Martes, 20 Septiembre 2016 00:00

"El arte debe chocar y sorprender al hacernos topar con algo real que incomoda"

 
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Es demasiado fácil "presentar sólo a las víctimas en la pantalla para que el público se identifique con ellas y se sienta bien", criticó Oppenheimer Es demasiado fácil "presentar sólo a las víctimas en la pantalla para que el público se identifique con ellas y se sienta bien", criticó Oppenheimer Cortesía
 

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San Sebastián. - El cine documental de denuncia no debe limitarse a poner a las víctimas delante del público, criticó este martes el realizador estadounidense Joshua Oppenheimer en el Festival de Cine de San Sebastián durante la presentación de la retrospectiva "The Act of Killing. Cine y violencia global".

Bautizada con el título de su documental "The Act of Killing" (2012), la retrospectiva -que nace en el marco de la Capital Europea de la Cultura que ostenta este año la ciudad vasca- recopila 32 películas que versan sobre conflictos en todo el planeta y que pretenden desatar una reflexión sobre el papel del cine a la hora de narrarlos.

Algo que hizo ya Oppenheimer con su provocador trabajo, nominado a un Oscar en 2013, en el que narra, desde el lado de los perpetradores, episodios del genocidio en Indonesia de mediados de los años 60.

Es demasiado fácil "presentar sólo a las víctimas en la pantalla para que el público se identifique con ellas y se sienta bien", criticó Oppenheimer la repetida tendencia de documentales que tratan sobre derechos humanos.

"El artista debe mostrar un espejo al público, pero que incomode a la hora de contemplar aspectos que tenemos miedo de reconocer. El arte debe chocar y sorprender al hacernos topar con algo real que incomoda", señaló el director con su película que enfrenta al espectador con asesinos que nunca han sido castigados y que continúan en libertad.

"Mis películas tuvieron un impacto real dentro de Indonesia catalizando una transformación sobre cómo los más jóvenes hablan de su pasado" y en la búsqueda de la lucha contra la impunidad, explicó en referencia a "The Act of Killing" y la posterior "The Look of Silence" (2014), ambas proyectadas en el marco de la retrospectiva.

Intención definida 

La serie pretende dibujar un mosaico de los conflictos de diversa índole (guerrillas, terrorismo, terrorismo de Estado, conflicto abierto, entre otros) mostrados a través del cine, que van desde enfrentamientos en América Latina o África a los genocidios en el sureste asiático, pasando por el conflicto israelo-palestino o el saharaui, y el terrorismo yihadista.

Entre otros, el festival proyecta títulos como "Heli", del mexicano Amata Escalante o "El Violín", de su compatriota Francisco Vargas; "Turtles Can Fly", de Bahman Ghobadi; la mítica "Paradise Now", de Hany Abu Assad, o "To die in Jesualem", de Hilla Medalia.

"Pero sin reflejar una visión única colonialista, se puede caer en la tentación de presentar un mundo muy convulso con una Europa muy tranquila", señala Xavier Paya, director del programa cultural de la Capital Europea de la Cultura San Sebatián 2016, que organiza la retrospectiva junto al festival.

Por eso también está presente la violencia del País Vasco y el conflicto de ETA, el conflicto del IRA en Irlanda o la guerra en Ucrania, con títulos como la emblemática "Hunger" de Steve McQueen, "Bloody Sunday" de Paul Greengrass o "La pelota vasca. La piel contra la piedra", de Julio Medem.

El resultado, un mapa global que presenta un mundo muy convulso pero no muy lejano, como evidencia también el proyecto Europa Transit, una serie de diez documentales sobre ciudades europeas que sufren o han sufrido un conflicto con consecuencias latentes. Uno de ellos se inaugura en el marco de esta retrospectiva: "Mugaminak" (Fronteras compartidas), centrado en el conflicto de Chipre.

"Se trata de recordar la capacidad reivindicativa y catártica del cine, así como su poder para humanizar los conflictos para verlos solo desde un plano político", señala Paya.

El cine actual, asegura, es cada vez menos ficcionado y se busca un mayor acercamiento a la realidad, pero también pone la lupa en el momento del dolor sin ir más allá. "Hay mucha corresponsalía de guerra pero no de paz, nadie vuelve a preguntar si se cerró la herida, si hay paz o si hay una falsa paz y si se ha logrado o no una auténtica convivencia". (DPA) 

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