia Venezuela. No lo puede evitar. Mientras entrega uno de los ya famosos rotis de aquel puestico azul, cercano al Centro Cívico de Puerto Ordaz, Hot Roti, Azad Alí deja escapar la sonrisa de un recuerdo sin darse cuenta.

“Cuando nos vinimos para acá no teníamos nada. El abuelo siempre hablaba del paraíso de Venezuela. Una tierra en la que podías encontrar riquezas. Nos hablaban maravillas de El Callao, que uno podía ver brillando el oro en el agua en las noches... Y eso mi papá lo vio”, cuenta Alí conservando la magia de una historia que se pierde entre anécdota y leyenda.

C12I“Uno le cuenta eso a los muchachos y ellos se ríen de uno. Creen que es juego aquella expectativa con la que se vino. Hay muy lindos recuerdos aquí. Venezuela es... guao... Es increíble...”, agrega interrumpiendo el comentario ante el grito de un cliente.

- Buenas, hermanito, ¿le queda de camarón?

- No, lo siento. Sólo pollo y carne.

- Bueno, deme uno de pollo -concluye el cliente decepcionado. Hoy los codiciados rotis de camarones duraron menos de lo esperado.

Desde Trinidad
La primera vez que Azad Alí pisó tierra venezolana, tenía tan solo cinco años. Apenas desembarcaba de un pequeño navío cuando el panorama de Güiria lo impactó. Dos semanas después, al llegar a Ciudad Guayana, se daría cuenta que aquella imagen era sólo el inicio de miles de recuerdos que se grabarían en su mente.

Ciertamente, las palabras de su abuelo Noor Alí tenían razón: “Llegamos al paraíso”. No hubo más que decir. La tranquilidad y belleza que arropaba a Ciudad Guayana lo cautivó desde que era un niño.

En las maletas de su familia había lo esencial: ropa, algunos ahorros y un sinfín de sueños. Llegaron a Villa Colombia y comenzaron en el negocio de la comida entre los “paisanos”.

“Hace 41 años, que fue cuando llegamos, aquí los extranjeros que habían eran italianos y trinitarios. Entonces, los mismos paisanos nos pedían comida de allá”, al poco tiempo, la comida se fue convirtiendo en la mejor opción. Y un día, con el mismo optimismo con el que se aventuraron a Venezuela, sus padres, Amirán Alí y Ururban Alí, comenzaron a vender su especialidad: comida trinitaria en lo que, para la época, era el centro de la ciudad.

“Imagínate, de aquí salían los autobuses. Todos pasaban por aquí (...) Montamos una mesita y ahí mi mamá se ponía a vender (...) Yo corría por todo esto tranquilo”, recuerda de aquellos tiempos en los que Venezuela era la tierra de los sueños.

Tres generaciones
De sueños y generaciones, pues el pequeño negocio que iniciaron sus padres en una mesita bajo un toldo, es el mismo que hoy dirige Azad Alí junto a su hermano, ahora en un quiosco azul y bajo el nombre de Hot Roti. “Es algo familiar. Mi hermano y yo atendemos y su esposa y la mía cocinan”, dice sin perder la sonrisa de la cara, ese rasgo peculiar con el que lo identifica la gente y que, quizás, ha contribuido a que sus clientes también pasen de generación en generación comprando sus rotis.

Ana Karina Romero es una de esas clientes fijas. Su abuelo solía deleitarse con la variedad de rotis que se ofrecen en el negocio. “Esto nos quedó a todos. Estos rotis hasta se exportan. Nosotros tenemos un amigo que, una vez que vino, le dimos a probar uno y ahora cada vez que se puede nos pide que le mandemos uno a España”, dice la mujer entre cada bocado.

“Y aún así está pensando en irse. ¿Tú puedes creer eso?”, grita desde el otro extremo del pequeño quiosco azul Vladimir Girón. “Dile por qué te quieres ir, dile”, agrega el hombre quien antes de poder seguir bromeando es interrumpido por otro cliente.

- Buenas tardes, ¿de qué te queda?

- Ya se nos acabó todo. Lo siento. Después de las 3:00 pm.

“Es que aquí vuelan”, comenta Girón. Y es así. Las puertas de aquel quiosquito azul abren a las 11:30 am con 120 rotis. Antes de las 12:30 pm, la mayoría de los días, todo se ha terminado

“Después que se termina la primera ronda, cerramos. Volvemos a abrir a las 3:00 pm. Mientras yo estoy aquí, en la casa están cocinando los otros”, dice Alí resaltando que no está solo en el negocio, está toda la familia.

- Pero aún no has dicho: ¿Te quieres ir?
- No es que quiera irme. Es difícil irse de aquí. Pero la situación ahorita está difícil. La inseguridad es mucha. Uno no puede estar aquí ya después de las 5:30 (de la tarde). Y no es sólo eso, las cosas no se consiguen. No se consigue harina y cuando hay quieren venderla muy cara. Por lo menos ayer, no pudimos abrir porque no teníamos masa”, lamenta Alí.

Aunque luego de pensarlo unos segundos, confiesa: “Aún se está pensando. La verdad es que Venezuela me ha dado todo. No puedo olvidarme de ella (...) La parte que uno puede olvidar de Venezuela es esta que estamos viviendo”,  asegura.

Mientras termina de recoger las últimas cosas del negocio, las agujas del reloj aún no pisan la 1:00 pm. Esta primera tanda de rotis ya se terminó.

Hasta las 3:00 pm, cuando lleguen otros 60 rotis, Alí tendrá tiempo para analizar de nuevo si se va o se queda. Aún no lo sabe, pero de lo que sí está seguro es de que, en caso de irse, en su maleta no van a faltar tres cosas: café, queso de telita y mondongo guisado; pues aunque sigue vendiendo comida trinitaria, sus gustos gastronómicos ya son criollos.

En tres y dos

Un recuerdo: El nacimiento de mi hija aquí en Venezuela

Un sabor: Mondongo guisado con papas

Un paisaje: La Gran Sabana

Un género musical: El merengue, el calipso

Una tradición perdida: Creo que se ha perdido mucho los valores

Una tradición que aún conserva: Cuando se llega a la casa, quitarse los zapatos. Como decían los abuelos, cuando vienes de la calle traes todo lo malo, si entras con los zapatos traes todo lo malo de afuera a la casa.

Un sabor único

Aunque Ciudad Guayana es una de las ciudades en las que más se disfruta de la comida trinitaria, pocos saben que roti proviene del hindi y urdu, dos lenguas derivadas del sánscrito, y que se traduce en pan. Sus ingredientes básicos son la harina de trigo, el agua y las lentejas.?

Azad Alí sabe que en la zona son muchos los negocios que venden rotis, pero no le preocupa. “Estos son los único verdaderamente trinitarios (...) El secreto está en que nosotros mismos hacemos el curri, que es lo principal”.

Un día normal de trabajo inicia a las 5:00 de la mañana para poder tener listos los ingredientes a tiempo para las 11:30 de la mañana, cuando abre por primera vez el quiosco.

Mientras estos se venden, en casa se realiza otra tanda. “Ofrecemos los tradicionales, pollo y carne. Pero el que más piden es el de camarones: es muy sabroso. Pero, te diré que el mejor, es el de chivo. Esa carne agarra mejor el condimento y queda mucho mejor”, confiesa.

C13I

Modificado por última vez en Lunes, 30 Septiembre 2013 03:13

Email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El ranking incluye a nueve mujeres -un récord desde la creación-, mexicanos, colombianos, argentinos, brasileños, españoles y esta...

 Apple promete hasta 12 horas de navegación móvil con solo una carga en la nueva versión del iPhone. ...

Nunca antes una aplicación de smartphone generó tanto valor bursátil. En menos de dos semanas desde el lanzamiento de "Pokémon Go"...

¿Por qué millones de personas se dedican a cazar monstruitos virtuales en plena calle? En menos de dos semanas, los personajes del...