Jueves, 12 Septiembre 2013 01:14

Hipnosis con sello Boyle

 
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@karollyon

El cerebro humano es una red de conexiones infinitas. Todo lo que vemos y vivimos se va almacenando en él, y él decide qué es importante y qué no lo es, esto último lo almacena en el olvido.

En Trance, la psicóloga Elizabeth Lamb, interpretada por Rosario Dawson, tiene varias teorías interesantes. Para ella, “ocultamos secretos a otras personas, pero sobre todo a nosotros mismos. A eso lo llamamos olvidar”.

El olvido es el detonante en la trama del filme de Danny Boyle, el director inglés encargado de títulos como Trainspotting (1996), Slumdog Millionaire (2008) y 127 Horas (2010).

La película inicia con el robo de un cuadro de Rembrandt durante una subasta.

Simón (James McAvoy) es el encargado de proteger el cuadro para evitar que lo roben. Su entrenamiento se basa en una premisa: “Ninguna obra de arte vale una vida humana”. El problema es que Simón es adicto a las apuestas, y recurre a Franck (Vincent Cassel) para que lo ayude a robar el famoso Rembrandt, y poder pagar el dinero que debe.

El grupo de ladrones logra la misión con éxito, pero al abrir la maleta con el cuadro, Franck solo encuentra el marco, sin el lienzo. Simón lo había sacado antes del robo, pero por haber recibido un golpe en la cabeza, como parte de la dramatización en la misión, no recuerda absolutamente nada.

Para dar con el paradero del cuadro, Franck obliga a Simón a someterse a una sesión de hipnosis a cargo de la psicóloga Elizabeth Lamb.

“Lo que somos es la suma de todo lo que hemos dicho, hecho y sentido, todo unido en una única cadena que se revisa y se recuerda constantemente”, afirma la experta en hipnosis. “Para ser tú mismo tienes que recordarte a ti mismo constantemente. Es un trabajo de tiempo completo, pero así funciona”. Por ello, Simón no puede recordar qué pasó con el cuadro después del golpe en la cabeza. Se rompió la cadena.

Pero tranquilo, estimado lector, no le estoy contando toda la película, solo una pequeña parte para poder llegar hasta el sello Boyle.

Danny Boyle me parece uno de los cineastas más interesantes de los últimos tiempos. Ya desde Trainspotting, en 1996, o su filme, ganador del Oscar, Slumdog Millionaire, doce años más tarde, se sentaron las bases del estilo inquieto de Boyle, apasionado por no dejar muchos rastros de sí mismo en una película, sino darle a cada una su propia identidad. Es decir, ninguna se parece a la otra. Esto no es bueno o malo, simplemente es la forma de Boyle de hacer cine. 127 Horas, por ejemplo, ofrece una imagen sensorial alucinante, cargada de la angustia a la que es sometido el personaje de James Franco.

Mientras que en Trance, Boyle se adentra en la hipnosis al estilo de Christopher Nolan en Inception, aunque quizás no de una forma tan entramada, incluso cuando el montaje pretenda confundir al espectador.

Y aun con fallas en el guión, en cuanto a la credibilidad de la terapia o incluso en cuanto a la situación del robo del cuadro, el filme funciona bien. La fenomenal fotografía, a cargo de Anthony Dod Mantle, convierte al filme en un espectáculo visual lleno de juegos con espejos y trazos de luces.

Ficha técnica

Dirección: Danny Boyle

Guión: Joe Ahearne y John Hodge

Fotografía: Anthony Dod Mantle

Música: Rick Smith

Elenco: James McAvoy, Rosario Dawson, Vincent Cassel

Duración: 101 minutos

Presupuesto: 20 millones de dólares

Visto 2608 veces Modificado por última vez en Miércoles, 23 Octubre 2013 03:56

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