Sábado, 12 Noviembre 2016 00:00

48 años de “El Planeta de los Simios”

  José Manuel Guzmán
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Después de 48 años del estreno de "El Planeta de los Simios", José Manuel Guzman profundiza en los paradigmas que rompió en su momento y cómo se convirtió en un verdadero clásico.

José Manuel Guzmán

En el mismo año que la serie original de Star Trek (1966-1969) transmitía en televisión el primer beso interracial, entre el blanco capitán Kirk, y la morenaza teniente Uhura, El Planeta de los Simios (1968) mostró un verdadero beso entre dos razas: el astronauta George Taylor, despidiéndose de su fiel aliada -y casada-, la chimpancé Zira.

Taylor es interpretado por el hombre que, durante seis años, tuvo la autorización de seguridad más alta de la II Guerra Mundial, por su trabajado como narrador de instrucciones sobre armas nucleares al alto mando militar.

El caballero que, después de convertirse en el actor de oro de Hollywood, siendo Moisés en Los 10 Mandamientos (1956) y Judah, el príncipe judío convertido en cristiano, en Ben-Hur (1959), pasó a convertirse en el rey de la ciencia ficción.

El ícono que tuvo la primera escena zoofílica en la pantalla grande: Charlton Heston.

El “rey no coronado de la ciencia ficción”, como lo define el portal de películas AMC.com, personifica al coronel Taylor, quien, en un futuro distante, es el cabecilla de un equipo de astronautas, compuesto por tres hombres y una mujer, embarcados en una misión espacial. La nave, se estrella en un planeta desconocido, controlado por simios inteligentes, que hablan y se comportan como humanos, mientras los humanos son seres primitivos, en esta adaptación de un libro francés.

El primer vistazo al mar y desierto del planeta, es uno de los aspectos que consagraron al director, Franklin J. Schaffner, como una de las mentes más creativas e innovadoras de la época. No sólo es el giro, al final del tercer acto, que permitió que se convirtiera en una de las escenas más legendarias en la historia del cine, sino que la panorámica del protagonista arrodillado frente a la dura realización del destino de la humanidad, 48 años después, se sigue sintiendo épica.

En cuanto a la representación del paisaje espacial durante el viaje, la película cae abatida frente a la pieza maestra de Stanley Kubrick, 2001: Una Odisea Espacial, estrenada el mismo año. Es realmente increíble ver lo adelantado a los tiempos que estaba Kubrick, sobrepasando a directores talentosos y venerados por su sentido visual, como Schaffner.

 

Trailer de El Planeta de los Simios (1968)

 

La película es una crítica social disfrazada de una grandiosa pieza de la ciencia ficción. Salvajes (humanos) capturados y enjaulados sin misericordia, mientras sus captores (simios) se fotografían sobre cadáveres de los que fueron cazados (humanos).

Los simios, tiene más en común que sólo el idioma, con la raza humana que conoce Taylor. Todas sus acciones y religión, están basadas en los “mandamientos” establecidos por el líder libertador de los simios: César.

Las grandes divisiones entre razas, y el asco que sienten los simios hacia los humanos, ignorando sus obvias semejanzas, se sincronizaban perfectamente con la realidad estadounidense de ese entonces, encendida por la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos.

Aun así, el filme no escapa de su época, a pesar de estar ambientada en un futuro lejano. El propósito de la única mujer del equipo de astronautas, la teniente Stewart, era el de procrear. En palabras del propio George Taylor, Stewart era “la carga más preciosa que trajimos; estaba destinada a ser la nueva Eva”.

Una manera peculiar, si me preguntan, de abrirle paso a un incesto entre sus hijos, habiendo sólo una mujer y tres hombres, pero eso ya es otra conversación.

La mujer, durante la película, parece ser un medio para que Taylor se consagre. Nova, una de las primitivas humanas, a las que el protagonista se sintió atraído y decidió llevarla con él, aparentemente logra realizarse y evolucionar, gracias a su contacto con el capitán.

Zira, la chimpancé psicóloga y veterinaria, pieza clave en la historia, termina cayendo ante los encantos de nuestro galán, besándolo al despedirse, mostrando una resistencia que sólo hace recordar a Michael Cera en cualquier película de Michael Cera.

Y peor aún, todo pasa frente al esposo de Zira, el arqueólogo Cornelius, que después de poner su trabajo, libertad e incluso vida en la línea por Taylor, recibe en retribución, que el tipo bese a su mujer. Todo sea por el bien del hombre blanco, rubio y poderoso, supongo.

Pero, ey, no olviden que hablamos de Charlton Heston, un actor magnético. Hasta el día de hoy, no puedes más que sonreír al mirar su actuación como Taylor, el astronauta con un imponente sentido de superioridad, cuyo odio hacia su raza-el motivo principal para embarcarse en la misión, era la esperanza de encontrar algo mejor en el universo que el ser humano- supera al de los simios que lo cazan.

A casi 50 años de su estreno, vale la pena recordar que en el concepto original, las humanas andaban con los senos al aire, pero la idea fue desechada por Fox, para no molestar a los encargados de la censura.

FichaLBO PlanetaSimios

Visto 1705 veces Modificado por última vez en Jueves, 17 Noviembre 2016 20:26

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