En las empresas básicas empezaron a cancelar el primer 25% de la bonificación de fin de año, monto que se desvanece en la hiperinflación del país.

Aroldo Brito lleva más de 30 años de servicio en CVG Venalum. Es uno de los que hoy rechaza el pago de una bonificación de fin de año fraccionada. Ya el primer 25% cancelado en la empresa se desvaneció frente a la hiperinflación del país y una base de cálculo que no se rige por la convención colectiva, la desconocen.

“Esas utilidades que nos pagaron del 25% ya no valen nada. Tengo siete hijos y no he podido comprarles los útiles escolares, al niño me lo van a sacar de la escuela, lo tengo en una escuela sencilla pero privada, ya que por contrato colectivo nos pagaban el 100%, pero ya Venalum no está honrando esos pagos (...) Lo que me pagaron de utilidades no me alcanza ni para comprarle un par de zapatos a mi hija que anda descalza. Mi hija de cuatro años me pide que le compre unas cholitas y no tengo”, señaló Brito.

No solo es el salario, el HCM tampoco ha sido cancelado y no son recibidos en las clínicas.

Jhonny Aguilera, trabajador de Maderas del Orinoco, detalló que lo máximo que recibieron del primer 25% de la bonificación de fin de año fueron Bs.S 7.000. Cuestionó que el monto no cubre ni una cuarta parte de la canasta básica.

Víctor Suárez, trabajador de Ferrominera Orinoco, manifestó que recibió Bs.S 3.000, de los cuales ya solo le quedan Bs.S 600 en billetes de dos bolívares, los cuales -a pesar de ser del cono monetario vigente- ya no los quieren recibir en comercios informales y transporte público.

“Fui a comprar un kilo de queso y no me lo aceptaron. ¿Ese es el dinero que nos dan, que dicen que alcanza para mantener a una familia? Ya lo que me queda es esto y no puedo comprar nada. Rectifique señor Maduro, aquí no hay malandros, somos trabajadores que estamos reclamando que nos cumplan con lo que usted mismo prometió”, reclamó.

“No es solo por salario”

La protesta de trabajadores de las empresas básicas, la cual lleva más de 60 días, ha sido criticada por parte de la sociedad, que juzga que solo reclaman salarios, más no la recuperación del parque industrial ni el fondo del problema; malas políticas de Estado.

Sin embargo, Mylen Martínez, jubilada de CVG Ferrominera, fue una de las voces que expresó ese sentir, y aunque no fue su caso, habló en nombre del resto de los trabajadores por no haber apoyado a los estudiantes cuando salieron a las calles en 2014 y 2017.

“Yo soy jubilada de Ferrominera, jubilada por la presión política, por no plegarme a las órdenes y la violación de los derechos que tenemos en las empresas. Pido disculpas por los trabajadores, aunque yo no me incluyo en ellos, por haber dejado solo a los muchachos cuando las protestas, porque no fueron guarimberos fueron luchadores por Venezuela, y hoy en día, más que salario, más que por contrato colectivo, es por el rescate de Venezuela, para que no le sigan entregando las empresas a los chinos”, expresó.

Sus hijos se fueron del país, uno por persecución política y el otro en busca de mejores oportunidades.

“Qué calidad de vida tenemos los jubilados en un país donde nos están quitando todo, nos están dando una miseria de 1.800 bolívares que no alcanza ni para una harina pan y un cartón de huevos. Es una falta de respeto venderle un cartón de huevos a uno, para taparnos la boca. Yo quiero mis derechos, donde los venezolanos no tengamos que mendigar una caja CLAP”, exigió Martínez.

Rechazan amedrentamiento militar

Ramón Gómez, secretario general del Sindicato Único Nacional de Empleados Públicos (Sunep) de la CVG, aprovechó para condenar los hechos ocurridos la mañana de este jueves en el portón principal de Ferrominera, cuando funcionarios del Ejército dispararon para intentar dispersar la protesta de ferromineros.

“Es lamentable que cuerpos de seguridad se presten para arremeter a trabajadores que están en su legítimo derecho de reclamar beneficios que han sido cercenados. Lo ocurrido en Ferrominera pudo terminar en una desgracia. No hay política de Estado que vaya en resguardo de los trabajadores, sino amedrentamiento. Maduro está ocasionando que haya una implosión social y va a empezar por Guayana, y no es una candelita como ellos están llamando”, aseveró Gómez.

A pesar de rumores sobre presuntas órdenes de captura, presencia de la Dgcim en algunas empresas y la militarización, aseguraron que continuarán con las protestas hasta ser cumplirse con sus beneficios contractuales.

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