Jueves, 18 Agosto 2016 00:00

Los motores de Maduro no encienden en Guayana

 
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Un viejo reclamo de los trabajadores y el movimiento sindical en Guayana son las inversiones para las empresas básicas Un viejo reclamo de los trabajadores y el movimiento sindical en Guayana son las inversiones para las empresas básicas Foto William Urdaneta / Archivo

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Los primeros seis meses de 2016 fueron nefastos para Guayana. Sidor paralizada. Alcasa operando a menos del 20 por ciento de su capacidad. Briqueteras al mínimo; Complejo Siderúrgico apagado y el sector construcción en contracción.

No debería ser una radiografía del país considerando que la región, cacareada alternativa no petrolera, concentra al menos dos de los 14 motores con los que el Gobierno relanzó su política económica en febrero de este año.

  ComillasROJASSe agudiza más la crisis. No manejamos dólares, todo viene del exterior, no manejamos divisas, de salir al mercado natural”.  


El anuncio salarial decretado por Nicolás Maduro el pasado 12 de agosto, sin embargo, parece versar sobre otro panorama que ni gremios ni sindicatos vislumbran: el apalancamiento productivo de la región.

Suma sí, al contrario, más ingredientes a un peligroso coctel que la comisión para empresas básicas de la Asamblea Nacional ya ha diagnosticado: 14 mil millones de pérdidas suman las industrias básicas, 3 mil millones más de lo que los técnicos estimaban que se requerían para su adecuación tecnológicahace unos años.

Ahora, también, se ha triplicado en número de pequeñas empresas en riesgo de cierre, advirtió la Cámara de Comercio e Industrias del municipio Caroní (Camcaroní).

A costa de qué

 

14
mil millones de pérdidas suman las empresas básicas, 3 mil millones más de lo que los técnicos estimaban que se requerían para su adecuación tecnológica hace unos años.

 

Dos días antes del anuncio del Ejecutivo, el presidente de Fedecámaras Bolívar, Fernando Cepeda, pedía proyectos sinceros a los nuevos titulares de las empresas básicas designados tras la destitución de Miguel Pérez Abad en la cartera de industrias.

“Tenemos una ventaja: la población laboral está en su máximo nivel, y eso hay que aprovecharlo”, decía Cepeda.

Por eso la noticia de un aumento del salario mínimo nacional, en estas condiciones, ha caído como un balde de agua fría en algunos sectores donde, las reuniones para concertar acuerdos, siguen siendo una deuda.

Mas las esperanzas se han distanciado, destaca ahora Cepeda, cuando el Gobierno insiste en no concertar con los sectores productivos y decidir de manera unilateral. “La fábrica de dinero inorgánico solo ha traído ruina, pobreza y desencanto (…) Hacen falta cinco y seis salarios mínimos para adquirir la canasta básica alimentaria, esto no se parece en nada al progreso”, sentenció tras el anuncio.

Un auxilio

Guayana y sus industrias, en particular, ya arrastraban un pobre desempeño cuando la medida de recorte energético fue oficializada por el Ejecutivo. A no ser por Venezolana del Aluminio (Venalum) ninguna de las empresas tendría nada que mostrar.

El optimismo del presidente de la reductora, Luis Augusto Jiménez, se basa en que -tras operar por debajo del 20 por ciento- han logrado incorporar celdas (263 conectadas) e, inclusive, revertir los números negativos y dar utilidad (2 mil 800 millones de bolívares en el primer semestre).

Lo ha conseguido, asegura, con una fórmula: mejorar el clima laboral y alianzas con Alcasa (para la transformación del aluminio) sin pedir auxilio financiero al Ejecutivo.

Pero la realidad de Venalum es apenas un aliciente en el conjunto del sector. Bauxilum, el eslabón primario de la industria, funciona con solo una de sus dos etapas y las únicas celdas operativas de Alcasa tienden a ser menos cada día.

Aunque Venalum proyecta tener conectadas 400 de las 905 celdas a final de año, los resultados de la compañía no han estado conectados con la política de los motores productivos. El vocero de los trabajadores ante el Consejo de Economía Productiva, Ernesto Rivero, ha defendido que más que propaganda los motores productivos son la posibilidad de apalancamiento.

De productora a maquila

En el caso de Carbonorca ha pasado de producir y comercializar ánodos de carbón para plantas reductoras de aluminio, a solo maquilar con materia prima aportada por las vecinas.

El secretario general del Sindicato de Trabajadores de CVG Carbonorca (Sutracarbonorca), Ramón Espino, considera que la fábrica ha estado a un 10 por ciento y que la perspectiva es que, a partir de este segundo semestre, puedan alcanzar una producción de 6 mil toneladas de ánodos cocinados y 6 mil toneladas con materia prima aportada por la reductora.

Las proyecciones, dice, son tristes. “Se agudiza más la crisis. No manejamos dólares, todo viene del exterior, no manejamos divisas, de salir al mercado natural”.

Para el dirigente de la Central Bolivariana de Trabajadores y directivo de la estatal, Luis Waldrop, el futuro es bueno porque pueden aportar más recursos que estando en desmejora.

Triangulación

En Bauxilum las solicitudes de auxilio financiero no han servido de mucho, tampoco en Sidor pese a los esfuerzos publicitados del presidente Justo Noguera Pietri, que hace malabares entre equipos obsoletos y decenas de cuellos de botella.

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Los trabajadores han pedido que haya mejores condiciones e incluso, se maneja retomar contratos a futuro con transnacionales controversiales como Glencore, cuyo historial ya es conocido dentro de la industria del aluminio.

Son las opciones que deja, dice el presidente del sindicato de profesionales de Bauxilum, Wilfredo Flores, si el Gobierno no se toma en serio los planes de recuperación.

Es esa perspectiva -el poco margen de maniobra que deja el Gobierno- lo que hace que el presidente de la Cámara de la Construcción capítulo Bolívar, Oscar Gómez, avizore que, al menos el sector construcción, pueda detenerse en un 100 por ciento este año tras la medida de aumento salarial, sumado a la escasez de insumos tras la paralización de Sidor y la caída del sector cementero.

“En el primer y segundo semestre se sumaron a los 24 trimestres de caída consecutiva, y el sector como tal no tuvo recuperación en el primer semestre como lo estábamos esperando”, comentó Gómez.

Aunque fueron convocados a una primera mesa de trabajo y posteriormente invitados al plan de los motores productivos, en Guayana la cámara calcula que la paralización es de un 80 por ciento y estiman que “en las próximas semanas la afectación será mayor, porque lamentablemente la escasez de materiales cada vez es peor y el anuncio de aumento de salario, no solamente afectará los precios sino tambiénel tabulador a partir del 1 de septiembre, lo que puede significar que muchas obras se paralicen”.

Y si no es así, el ministro de Industrias, Juan Arias, ya advertido que -en 2017- las medidas de recorte energético se repetirán. Con o sin motor productivo.

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