Jueves, 18 Julio 2013 00:00

Un villano adorable

 
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Ya las segundas partes están a la orden del día en Hollywood, pero digamos que algunas decisiones están totalmente justificadas.

Vamos con un ejemplo, después de sacar The Hangover (2009), que logró recaudar más de 200 millones de dólares, cuando su presupuesto había sido de 35 millones, los productores apostaron por repetir la jugada con una segunda y hasta una tercera parte, cuyo presupuesto llegó a más de 100 millones, una cantidad que quizás si se logre recuperar, pero con ganancias, honestamente, escasas.

Pero en el caso de Mi villano favorito, tanto en la primera como en la segunda parte, la diferencia entre presupuesto y ganancias van correlacionadas.

En 2010, la primera parte le arruinó la taquilla a Megamente, y alcanzó más de 250 millones de dólares, después de partir con un presupuesto de 70 millones.

La segunda, con un presupuesto similar, va por un camino aún más exitoso, pues con solo dos semanas ya lleva 230 millones recaudados. Una decisión acertada por parte de los productores, que ya arroja consecuencias: para el 2014 han prometido una película sobre los minios, las pequeñas criaturas amarillas.

Pero no todo lo de la segunda entrega es color de rosa, por más que se disfruten las aventuras de Gru, las ocurrencias de los minions y la ternura de las niñas protagonistas, a lo lejos se huele la falta de ideas en el guión, recayendo en lugares comunes de esos que abundan en el cine para niños.

El guión parte de una idea clave: Gru abandonando su trabajo como villano para dedicarse a la crianza de sus hijas y, por lo tanto, pensar en él como un ser capaz de tener un romance. Para ello, entra en juego Lucy, pero sinceramente la química entre ellos es inexistente, y la evolución que quieren mostrar de Gru es poco creíble.

Las niñas de Gru, aunque lideran el arranque, pierden protagonismo mientras se avanza, aun cuando la pequeñita Agnes es el detonante para presionar a su padre en la búsqueda del amor.

Los minions se roban el show cada vez que tienen aparición en el metraje, son criaturas adorables que sacan carcajadas con solo verlos, pero eso no es garantía de enganche, pues al igual que en la primera, aún no hay un antagonistas sólido para Gru.

Quizás esta segunda entrega no tenga el encanto de la primera, pero si llega cerca, sobre todo cuando se parte de un guión que busca hacer reír a niños y adultos por igual, y cuando se emplean tantos esfuerzos en el apartado visual, un verdadero festín animado. En pocas palabras, todo ese dinero recaudado en taquilla no es pérdida de tiempo, al menos no para los productores.

Visto 2387 veces Modificado por última vez en Miércoles, 04 Septiembre 2013 01:08

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