Sábado, 09 Julio 2016 00:00

Trabajador de Alcasa se crucifica para reclamar pago de prestaciones sociales

 
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Morosidad de Alcasa con prestaciones sociales exaspera a trabajadores

 

Germán Martínez se clavó a una cruz. Lo hizo delante de un grupo de trabajadores que entraban, a primera hora de este viernes, al Edificio Administrativo de CVG Aluminios del Caroní (Alcasa).

Se supo de la protesta porque, a través de las redes sociales, circuló una fotografía donde Germán, empleado del área de envarillado de la reductora de aluminio, aparece clavado, por un brazo, a una cruz de madera apoyada sobre la pared.

Un señor intenta aplicarle alcohol con un algodón sobre la herida causada en el antebrazo, según lo que se ve en la fotografía. Le rodean trabajadores en la entrada del edificio donde, otras tantas veces, empleados han hecho todo tipo de reclamos por la misma razón: exigir el pago de sus prestaciones sociales.

Huelgas de hambre, también de sangre, campamentos y hasta carpas, pero nunca nadie se había clavado a una cruz.

A las 9:00 de la mañana, sin embargo, ya no había rastro del reclamo. Dirigentes del Sindicato de Trabajadores de CVG Alcasa (Sintralcasa) confirmaron la manifestación y atribuyeron la expresión a la crisis económica del país que ha hecho que alcalsianos como Germán recurran a esos extremos.

La escena, expuso el directivo del sindicato Rómulo Messone, es parte de un conjunto de deudas más amplio, como dos meses de bono de alimentación a los más de cuatro mil trabajadores y dos meses de caja de ahorro, entre otros.

El dirigente atribuye el menoscabo de los beneficios a la realidad operativa de la estatal: solo tiene 53 celdas operativas de 396 en diseño.

“Con eso no nos damos abasto para cancelar todo, por eso tiene que haber dinero para incorporar las líneas de reducción”, dijo Messone.  

Desde Sintralcasa, defendió, han dado respuestas. En el caso de Martínez, aseguraron que el secretario general, Henry Arias, viene atendiéndole desde hace 15 días en su requerimiento.

Para Carlos Galindo, secretario de reclamo, el problema se resolvería con la eliminación de las listas y la atención a los empleados en orden cronológico porque las deudas, por prestaciones, datan de 2011.

En pocas palabras, Alcasa se ha subsidiado de los ahorros de los trabajadores. “Es necesario que se retomen los subsidios porque este es el patrimonio de nuestras familias”, comentó.

Cuando firmaron el contrato colectivo, recuerda, un aire acondicionado costaba 3 mil 500 bolívares. “Hoy, con eso compramos un cartón de huevos”.

Menos listas

Galindo reconoce que la deuda en el pago de prestaciones sociales es consecuencia de las distorsiones en la cancelación de ese derecho, un problema que debe asumir el sindicato también. “Yo asumo mi cuota de responsabilidad”, dijo al cuestionar que cada corriente sindical presente listas para el pago del beneficio, cuando todo debería ser por orden cronológico.

Aunque sabe que este es un derecho legal, el sindicato también sopesa las condiciones de la empresa en su diagnóstico y defiende que, mal que bien, la tensión por este concepto podría aliviarse si la gerencia gestionara un subsidio para cumplir con los empleados.

Largo historial

El artículo 144 de la Ley Orgánica del Trabajo, Trabajadores y Trabajadoras (Lottt) establece que todo trabajador tiene derecho al anticipo de sus prestaciones sociales para acometer construcciones, hipotecas, pago de educación y gastos de atención médica, entre otros, en cinco días hábiles.

El retraso, según la ley, contempla sanciones penales pero en la práctica el Estado no se sanciona a sí mismo. Por esta razón, un grupo de trabajadores en 2014 demandó a la pionera del aluminio

Solo hasta febrero de 2013, Alcasa tenía 1.827 solicitudes de prestaciones sociales. Las denuncias de pago de comisiones y corrupción en la cancelación de la deuda eran parte del día a día.

Se intentó comunicación con el trabajador Germán Martínez para conocer si fue atendido su reclamo, pero prefirió no denunciar.

Sintralcasa

El Sindicato de Trabajadores de Alcasa defiende su gestión en la defensa de los beneficios y deja entrever que la protesta de Germán Martínez fue manipulada / Foto Clavel Rangel

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