Jueves, 26 Junio 2014 00:00

La protesta en Guayana: del sindicalismo a lo social

 
Valora este artículo
(0 votos)

¡Salve, grito de protesta! Salve a la voz ciudadana que en justa hora clama lo que por ley le corresponde. Salve al grito reivindicador que resuena en Ciudad Guayana mucho antes de sus horas primeras. Mucho antes de que la juventud y la clase media hicieran suya esta bandera.

Valga en esta edición saludar la protesta en Ciudad Guayana: ese pulso de vida ciudadana que alimenta el latido de la democracia. Una salutación que, sin quererlo, hace reverencia al movimiento sindical de la región como uno de los principales forjadores de este ejercicio social. Fueron ellos, los trabajadores de la zona, quienes sembraron la semilla de la manifestación en una ciudad planificada que inventarió todo en sus mediciones menos la voz de sus primeros habitantes.

Así fue el desarrollo inicial de la urbe: un impulso calculado hasta la última minucia y llevado con la rigidez de cálculos y escuadras. Todo se hizo. Todo se planificó. Gobierno y academia formaban un binomio que jugó al Rey Midas, que a punta de sesos y de mieles petroleras levantarían un polo de desarrollo llamado a despertar a Venezuela de la embriaguez del “excremento del diablo”; todo ello sin que los primeros vecinos de la nobel ciudad encontraran, al menos, un mínimo resquicio para el protagonismo.

La ciudad se hizo sin su gente, pero casi de manera paradójica, como una suerte de sentencia estampada en su ADN, el desarrollo industrial trajo consigo el empoderamiento de los trabajadores, su empinamiento como clase social, su reconocimiento colectivo y su carácter epicéntrico para el desarrollo de una región que se forjaba en la aspereza de sus manos.

No tardaría mucho tiempo en que ese protagonismo cobrara fueros en el área sindical. Ya los trabajadores, infundados en la importancia de su papel para el impulso de la región, canalizarían su liderazgo para plantear sus primeros reclamos. Por eso, quien lea la historia de Guayana leerá también la historia de la protesta. Leerá en sus páginas la lucha por el comisariato de los obreros de la Orinoco Mining Company, su cruzada por el contrato colectivo, y más adelante, el aporte del salario integral a la política económica venezolana cortesía del movimiento sindical de Sidor. Esto como muestra ínfima del legado de uno de los sindicatos de mayor fuerza, organización y representatividad del país.

Es por eso que desde entonces hablar de protesta en Guayana en hablar de sindicalismo. De sus liderazgos. De sus voces recias. De la brusquedad de sus formas toscas, pero también, de su formación política e intelectual: esa que los llevó, como diría Gallegos, a pasar de barbarie a la civilización. Hablar de protestas en Guayana es hablar de todo eso, pero también es la recordación de las taras de una administración pública, que conjuga sus miserias en pasado, presente, y muy probablemente, en el futuro.

La semilla de la protesta en Guayana germinó en el calor de los hornos y el trajinar de los portones, pero sus vástagos quedaron ahí. El desarrollo de sus manifestaciones apenas trascendía a otras esferas de la sociedad, haciendo de este tipo de protestas una especie de élite dentro del ejercicio ciudadano. La protesta laboral en Guayana lleva nombre y apellido. Es “la protesta de los trabajadores” y nada más. Es el grito reivindicativo y nada más. Es la lucha por lo suyo propio y nada más… No es la vocería de los guayacitanos, es la interlocución de “los trabajadores”… y nada más. No es de extrañar que entre tanto mandamás de sindicato, solo uno de ellos haya logrado despuntar como líder político regional desde 1989.

Ciudadanía guayacitana
Esa ha sido la historia de lo contestatario en la región, perola realidad comienza a escribir un nuevo capítulo con otros protagonistas. Los cambios políticos y sociales del país han devenido en el desarrollo de una ciudadanía con un sentido de responsabilidad y de empoderamiento con su entorno. De reconocerse como hijos de un país y descubrirse como personas que, al igual que sus coterráneos, gozan de derechos y deberes. Ha sido el prólogo de un despertar nacional en el que Ciudad Guayana no hizo punto y aparte.

Aunque con cierto rezago en comparación con otras urbes -quizás por su novel nacimiento- la ciudad planificada bebió también de ese empoderamiento ciudadano. Ya no eran los hombres y mujeres cohabitantes de un artificio tutelado desde una corporación, sino un colectivo que comenzó a hacer de este espacio un lugar de afectos, arraigo y de identidad. Fue el descubrimiento de su propia dimensión social, puesta a prueba en sus reclamos contra una administración nacional que ha levantado hieles mucho más allá de las empresas básicas.

Ese desarrollo de las virtudes ciudadanas, insuflado en el fervor de un movimiento estudiantil que sigue marcando hitos en la historia nacional, y la ausencia de un liderazgo sindical capaz de canalizar el descontento colectivo, fueron los catalizadores en el surgimiento de un nuevo protagonista en la protesta guayanesa. Ya no eran los trabajadores como epicentro del desarrollo industrial de la zona; no fueron las barriadas, tantas veces malqueridas y muy pocas reivindicadas, no; sino una clase media dispuesta a enarbolar los cambios. La calidad de los servicios públicos, el omnipresente problema por la tierra y el sistema de derechos son el principal caldo de cultivo.

Esta vez el protagonismo estuvo en la voz de los “apáticos”, en los quejumbrosos del 2.0, en los contestatarios de oficina… Esos, los paladines del pasaporte como panacea, ahora queman naves por su país y por su región. Son ellos son los nuevos reivindicadores de la protesta en Guayana. Los herederos del grito, el reclamo y la pancarta en la calle.

Más allá de los puentes
Ciudad Guayana despertó con la voz de sus ciudadanos, y por los vientos que sopla el devenir de la historia, es un eco que no parece callar en el futuro cercano. El protagonismo de la gente en la arena reivindicativa se antoja no solo como un rasgo de ciudadanía en la dimensión social del guayacitano, sino también como un aspecto que fortalece la opinión pública, que exige más a los gobernantes y que apuesta por el bienestar colectivo. Es, a final de cuentas, un aspecto que realza a la democracia como valor y forma de convivencia.

El liderazgo de la ciudadanía sigue su curso allende de las cúpulas partidistas, alejado de un movimiento sindical ajeno a la agenda colectiva y granjeándose su propio liderazgo como fuerza anónima; sin caras sedientas de protagonismo y sin más intenciones, en principio, que exigir un mejor país para todos.

Ciudad Guayana vibró, vibra y seguirá vibrando al ritmo de las protestas; independientemente de sus actores. Quizás, en un futuro no muy lejano a este, pudiera verse una ciudad donde comulguen los líderes ciudadanos y los trabajadores: juntos por un mismo cambio. Quizás, en ese mismo futuro, el espíritu reivindicativo no sea solo de Puerto Ordaz, sino el de su hermana que, aunque siamesa, pinta otro panorama: San Félix.

________________________________________________________________________________________

Marcha de trabajadores en solidaridad con Sutiss. Noviembre 1981.
La directiva de Sidor, conjuntamente con Fetrametal y Fetrabolívar, intervino el Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y sus Similares (Sutiss) debido a las fricciones generadas por la discusión del nuevo contrato colectivo. Esta imagen refleja la solidaridad laboral -trabajadores de Sidor, Venalum, Alcasa, Harbor, Federación Venezolana de Maestros, etcétera- que marchó para respaldar a un sindicato que hizo valer su autonomía.

B2FOTO1FOTO REPRODUCCIÓN WILMER GONZÁLEZ

Trabajadores exigen la reestatización de Sidor. Abril 2008.
Sutiss entra en un nuevo conflicto con su patrono; esta vez, con la trasnacional Ternium Sidor, a propósito de la discusión de un nuevo contrato colectivo. La negativa de la empresa a cumplir las exigencias del sindicato devino en su cruzada por la nacionalización. Prueba de ello es esta fotografía que ilustra una de las protestas por esta causa, celebrada en Ciudad Bolívar el 4 de abril de 2008. 5 días después el Gobierno nacional acordaría, junto con los trabajadores, la reestatización de Sidor.

B2FOTO2
FOTO WILLIAM URDANETA/ARCHIVO

Destello ciudadano: guayacitanos rechazan cierre de RCTV. Mayo 2007.
La preocupación de los guayacitanos por sus derechos fundamentales fue germinando puertas adentro, hasta surgir con este destello ciudadano en el que rechazaron el cierre del canal Radio Caracas Televisión. Este primer indicio de ciudadanía, insuflado por un Movimiento Estudiantil que reaparecía en la historia, contribuyó con una empresa nacional que aunque no pudo evitar el cierre catapultó esfuerzos que devinieron en el primer revés electoral del chavismo: la reforma constitucional en diciembre de ese mismo año.

B2FOTO3FOTO WILLIAM URDANETA/ARCHIVO

Ciudadanía del macizo: guayacitanos defienden derecho a la protesta y exigen cambios en el Gobierno nacional
La germinación de ese proceso tardío de ciudadanía dio sus frutos y los mostró a partir del pasado 12 de febrero, cuando los guayacitanos se hicieron eco de una convocatoria del movimiento estudiantil y salieron a la calle no solo a exigir cambios en el Gobierno nacional, sino a respaldar a los universitarios frente a la agresión de los cuerpos de seguridad.

B2FOTO4
FOTO DIEGO MEINHARD/ARCHIVO

Visto 3459 veces Modificado por última vez en Domingo, 29 Junio 2014 18:44
Ramsés Ulises Siverio

Editor. Profesor de la @UcabGuayana. Amante de la música, la literatura, el periodismo y la formación virtuosa del individuo.

El diputado al Consejo Legislativo del estado Bolívar, Richard Rodríguez, señaló que desde que inició el nuevo período legislativo...

El partido Primero Justicia se pronunció contra el censo de transportistas y la amenaza de solo vender gasolina a través del carne...

Diputados de la Asamblea Nacional, miembros de la Comisión Mixta en Defensa del Esequibo, la isla de Anacoco y la Fachada del Atlá...

El concejal del municipio Caroní Iván Yáñez denunció este viernes que los servicios públicos de Ciudad Guayana están al borde del ...