Domingo, 29 Septiembre 2013 00:00

Mirla Alcibíades o la pasión por el archivo

 
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Diego Rojas Ajmad
@diegorojasajmad
UNEG-Ciela

La primera vez que oí acerca de Mirla Alcibíades fue durante mis años de estudiante de Letras, a mediados de la década de los años noventa, mientras hojeaba una vieja revista cultural. En las páginas de aquella publicación me topé con un artículo de su autoría que me cautivó inmediatamente por la sencillez con la cual estaba escrito y a la vez por la profundidad de sus ideas, por la profusión de datos y por los novedosos argumentos que ofrecía para entender nuestro pasado. Desde ese instante, y hasta el día de hoy, el nombre de Mirla Alcibíades me acompaña como una de las figuras imprescindibles en las tareas de investigación literaria.

La bibliografía de Mirla Alcibíades, amplia en su temática y enmarcada cronológicamente en el estudio de ochocientos venezolano, poco a poco iba llegando a mis manos y con cada uno de sus libros se afianzaba la idea que tenía de ella como una investigadora sobrenatural, con una capacidad prodigiosa, conocedora de cada uno de los periódicos, revistas y libros editados en la Venezuela decimonónica, como si fuera la depositaria de algún secreto que le permitiera pasar mañana, tarde y noche en los archivos del país sin cansancio alguno. Libros como “Publicidad, comercialización y proyecto editorial de la empresa de cigarrillos El Cojo” (1997), “La heroica aventura de construir una república” (2004), “Manuel Antonio Carreño” (2005), “Periodismo y literatura en Concepción Acevedo de Tailhardat” (2006), “Ensayos y polémicas literarias venezolanas” (2007), “Carlos Brandt” (2010), “Andrés Bello en Caracas” (2013), entre otros, son una esplendorosa muestra, sin contar los variados artículos y ponencias, que evidencia el infatigable quehacer intelectual de Mirla Alcibíades.

En cualquiera de sus libros podemos desentrañar la práctica investigativa de Mirla Alcibíades, caracterizada por el uso preciso de citas, el no afirmar nada, ni fecha, lugar de edición o autoría que no haya sido antes verificada y además señalar temas y problemas de los estudios literarios que no han sido abordados en nuestro país. ¿Ejemplos?: algunos investigadores afirman que la literatura infantil no tuvo aparición y desarrollo en Venezuela sino a finales del siglo XIX y Mirla Alcibíades, con evidencias en mano, lo desmiente y dice que ya a mediados del siglo XIX existía la preocupación por el niño en la literatura, con Amenodoro Urdaneta. Otros afirman que la revista La Guirnalda, de 1839, tuvo por director a José Luis Ramos, información que se repite sin la constatación física, y resulta que en realidad su director fue el cubano José Quintín Suzarte, dato hallado con sólo echar un vistazo a la revista. Aunque parezca sentido común, Mirla Alcibíades nos recuerda que la investigación debe sustentarse en argumentos corroborables y no caer nunca en la repetición acrítica.

En cada uno de sus libros propone un conjunto de posibles temas de investigación que aún esperan por su realización en las Escuelas de Letras o centros de investigación del país: señala territorios vírgenes de nuestros estudios literarios, corrige fronteras, reubica hitos; por ello, gusto de imaginar a Mirla Alcibíades como nuestra cartógrafa de la literatura venezolana.

Mirla Alcibíades ha seguido la tradición de Agustín Millares Carlo, Pedro Grases, Ildefonso Leal, Blas Bruni Celli, entre otros, para quienes el archivo no es letra muerta ni depósito de desperdicios inútiles sino lugar de la memoria, fecunda cantera que resguarda lo que fuimos, somos y seremos.

Mirla Alcibíades, ejemplo de la pasión por el archivo, debe ser lectura habitual en las escuelas de Letras del país y en las universidades en general, para que sirva de guía en el largo trabajo por formar investigadores de nuestra cultura.


El Comelibros

Ángel Gutiérrez
@agape270984

Instrucciones para salvar el mundo
Rosa Montero

C5portada“La humanidad se divide entre aquellos que disfrutan metiéndose en la cama por las noches y aquellos a quienes les desasosiega irse a dormir… Para unos, el momento de acostarse supone la suspensión de las preocupaciones; a los otros, por el contrario, las tinieblas les provocan un alboroto de pensamientos dañinos y, por si ellos fuera, dormirían de día, como los vampiros”. Así se inicia la novela de la española Rosa Montero, una verdadera tragicomedia en 312 páginas: Instrucciones para salvar el mundo.

Publicada por primera vez en 2008, Montero nos narra la vida de cuatro personajes que deambulan, se encuentran, cruzan sus destinos, comparten soledades, enfrentan sus fantasmas, los esquivan, aprenden, crecen, descubren. Y sobreviven, porque en realidad se trata de una crónica de supervivencia en este mundo extraño y disparatado en el que vivimos; todos buscan un equilibrio que los ayude a superar el dolor y lo fatídico, pero como siempre hay una ventana que deja entrar la esperanza, la autora utiliza la clave del humor para refrescar la historia de estos cuatro seres.

El primero es Matías, un taxista maduro y callado, incapaz de asimilar la muerte de su esposa, la desesperanza es su pan diario. Por su parte, Daniel es médico y trabaja en el servicio de urgencias de un hospital, inmerso en la soledad y temeroso de vivir la realidad se entrega a mundos imaginarios a través de programas cibernéticos, algo bastante común en la sociedad actual. En escena también aparece una anciana científica aferrada a la noche y al alcohol como único modo de espantar el miedo, cuando está lúcida sus diálogos son muy interesantes, llenos de verdades. Por último, Fatma, una joven de color, que ha escapado de las vejaciones y violaciones a las que fue sometida en su país y que, a pesar de ejercer de prostituta, sigue conservando la belleza y la inocencia como una especie de luz interior. Ella cobija una pequeña lagartija, la misma que figura en la portada del libro y que viene a ser la salamandra, símbolo de la regeneración.

Estos personajes convivirán entre ellos por cuestiones del destino, se conocerán entre la vida tumultuosa de las calles, de la noche, del peligro, de la soledad. ¿Qué aprenderán? ¿Cómo resultarán finalmente sus vidas? ¿Cómo sobrevivirán para poder salvarse? Rosa Montero nos deja las instrucciones para no sucumbir en el dolor y la dejadez, porque (como ella misma dice) “La vida es bella, disparatada y dolorosa. Esta fábula para adultos intenta disfrutar de la belleza, colocar el dolor y reírse de ese disparate formidable”. Así que estimado lector, no deje de devorar Instrucciones para salvar el mundo escrito por Rosa Montero de la mano de la Editorial Alfaguara. ¡Que lo disfrute!

Poema

Quiero nacer contigo
Emil Carrillo

Quiero nacer contigo en cada surco,
recoger los puntos amarillos
del suelo que sustenta
nuestro abrigo

Elevar los cantos del silencio
sobre el ramaje

Tomar los haces del atardecer
y alentar tus predios
y simientes

Tomado del poemario Formas del Viento, Fondo Editorial UNEG, 2012


Realizadores

Jatniel Villarroel (Coordinador)
Carmen Rodríguez
Roger Vilain
Carlos Espinoza
Fabiola Mendoza
Ángel Gutiérrez
Diego Rojas Ajmad

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