Sábado, 05 Diciembre 2015 00:00

Puerto Ordaz: con un pie en las colas y otro en las parlamentarias

 
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La llegada de carne y pollo en el Bicentenario disparó un efecto violento en la multitud, que le ha dado un nuevo significado a las “compras nerviosas” La llegada de carne y pollo en el Bicentenario disparó un efecto violento en la multitud, que le ha dado un nuevo significado a las “compras nerviosas” Daniela Tabata Bottini

La escasez presente durante todo el año solo se agudiza con el paso del tiempo, y las neveras vacías se han convertido en otro incentivo para ejercer el derecho al voto. 

 

Cafés y panaderías a media máquina

Pese a su notada concurrencia en Ciudad Guayana, las cafeterías y panaderías estaban relativamente desoladas durante este fin de semana. Para el 6 de diciembre el plan de algunas es abrir hasta el mediodía o simplemente tomarse la fecha como un día de asueto con motivo electoral. Muy pocos son los establecimientos que funcionarán en su horario normal, pues no se prevé gran afluencia de clientes, tomando en cuenta que la mayoría estará asentada en centros electorales, reposando en sus casas después de votar, o trascendiendo en su deber ciudadano ayudando a los electores, miembros de mesa y testigos.

 

La alarma enciende en la mente de los venezolanos días antes de una elección de carácter nacional. O al menos así lo dicta el historial de los últimos 16 años. Gran parte de la población se traslada a supermercados y abastos para comprar los productos necesarios que hacen falta en las despensas “porque uno nunca sabe”, en una manifestación típica de idiosincrasia. No obstante, en el 2015, esta conducta viene tintada más por necesidad que por previsión.

Cerca de las 10:30 de la mañana del 5 de diciembre, las personas que esperaban para ingresar al abasto Bicentenario protagonizaron una turba que intentó entrar a la fuerza al recinto, situación que impidieron los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). ¿El motivo? La venta de pollo y carne: dos unidades de cada producto por persona.

La desaparición de los artículos de la canasta básica ha causado un grave impacto en la comunidad general, con consecuencias como la proliferación del “bachaqueo” y alteraciones del orden público, manejados más desde la desesperación y ambición que desde un lugar racional.

Aunque este tipo de sucesos ha dejado de ser novedad, no cabe duda de que le brindan un nuevo enfoque a la realidad del país. El creciente entusiasmo por salir a votartiene un trasfondo social argumentado por las carencias de una ciudadanía que se mueveentre las esperanzas de cambio y la resignación ante el sistema.

Todo queda en familia

La cola del Bicentenario corría ante los ojos de una joven que custodiaba la línea desde la planta superior del centro comercial Zulia. “Estoy aquí esperando a mi hermana. En la familia hacemos estos operativos para poder conseguir comida”, dijo con la mirada atenta a lo que pasaba abajo.“¡Aquí no pasa nadie más!” – anunciaba un guardia entretanto, mientras ordenaba pasar cinco personas de una fila ubicada en el medio que parecía ser de atención preferencial.

La chica prosiguió para explicar que había muchas embarazadas y madres con bebés recién nacidos que esperaban por su turno desde temprano. Se podían reconocer a la distancia por sus caras cansadas y niños dormidos, llorando o casi desnudos en sus brazos.

La joven lamentaba esta realidad que se vive en Venezuela, y cómo esto ha afectado su vida directamente. Su esposo trabajaba en el exterior, pero desde hace un año había cesado y todo se volvió más difícil de adquirir y mantener, comenzando por la calidad de vida que llevaba hasta los momentos.

Respecto al 6 de diciembre, su punto de vista está lejos del optimismo. Sostiene que gane quien gane se vienen tiempos difíciles y violentos a enfrentar. El ambiente tenso y lleno de expectativas que sume a la ciudad en la fecha previa al proceso electoral alimenta esta idea.

“Aquí tiene que venir Cristo”

 Pdval

Una profunda polarización divide a los venezolanos: los que dicen que no hay nada que comprar y los que mantienen que “un pedacito de carne” sigue siendo algo

El único Pdval de Ciudad Guayana, ubicado en el sector Alta Vista, en Puerto Ordaz, parecía una copia a carbón del abasto Bicentenario. No es casualidad; muchas personas que habían tenido intentos infructuosos de comprar allá se trasladaron al otro mercado de la red estatal para probar su suerte. Nadie estaba muy claro de qué había, pero algo debían llevar a sus casas antes de que cerraran.

Los ánimos estaban caldeados entre los compradores que peleaban entre sí por discrepancias sobre la situación en la que se encontraban. Unos se quejaban de la larga espera por comprar “una miseria” y de las promesas fallidas del gobierno, mientras otros solo decían que estaban promoviendo odio y que todo era culpa de la guerra económica, muy bien publicitada por el Ejecutivo en cualquier oportunidad que tiene.

“¿Con qué amor uno va a votar por esta gente si nos estamos muriendo de hambre? Pon eso ahí, que nos morimos de hambre”,afloró la señora Elvira Manzano, habitante de la UD-338,que se cansó de esperar la llegada del Mercal Casa por Casa en su comunidad. No sabe si va a votar, la necesidad de conseguir comida es mayor que cualquier incentivo político.

 

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“La cosa va a estar normal, como siempre. Lo que pasa es que los que van a perder, que ya sabemos quiénes son, van a decir que es fraude”, vociferó un señor de camisa naranja que acababa de llegar a la cola. Se identificó como Moisés Cohen, y a cada minuto reiteraba que todo iba a transcurrir con normalidad en las elecciones y que “no se debe repetir como la lora preñada”.

El resto de los que rodeaban al anciano lúcido le recriminaban que el país está por el suelo y que Venezuela está al borde de una crisis, de una guerra civil. Que Maduro está “bien gordo” y que el pueblo pasa hambre. Pero él hacía caso omiso de los analistas urbanos.

El miedo a sucesos irregulares durante el cierre de mesas y después de la revelación de los resultados es latente. La mayoría de las personas está resignada a que no habrá salida pacífica a este proceso. “Ni la MUD ni el gobierno, aquí tiene que venir Cristo”, dijo una mujer al lado de su hija. Pero a falta de intervención divina, las colas tienen previsto mantenerse mientras no haya solución alimentaria pertinente.

Te ofrecemos una galería fotográfica, cortesía de Lionel Arteaga, sobre la periferia de Abastos Bicentenario, en vísperas de los comicios legislativos:

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