Martes, 16 Enero 2018 00:00

Dolores O’Riordan o la muerte de la voz femenina del rock en los 90

 
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Dolores O’Riodan se abrió paso en la escena rock en una década dominada por la masculinidad del grunge y la escena de Manchester. Dolores O’Riodan se abrió paso en la escena rock en una década dominada por la masculinidad del grunge y la escena de Manchester. Foto cortesía

@Ramses_Siverio

Quien haya vivido los estupores de la juventud en los 90, quienes miraron el año 2000 desde una adolescencia de franelas y pantalones anchos. Quienes vieron, y vivieron con asombro la masificación del disco compacto, del DVD y del discman. Quienes vivieron esos años en la inocencia de un cambio de milenio prometido como la era espacial, seguramente habrán escuchado su voz.

 
 

Esa voz.

Seguro pocos sabían su nombre. Quizás ni idea del nombre de la banda con la que hizo estrellato, ni mucho menos, ese tema del que todos, al menos, reconocían el coro: “In your head / in your head / zombie / zombie / zombie”.

Quizás no lo recuerden porque el internet apenas conocía mundo, porque los rebeldes de otrora dejaron su curiosidad musical para convertirse en adultos casados con hijos, o porque no todos tenían acceso al MTV. Pero la voz tras ese coro pegajoso, tras esas notas que asoman un ligero jadeo al final de cada verso, tiene nombre. Y el nombre tras esa mujer, Dolores O’Riordan, fue noticia este lunes. No por el brillo de la voz con la que acompañó a millones de jóvenes durante esos años. No por su canto de protesta. No por alguna declaración. Sino por un hecho que sorprendió hasta a los miembros de su banda: su muerte.

O’Riordan murió repentina y sorpresivamente a los 46 años en Londres, informó su banda, The Cranberries, a través de una breve declaración en Facebook, para generar la congoja mundial de sus admiradores, colegas y del mundo de la música.

La vocalista de la banda se encontraba en la capital británica para una breve sesión de grabación -apuntó el comunicado- que agregó que “no hay más detalles disponibles en este momento”.

La declaración señala también que la familia de O'Riordan está “devastada por escuchar las noticias de última hora y ha pedido privacidad en este momento muy difícil”.

Arándanos para el mundo

The Cranberries, oriundos de la ciudad portuaria de Limerick, en Irlanda, fue uno de los referentes del rock británico en la década de los años 90. Formados un año antes, en 1989, llegaron a la escena justo cuando la estridencia del Heavy Metal cerraba su época dorada para dar paso a sub-géneros como el grunge, en Estados Unidos, y una gama de sonidos que, aun dentro de ese género padre, el rock, apostaban por la sobriedad lírica y musical en las composiciones. La mesa estaba servida para que el movimiento del viejo continente, en su eterna búsqueda y perfeccionamiento de la influencia que recibían de su antigua colonia americana, sedujera una vez más a la escena mundial con un nuevo sonido.

Los eruditos de etiquetas -y los que no tanto- no tardaron en acuñar nuevos términos como el college rock (rock universitario) para referirse a esta nueva forma de interpretar aquel género, lejos de la estampa bluesera del Hard, la oscuridad del Heavy, la pomposidad del Glam, o la iracundia del Thrash. Para otros fue la oportunidad de desempolvar un término bastante eclipsado de la década anterior y que esta vez sería el epíteto para denominar la banda sonora de una década. Así resucitó esa etiqueta llamada rock alternativo.

Fue la década del fervor juvenil de Blur, el retorno de la psicodelia de The Clash, de ese universo musical llamado Radiohead, de ese referente generacional llamado Oasis, y entre ellos, entre un sinnúmero de bandas británicas -la mayoría de Manchester-, un discreto cuarteto irlandés que pronto dejaría de serlo. Pocos supieron quiénes eran los hermanos Hogan (Noel, en la guitarra y Mike, en el bajo. Fundadores de la banda, por cierto), o no escucharon nunca el nombre de Fergal Lawler (batería); pero muchos, muchos de los que hoy se adoloran en su muerte, supieron desde siempre el nombre de aquella voz femenina que deslumbraba en una escena dominada por la virilidad de voces masculinas, incluso del otro lado del charco: Dolores O’Riordan.

No es casual que su nombre, escrito en la música al lado de estrellas mayores como Luciano Pavarotti, de quien fue amiga y colaboradora musical, sea recordado en su natal Irlanda y en el resto del mundo. Menos si se sabe que su voz fue el lábaro que guió a miles de jóvenes a protestar con su música contra el terrorismo de la IRA, luego del atentado en la ciudad irlandesa de Warrington, en 1993, en el que murieron dos niños y que generó la indignación nacional. Este hecho fue inspirador de uno de sus temas más reconocidos, Zombie, con el que Irlanda primero, y luego el resto del mundo, preguntaban con reflexiva indignación: “¿Qué hay en tu mente, zombi?” (What’s in your head, zombie?).

Este tema, del disco No Need To Argue del año 1994, fue el segundo éxito de la banda, luego de que el mundo fijara su mirada en el cuarteto el año anterior con el tema Dreams. Primero, la revelación; luego, el estrellato mundial con 31 discos de platino en 11 países, disco de oro en Finlandia y de diamante, en Francia.

Los dolores de Dolores

“Mucha gente cree que mi voz es única. De joven uno no lo reconoce”, dijo alguna vez O'Riordan en entrevista a la agencia de noticias DPA. “Fui bendecida con ella”.

La cantante era considerada impulsiva. En 2014 fue detenida en el aeropuerto de Limerick por presuntamente haber agredido a una azafata en un vuelo desde Nueva York. Un año después comentó que padecía de un trastorno bipolar.

En el año 2003, la banda anunció que se tomaba una pausa. O'Riordan emprendió varios proyectos solistas, antes de que en 2009 volviera a reunirse con los otros miembros del grupo. En 2012 apareció el álbum Roses, con un sonido más maduro y depurado, y en abril del año pasado, su más reciente disco, Something Else.

Sin embargo, el grupo debió cancelar a último momento una gira que tenían prevista debido a problemas de espalda de la cantante. Pero poco antes de Navidad, comentó en la página en Facebook de la banda cuánto disfrutaba de sus presentaciones. “¡Me siento bien!”, comentó.

O’Riordan destacó no solo por sus cualidades vocales y una canción de protesta, sino por hacer de su música una tribuna de denuncias alrededor del mundo. A Zombie se le unen otros temas como Bosnia, sobre los desmanes de la guerra en ese país, War Child, sobre el impacto de la guerra en los niños; o el propio álbum To The Faithful Departed, cuya dedicatoria, de puño y letra de la cantante, va dirigida a “todos aquellos que se han ido antes que nosotros”.

“Hay mucho sufrimiento y dolor, particularmente en los niños. Sufrimiento de niños pequeños, ven a mí. Para ellos es el reino de los cielos”, reza en el arte del disco.

Dolor del mundo

 

 

Las reacciones de pesar por la muerte de la vocalista no se hicieron esperar, especialmente en las redes sociales.

“Estamos consternados de escuchar las noticias sobre la muerte de Dolores O'Riordan. Nuestros pensamientos están con su familia en este momento terrible”, escribió la banda inglesa de pop Duran Duran.

“Ella tenía la voz y presencia más sorprendentes. Estoy tan triste de escuchar que falleció hoy”, señaló en Twitter James Corden, moderador de un show televisivo en Estados Unidos y originario del Reino Unido.

El presidente irlandés, Michael D. Higgins, dijo que se enteró de la muerte de la cantante “con gran tristeza”.

“Dolores O’Riordan y The Cranberries tuvieron una inmensa influencia en la música rock y pop en Irlanda e internacionalmente”, señaló Higgins.

La banda irlandesa Kodaline también rindió tributo a O'Riordan en Twitter, señalando que estaba “absolutamente conmocionada” por enterarse de su muerte.

“The Cranberries nos dieron nuestro primer gran apoyo cuando salimos de gira con ellos por Francia años atrás”, recordó este grupo. “Nuestros pensamientos están con su familia y sus amigos”.

El periódico Limerick Leader, de la ciudad natal de la banda en el sudoeste de Irlanda, citó a un sacerdote local y amigo de la familia, Canon Liam McNamara, señalando que O'Riordan fue el “orgullo y alegría” de su familia.

McNamara, quien ofició la boda de O'Riordan en 1994 y el funeral de su padre en 2011, añadió: “Estoy muy decepcionado de haberme enterado hoy de que ella nos dejó tan joven”. Y acotó: “Su familia hizo tanto por ella y la respaldó siempre”.

Dave Davies, miembro fundador de la mítica banda británica de los años 60 The Kinks, dijo estar “realmente conmocionado” por el fallecimiento repentino de la cantante.

“Hablé con ella algunas semanas antes de Navidad”, escribió Davies en Twitter. “Ella parecía estar bien y contenta. Incluso hablamos de la posibilidad de escribir canciones juntos. ¡Increíble! Que dios la bendiga”, añadió.

Otros usuarios de Twitter también rindieron homenaje a la “reina de Limerick”, mientras que la cantante May Kapes comentó que O'Riordan tuvo un “gran impacto” en su carrera. “Dolores O'Riordan tuvo un tan gran impacto en mí de tantas maneras”, escribió en esa red social.

“Mirar la luz y la sombra en sus actuaciones, su voz, su actitud”, indicó. “Ella es la razón por la cual muchas jóvenes vieron un lugar para ellas en la música rock. Tan, tan triste”, remató. Como otros tantos que recuerdan hoy su genio como artista y persona.

Fue esa misma mujer, a la que millones admiran, la autora de las líneas finales de aquella dedicatoria del To The Faithful Departed. Las mismas que hoy, sin saberlo, el mundo le dedica:

“Para los fieles difuntos y todos los que se han ido, hay una luz que nunca muere”.

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