El ente que dirige Justo Noguera derribó 94 árboles. El 74% estaba sano. Funcionarios de la Gobernación de Bolívar indicaron que la acción busca mejorar la iluminación de la vía y aseguran que realizarán una siembra de compensación. Activistas ambientales no están de acuerdo con la medida.

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El tramo de la avenida Atlántico entre el semáforo de Río Negro, en la parroquia Unare, y el semáforo de la Unexpo, en la parroquia Universidad, luce despejado desde hace una semana aproximadamente. No hay obstáculos que afecten la visibilidad de un canal a otro. Pero la acción significó la tala de 94 árboles, 74% de los cuales estaban sanos.

Correo del Caroní acompañó una revisión fitosanitaria de los tocones que quedaron en la transitada vía. El estudio, realizado por el ingeniero forestal Luis Rangel, arrojó que de los 94 árboles talados, 70 estaban sanos. La mayoría de los árboles, señala, parecían robles, una especie sugerida para arbolado en vías.

Solo 24 árboles presentaban pudrición basal. De este grupo, 12 tenían un estado de pudrición de entre 25 y 50%, mientras que el resto contaba con pudrición incipiente. “La única forma de verificar esta condición es con un barreno, una herramienta que permite hacer una pequeña perforación, como si fuera una biopsia, extrayendo una muestra que permite validar el estado fitosanitario del tronco”, explicó.

Solo en el caso de uno de los árboles en el tramo vial se justificaba la tala de uno, que parecía una ceiba de tronco muy amplio que ya levantaba la capa asfáltica. “En los otros casos, podía aplicarse una poda. No se justifica la tala, a menos que por acá pase una línea de gas o algún otro servicio subterráneo, presentando un riesgo para los conductores”, expresó.

En uno de los tramos, el alto nivel de los tocones de aproximadamente 40 centímetros de altura es un riesgo vial. “Los tocones que están dejando a 40 centímetros son igual de peligrosos que el árbol. Si un carro choca es como chocar contra el mismo árbol”, advirtió Rangel.

“Hay que reconocer que están haciendo un esfuerzo de mantenimiento de áreas verdes en la ciudad, se ve, hace meses que no se hacía, pero se puede hacer una mejor gestión, prácticas como estas son lamentables. No sabemos las razones para proceder de esta forma o si la instrucción era talar los árboles, pero cada árbol en la ciudad tiene una función ambiental, económica y social”, destacó.

 

En la avenida Atlántico se justificaba la tala de una ceiba de tronco muy amplio que ya levantaba la capa asfáltica

Muestra de troncos sanos | Estudio Luis Rangel

Muestra de troncos con pudrición | Estudio Luis Rangel

 


Activistas ambientales de Ciudad Guayana explican que la tala de árboles, aun cuando parezca ir en contra de fomentar la importancia del arbolado urbano, es una práctica necesaria siempre y cuando se hayan agotado las alternativas para evitarla. “La principal razón que justifica la implementación de esta técnica, en uno o varios árboles en las ciudades, es que estos individuos presenten pudrición de la médula del tronco y ramas, representando un riesgo para la ciudadanía”.

Recuerdan que según la normativa venezolana para talar un árbol, se debe gestionar un permiso ante el Ministerio del Ambiente, el cual debe ser avalado por un ingeniero o TSU Forestal. “Una vez que se valide la necesidad de realizar esta actividad, el solicitante adquiere el compromiso de repoblar como mínimo la misma cantidad de árboles que está solicitando talar, en un área de protección que el Ministerio del Ambiente le indicará”.

El objetivo 11 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada por la Organización de la Naciones Unidas (ONU), contempla “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. Entre las metas, se incluye proporcionar zonas verdes e implementar políticas para la mitigación del cambio climático.

Los árboles no son solo sombra. Los servicios ecosistémicos que aportan las áreas verdes urbanas son sumamente valiosos. Rangel destacó que influyen positivamente en la calidad del clima, el aire, el agua, la biodiversidad, el control de la erosión, riesgos naturales, reducción de ruidos y restauración de áreas degradadas.

Entre los beneficios ambientales, sobresale la capacidad de los árboles de regular el clima urbano, disminuir las emisiones de efecto invernadero, captación de dióxido de carbono (CO2), mejorar la calidad del aire y producir oxígeno. En momentos en que el cambio climático se acentúa, proteger cada árbol es de sumo valor, manifestó.

Gobernación atribuye tala a mejora de iluminación

Los árboles talados, explicó -vía telefónica- el director de Servicios Generales de la Gobernación de Bolívar, Jessiel Gascón, no eran apropiados para el arbolado viario, pese a que reconoció que tenían más de 30 años plantados en la avenida Atlántico. Precisó que eran de las especies jabillo y samán.

“Cuando fueron sembrados no tuvieron en cuenta que crecen muy alto e impiden la iluminación de las avenidas (…) Son árboles que no son aptos para una isla central de una avenida, la ciudad está muy emboscada. Hay sitios en los que hay que mejorar la visión. El fin es ese, había mucha oscuridad y es necesario mejorar la seguridad. En temporadas de lluvias, hemos tenido muchos árboles que han causado accidentes”, insistió.

El funcionario informó que, para compensar la tala de estos árboles, harán un trabajo de resiembra. La cantidad, las especies y el lugar no han sido definidos aún.

Pero si el criterio de la Gobernación de Bolívar es mejorar la iluminación, el ingeniero forestal Rangel señala que la tala no puede ser la única alternativa aplicable para los árboles que ocupan las islas de las avenidas de la urbe.

“¿Cuáles son las razones para decir que esos árboles no pueden ir allí? Si es por protección, hay defensas entre los árboles. No se justifica la tala, a excepción de la ceiba que estaba en la avenida Atlántico y está más que justificada (…) ¿Qué van a hacer con todos los árboles que están en ese mismo sector que están en las aceras? Son de la misma especie, los diámetros son más o menos los mismos, ¿por seguridad también los van a quitar?”, cuestionó.

A efectos de la iluminación, Rangel consideró que en lugar de talar los árboles se pudo realizar un aclareo, es decir, retirar árboles específicos que afectan.

Además de las cuadrillas contratadas por la Gobernación de Bolívar, Corposervicios Guayana, antigua Corporación de Servicios Patrióticos; y la Misión Venezuela Bella con funcionarios de la Alcaldía de Caroní trabajan en labores de desmalezamiento en otras zonas de Ciudad Guayana.

Pedro Mata, miembro de la misión gubernamental, dijo que en el caso del Paseo Caroní se hizo hace un par de meses una poda controlada con la orientación del Instituto Municipal de Gestión y Protección del Ambiente (Improambiente Caroní) y el acompañamiento de los vecinos de la zona que participaron y “dijeron cuáles árboles estaban enfermos y con un grado considerable de caída”.

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