Miércoles, 28 Diciembre 2016 00:00

Carrie Fisher: la guerrera, la política y la mujer en Guerra de las Galaxias

 
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No soy de la primera generación de fanáticos de Guerra de la Galaxias. Pero como muchos hombres de aquella, de la mía y de las próximas épocas de esta saga, nuestras primeras fantasías empezaron con Carrie Fisher: con su peinado de orejeras y con su fabuloso bikini. Y su temple.

Como todo personaje bien construido, el de Leia (episodios IV, V y VI) evolucionó sin esfumarse la esencia. Leia personifica la audacia y la determinación femeninas. La década de los 70 comienza su descenso con el arquetipo de una mujer que no se calla, no se amilana y defiende lo que cree, pero también es capaz de amar sin debilitarse por el sentimiento.

      “Algunas veces sólo puedes encontrar el cielo regresando lentamente del infierno”.
Carrie Fisher
 
         

Entre las lecciones de Guerra de las Galaxias está que la mujer es la que premia si el hombre es bueno, como se aprecia en Una nueva esperanza. 

Es por demás significativo que Leia no es la típica damicela confinada en un cuarto de una torre alta aguardando ser salvada por un príncipe azul. Ni siquiera Fiona, de Shrek, mostró tanto arrojo. Si bien Luke, Han Solo y Chewbacca emprenden el rescate de la princesa, ella termina asumiendo el liderazgo de la operación, sin que por ello sea menos femenina. Como en el ajedrez de la vida: el rey es el rey, pero la dama es el corazón del tablero. 

Parte de la tridimensionalidad del personaje de Leia es su vocabulario –como el diálogo con el Gobernador Tarkin- y su capacidad muy formal de expresar su elocuencia ofensiva sin dejar de ser delicada y elegante.

La segunda entrega de la saga (episodios I, II y III) no podía por menos deslastrarse del papel protagónico y central de la mujer, sólo que Hollywood lo edulcoró con el rostro de Natalie Portman, que encarnó a la diplomática, la reina, la senadora e incluso a la tierna Padme.

      “¿Conocéis ese dicho que sostiene que la religión es el opio de las masas? Bueno, pues yo tomé masas de opio religiosamente”.
Carrie Fisher
 
         

No hay que olvidar que el relato de Guerra de las Galaxias empezó por el final, por eso el referente de mujer no empieza con la reina Amidala, madre de Luke y de Leia, sino precisamente con su hija.

La conclusión no cambia: si la guerra tuvo por escudo a una mujer, Padme (es decir a la pasión descontrolada de un hombre), tiene como solución una mujer, Leia.

Sin complejos

La princesa fue diplomática, aunque más embajadora que diplomática. Fue una política idealista, pero sobre todo activista y defensora de la democracia. Es la diosa Atenas del siglo XX y XXI, como la define el documental de 2007 Guerra de las Galaxias: el legado revelado. Leia y Fisher fueron mujeres guerreras cuya fortaleza siempre radicó en la perseverancia. Eso es lo que más me gusta de ambas: que su condición de mujer no implicó una minusvalía, no se escudaron en el discurso sufrido para catapultarse y encontrar un espacio en la galaxia.

Fisher lidió con la drogadicción, el alcoholismo y la bipolaridad; Leia con un imperio tiránico, la cobardía de unos y la osadía de otros. Ni Leia ni Fisher apelaron a la miseria disfrazada de piedad. Leia no usa miradas perdidas en el horizonte ni discursos desesperanzadores, propios de estos tiempos y de la política venezolana. Leia es una mujer de soluciones, de asertividad, no de llanto ni de lástima.

   

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Leia no teme pedir ayuda: en 1977, cuando se lanzó el primer capítulo, el primer holograma que se reproduce en la saga es de Leia pidiendo ayuda a Obi Wan. No es un personaje solitario. La condición de luchadora de Leia no menoscaba su espíritu orgulloso, capaz de ceder para negociar con Han Solo su permanencia y los asista en la batalla. Sin esos ruegos el final no hubiese sido victorioso.

Leia es capaz de lidiar con toda clase de bestias: para empezar, el hombre; con el contrabandista Han inicia un romance intenso, pero la plenitud de su amor se alcanza cuando ella tiempla su carácter y descubre la bondad de Han, un hombre que se apellida Solo. Leia es dócil al amor, no sumisa al hombre. Después, están los animales felpudos: los wookies, como Chewbacca; o ewoks, el ejército de seres pequeños y valientes en el retorno del Jedi que no dominan la palabra humana, pero caen rendidos ante la afabilidad de Leia.

Los hombres aprendimos que necesitamos de las mujeres. No por razones únicamente biológicas, sino espirituales. ¿Qué hubiese sido del canalla de Han Solo sin Leia? Esposa, reinas, princesas o hermanas. Ellas son la verdadera esperanza.

Es el instinto de la mujer en episodio V lo que les advierte del peligro y de la traición en el planeta de las nubes.

Leia 4

“La gente quiere que diga que estoy harta de interpretar a Leia y que eso echó a perder mi vida. Pero si mi vida era tan fácil de arruinar, entonces merecía ser arruinada”. Carrie Fisher

La esperanza y la redención

El episodio IV alude a Luke Skywalker, el protagonista, como una nueva esperanza, pero el episodio V, el Imperio contraataca, hace justicia. En un momento crítico de conflicto para Luke, el gran maestro Yoda revela que la última esperanza no está en Luke, sino en una mujer, en Leia.

Poco antes de su conversión al bien, Darth Vader reconoce en Leia, una de sus acérrimas enemigas políticas, su hija y ataca con más ferocidad a Luke, hermano gemelo de Leia. Al hombre se le ataca por su lado más débil (más fuerte): la mujer. Antes de morir y reconciliado con su familia, las últimas palabras son para una mujer: Leia.

 
 

La primera persona que enfrenta a Vader es Leia. Fue Leia con quien Luke se comunica cuando pierde la primera batalla con Vader. La que mata a la bestia Jabba el Hutt es Leia; la mujer que se harta de su explotación sexual y es capaz de luchar por su dignidad. El heroísmo en Guerra de las Galaxias también está signado por una mujer.

Leia y Fisher fueron transgresoras de sus tiempos, de sus galaxias; fueron fieles a sí mismas y lo suficientemente corajudas para salvarse a sí mismas de su lado oscuro. La Fuerza corre fuerte en Leia. Y en nosotros gracias a la incomparable interpretación de Fisher, por muy bellas o fuertes que hayan sido Natalie Portman o Daisy Ridley, Carrie Fisher seguirá siendo la reina de la Guerra de las Galaxias.

 

     Hacia la igualdad de género 

Aunque el paralelismo es evidente entre la orden Jedi e instituciones religiosas como la misma Iglesia, en la historia original hay personajes femeninos y maestras jedi: Ahsoka Tano, la aprendiz de Anakin, exiliada en las películas; y la generala Ahsoka, cuya participación mínima se reduce a su masacre, en el episodio VI la venganza de los sith; otra fémina excluida fue la gran maestra jedi Yala.

Aunque guardo reservas sobre episodio VIIel Despertar de la Fuerza, me llamó la atención que la sabiduría no está personificada -como en las seis entregas predecesoras- en hombres y maestros jedi como Obi Wan Kenobi o Yoda, sino en un papel femenino Maz Kanata, una pirata sensible a la Fuerza.

 
Visto 4668 veces Modificado por última vez en Viernes, 29 Diciembre 2017 14:13

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