Gremios de ganaderos atribuyen el foco de enfermedad vesicular a la falta de vacunas. Las dosis aportadas por los organismos gubernamentales cubren solo la tercera parte del rebaño nacional.

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El Instituto Nacional de Salud Agrícola Animal (Insai) prohibió temporalmente el ingreso y egreso de ganado así como de productos y subproductos de origen animal y vegetal en el municipio Padre Chien, al sur del estado Bolívar, por la sospecha de enfermedad vesicular en al menos tres zonas ya determinadas.

La medida aplica para el ganado bovino, bufalino, porcino, ovino, caprino y equino con destino a cría, reproducción, ceba o deporte en todo el municipio; mientras que la prohibición referida a los productos y subproductos aplica a las áreas que han sido determinadas focales hasta la fecha: Mata Larga, vía El Miamo y Puchima.

  n marzo de 2017 cuando ocurrieron dos focos de enfermedades vesiculares, el ex presidente de Fedenaga explicó que ni la fiebre aftosa ni la estomatitis vesicular forman parte de las zoonosis, pues no se transmiten al ser humano, “como sí pasa con la rabia paralítica bobina, la leptopirosis, la encefalitis equina, entre otras”.  

El Insai autorizó la movilización de ganado con destino a beneficio desde las áreas que no hayan sido determinadas focales o perifocales hacia el matadero del municipio Padre Pedro Chien, “siempre y cuando presenten el debido permiso sanitario para movilización y aval sanitario vigente, y la actividad de faena se realice en el horario legalmente establecido para tal fin y bajo la debida supervisión de funcionarios de los órganos y entes con competencia en la materia”, indica el Insai en una carta dirigida a los organismos competentes y firmada por la coordinadora del ente en el estado Bolívar, Ismalianeth Acuña.

Hasta ahora, el organismo no ha confirmado cuál enfermedad vesicular sufren las reses al sur de Bolívar, pero en ambos casos han realizado las pruebas, informó el presidente de la Asociación de Ganaderos de El Palmar, Héctor Arévalo.

La fiebre aftosa y la estomatitis vesicular son dos enfermedades con sintomatología similar que causan lesiones en el ganado bovino. En ambos casos, se presentan -en la especie bovina- vesículas, aftas, salivación intensa y merma de la producción, entre otras alteraciones.

“Hay una sospecha, pero no se ha confirmado. El municipio está en cuarentena desde la semana pasada previendo contagios. Por eso se prohíbe sacar animales e ingresar ganado, así como leche y queso por cuestiones de seguridad y prevención hasta tanto no se confirme el brote”, dijo, al aclarar que dentro del municipio hay consumo de los productos de sectores no afectados por las enfermedades vesiculares. “No es toda la población ganadera que está dañada”, indicó.

El dirigente ganadero resaltó que si se confirma el brote, la causa deviene de la falta de vacunas para inmunizar al rebaño. “No hay vacunas, no están entrando vacunas al país para distribuirlas. De hecho, ahorita se está vacunando permanente porque no hay, lo que ha hecho el Insai es alargar el ciclo para que vayan vacunando mientras consiguen”, informó, una escasez en la que también ha surgido un mercado negro a altos precios.

2018 sin vacunas para el ganado

El expresidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga) y miembro de la Comisión Nacional para la Erradicación de la Fiebre Aftosa (Conefa Venezuela), Manuel Cipriano Heredia, explicó a Correo del Caroní que la cobertura de vacunación este año ha sido muy mala. “Este año no contamos con vacunas e, incluso, el programa social de 3 millones de vacunas para los productores se acabó. Este año se estiman entre 4 y 5 millones de dosis para un rebaño de 15 millones 454 mil animales, de acuerdo con el Insai”, precisó.

La cifra de vacunas disponibles representa la tercera parte del rebaño nacional. El déficit ha obligado a extender el ciclo de vacunación que, año a año, se realiza del 15 de abril al 15 de junio.

“Necesitamos entre 8 y 10 millones de dosis porque estamos con muy baja cobertura”, afirmó Heredia, quien precisó que el año pasado, un frasco de 50 dosis, costaba 1 millón 500 mil bolívares. En la actualidad, se consigue alrededor de Bs. 80 millones.