La organización hizo un estudio en el que detectó que la malaria es la principal causa de mortalidad en las poblaciones indígenas con cifras cercanas al 40%. Indican que el repunte está asociado a la masificación de la explotación minera, así como a la falta de tratamiento y prevención.

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La malaria es la enfermedad más común en 12 de las 13 comunidades indígenas de la amazonía venezolana, de acuerdo con un informe de la situación de salud realizado en el segundo trimestre de 2019 por la Asociación Civil Kapé Kapé. La enfermedad agrupa 92,31% de los casos estudiados, seguida por diarreas y vómitos, indica el reporte difundido este viernes a propósito del Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

La organización exhortó al Estado venezolano y a las instituciones competentes a prestar la atención necesaria para garantizar que los indígenas venezolanos no sigan siendo “víctimas fáciles” de la malaria y otras enfermedades endémicas “asociadas a condiciones de vida precarias y la falta de políticas públicas encaminadas a prestar atención prioritaria y diferenciada para las comunidades y pueblos indígenas”.

El estudio detalla que en 84,6% de las comunidades visitadas no hay servicio de salud; solo 15,4% cuenta con ambulatorio. En las zonas en las que no hay centros de salud, la malaria se diagnostica a través de los síntomas, que incluyen fuertes dolores de cabeza, fiebre, debilidad y temblores; en 30,8% de las comunidades, a través de exámenes y solo en 15,4% mediante la prueba de la gota gruesa en la que se puede precisar el tipo de paludismo que padece el paciente.

Kapé Kapé indicó que en el estudio de campo encontraron que la constante en los centros de salud es la falta de personal médico, medicinas y equipos; pues 60% de los centros analizados están alejados de las comunidades, en trayectos de hasta tres días por vía fluvial, especialmente para la atención de emergencias y casos graves.

“Las políticas de atención médica están enfocadas principalmente en jornadas especiales y operativos. Hay ausencia de programas de salud de prevención y control, sobre todo de enfermedades endémicas como la malaria”, denunció.

El aumento de la minería en la amazonía venezolana, principalmente en los estados Bolívar y Amazonas, ha elevado los casos de la enfermedad sin que hasta ahora haya planes efectivos para frenar la expansión del padecimiento que ha llegado, incluso, a las zonas urbanas.

La organización afirma que debido a la falta de tratamiento en los ambulatorios y centros de salud, al igual que su alto costo, “viene en aumento el uso de plantas medicinales y remedios tradicionales para combatir los síntomas de la enfermedad, aunque esto no signifique la cura definitiva”.

En 84,6% de las comunidades, la misma proporción de zonas sin centros de salud, el método de alivio de la enfermedad implica el uso de plantas, medicina natural y remedios caseros. “La acumulación de toda esta cadena de irregularidades y descuidos sigue significando que cientos de indígenas sean víctimas de malaria, sin la posibilidad de tener acceso a tratamiento”, señaló la organización.

Kapé Kapé advirtió que el repunte de la malaria en los estados del sur del país está asociado a la masificación de la explotación minera, sin dejar de mencionar la falta de tratamiento y políticas de prevención. De allí que destaquen que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Venezuela y África son los únicos países que han retrocedido en el combate a la malaria.