Jueves, 18 Agosto 2016 00:00

Culson dejó Río entre lágrimas

 
Valora este artículo
(0 votos)
Javier Culson no pudo contener su desilusión tras quedar eliminado. Javier Culson no pudo contener su desilusión tras quedar eliminado.

Río de Janeiro.- Llamado a ocupar el trono del legendario Félix Sánchez en los 400 vallas, el puertorriqueño Javier Culson se despidió de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro desvastado, en un mar de lágrimas, luego de protagonizar uno de los fiascos más grandes de su carrera. 

Una salida nula en la final de la prueba, disputada en la mañana carioca en el Estadio Olímpico de Río de Janeiro, arruinó todas sus opciones, también su largo sueño de colocarse la corona que desde hoy luce el estadounidense Kerron Clement. 

"Estoy destrozado, yo nunca en mi carrera he dado una salida falsa y ahora aquí, en una Olimpiada, la más importante. Le fallé a mi familia, a mi hija, que me estaba viendo", acertó a decir Culson a un canal de televisión boricua, sin poder contener el llanto, minutos después de haberse precipitado en su salida.

"Me quiero ir a casa. Esto nunca me había pasado, no sé qué me pasó. Yo estaba bien concentrado, no sé si fueron los nervios que me traicionaron. De verdad que nunca en mi vida había dado una falsa salida, ni en una práctica y ahora aquí. De verdad que estoy muy frustrado, no me esperaba esto", prosiguió el vallista boricua, sin poder encontrar explicación al error que había protagonizado.

"Una vez dijeron listo, algo me traicionó. Es la primera vez que me pasa, es muy frustrante", insistió, apoyado contra la valla que separa a los atletas de los periodistas. 

Luego, sin poder parar de moverse, de dar a la cabeza y de llevarse las manos al rostro, añadió: "Quiero dar las gracias a la gente que me apoyó y pedir disculpas por la mierda que hice".

Apenas nada más. Los dos metros de cuerpo, convertidos en un ovillo sobre el tartán cuando la pistola de los jueces disparó de nuevo para anular la salida, desaparecieron erguidos, con la mirada perdida y la cabeza negando, por las entrañas del Engenhao. 

A sus 32 años, cuando esperaba subir al primer cajón del podio del 400 vallas, luego de haberse quedado en el tercero en los Juegos de Londres, Culson perdió también su oportunidad de convertirse en el primer atleta puertorriqueño con dos medallas olímpicas.

Y lo hizo justo cuando parecía que el campeón centroamericano, habitualmente arisco con la prensa, había alcanzado la madurez y la serenidad que le había faltado en otras ocasiones.

En Río 2016, Culson se había mostrado más abierto a expresarse, aunque fuese para contar que lo que la gente dijera o pensara de él no le importaba. "Ellos no me dan de comer; yo me lo gano con mi trabajo", había dicho el campeón mundial de 2009 y 2011 tras lograr su clasificación para la final.

Se había entrenado "muy bien" y llegaba en las mejores condiciones para intentar que el dominicano Félix Sánchez tuviera un sucesor latino. Quizá le pudieron las ganas de convertirse en el nuevo campeón.

Cuando Clement hizo la mejor marca de la temporada, 47,73 segundos, para añadir el título olímpico a su subcampeonato de Pekín 2008 y a sus dos oros mundiales, Culson ni lo vio. No quiso.

"No quería verla (la carrera), no quería seguir sufriendo ahí", confesó el subcampeón panamericano.

"Es una pena, me ha dolido verlo fallar en un evento de este calibre", aseguró el feliz Yasmani Copello, tras conquistar el bronce. 

Mientras Culson maldecía y lloraba, el vallista turco de origen cubano batía el récord de su nuevo país (47,92) para acercarse un paso más a su ídolo Sánchez.

"Al principio no he pensado nada, sólo que era una señal: si se va uno de los grandes, mejor para mí", añadió Copello sobre la descalificación del vallista boricua, uno de sus grandes rivales.

"Pero son cosas que pasan, quizás los nervios, las preocupaciones; también me podía haber pasado a mí", se solidarizó Copello, quien no pudo alcanzar al keniano Mucheru Boniface Tumuti, plata con 47,78.

Obligado a abandonar el selecto y estricto grupo de vallistas cubanos, Copello reivindicó como turco. 

"Si dieran diamantes, este bronce sería un diamante, me sabe a oro", aseguró con una enorme sonrisa el vigente campeón de Europa de los 400 vallas.

"Quería más, el oro o la plata, pero, después de todo lo que entrenado y sufrido, esta medalla me deja feliz", prosiguió Copello. 

Antes de la final, el dominicano Félix Sánchez, doble campeón olímpico y mundial, le había deseado suerte y le había dicho que lo veía "muy bien" para sucederlo en el trono. Se quedó a dos pasos. Culson ni se acercó.

Visto 1104 veces