Domingo, 18 Mayo 2014 00:00

Tráfico vehicular de Puerto Ordaz en manos de “fiscales” de la calle

 
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  “Como no hay empleo tomamos la iniciativa para poder llevar el pan a nuestras casas”. José Bolívar, organizador de los muchachos  

“¡Aguántalo papa!”, dice un joven, paralizando una parte de la vía, para hacer una seña a su compañero y avisarle que puede autorizar el paso del otro lado, gritando “¡Ruédalo!”. Luego otro chico camina entre la fila de carros, diciendo de forma simpática: “Colaboren por aquí pa’ los frescos, se agradece, muchas gracias”.

Esta es una escena muy frecuente en algunos semáforos de Ciudad Guayana, desde que varios de ellos, como los de la avenida Atlántico, fueron derribados durante las “guarimbas” nocturnas que tuvieron lugar en desde febrero de 2014.

Ante el caos vehicular que se genera en la intersección conocida como “semáforo del Loefling”, por la falta del equipo regulador del tráfico, un grupo de jóvenes vio la oportunidad de obtener un ingreso extra dirigiendo el flujo vehicular, mientras no estén presentes los fiscales del Instituto de Tránsito Municipal.

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A3Fiscalitos

Algunos portan chalecos fosforescentes, que ellos mismos compran, para llamar la atención de los conductores y evitar accidentes
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  “Los muchachos colaboran, aligeran esto bastante, a mí no me molesta que estén aquí”, dijo uno de los conductores.  

Desde que derribaron los cuatro semáforos de este cruce aparecieron los primeros “fiscales” de la calle. El que organiza el grupo del semáforo del Loefling es José Bolívar, quien explicó que “como no hay empleo tomamos la iniciativa para poder llevar el pan a nuestras casas”.

Bolívar tiene más de 15 años laborando en esta intersección vendiendo jalea de mango, periódicos, escobas, entre otras cosas, para mantener a su familia, pero ahora se dedica a dirigir el tráfico, y asegura que con las colaboraciones de la gente gana “mucho más” dinero.

Un grupo de aproximadamente 10 muchachos dirigía el tráfico en el semáforo del Loefling, este viernes en la mañana: “Como hoy es quincena, los fiscales no van a venir” dijo Bolívar, indicando que sería uno de los días en los que trabajarían más tiempo, pues usualmente los oficiales laboran durante toda la mañana y parte de la tarde.

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A3Dinero

Billetes de 2 bolívares y de 5 bolívares son los que más reciben: “Hay gente que nos dice que dirigimos el tráfico mejor que los fiscales”
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“Se van al mediodía (los fiscales de Tránsito), a comer, y nosotros nos quedamos y los ayudamos, porque al mediodía el tráfico es más fuerte”, dijo el hombre, explicando que tienen cuatro grupos de jóvenes que se distribuyen allí y en los demás semáforos derribados o dañados de la avenida Atlántico, y cada uno podría hacer hasta 300 bolívares en cada jornada de trabajo, gracias a las colaboraciones de los conductores.

“Tipo reloj”

 


A la espera
de nuevos semáforos

A finales de marzo Corpoelec y la Alcaldía de Caroní iniciaron las labores de instalación de los cuatro semáforos de la intersección del Loefling, excavando en el lugar donde van las bases de los postes. Sin embargo, casi dos meses después no se observa ningún adelanto.

El alcalde de Caroní, José Ramón López, informó que la municipalidad “de 36 intersecciones semaforizadas que nos dañaron, tenemos 12 recuperadas” entre las avenidas Las Américas, Paseo Caroní y Atlántico, y destacó que para las demás están a la espera de los repuestos, pero “aprobamos 2.4 millones de bolívares” para más semáforos en el municipio.

 

Los fiscales de la Alcaldía de Caroní trabajan desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde de forma irregular. Los muchachos están pendientes de su partida, para relevarlos y comenzar con el nuevo oficio que les garantiza ganarse la vida esos días.

“Nosotros trabajamos tipo reloj” compartió Bolívar, para indicar el orden en el que habilitan el paso en las vías, el cual dura “un minuto por cruce, para evitar que la cola (de carros) se haga muy larga (…) hay gente que nos dice que dirigimos esto mejor que los fiscales, por eso”, aunque también “hay gente que no se aguanta, y chocan. Pero ya ahora nos respetan bastante”.

Estos jovencitos parecen tener el oficio bajo control. No se intimidan ante la velocidad o el tamaño de los carros, y se toman en serio el trabajo: “estoy pendiente de sacar billete” dijo uno de los jóvenes consultados, mientras venía de comprar un botellón de agua para repartir a sus compañeros.

Todos viven en San Félix. Algunos estudian en bachillerato, otros alternan su estadía en el semáforo con otro trabajo. También hay algunos niños en situación de calle o que no asisten al colegio. “Estoy aquí desde que tenía 5 años” comentó un chamo de 12 años que se encontraba en el lugar, descansando bajo la sombra.

Trabajan en el cruce de una a tres horas, según comento Jimmy, uno de los que dirige el tránsito. Él tiene unos tres años trabajando como vendedor y pregonero en la zona, pero también optó por “fiscalizar” luego del derrumbe del semáforo, y aseguró que con este oficio “me va mejor”.

Jimmy tiene 24 años. Se despierta desde muy temprano para llegar a las 7:00 u 8:00 de la mañana al semáforo del Loefling, pues vive en San Félix: “Es chévere, uno colabora con la gente, la gente colabora con uno, dicen que llevamos bien el tránsito”, comentó entre risas, añadiendo que en la tarde se devuelve a San Félix, pues también trabaja en una construcción, cerca de su casa.

 “Mini cooperativa”

“Los muchachos colaboran, aligeran esto bastante, a mí no me molesta que estén aquí” dijo uno de los conductores, sin embargo, hay quienes consideran que “es un riesgo” que menores de edad estén cumpliendo una labor que deben desempeñar fiscales de Tránsito debidamente preparados.

José Bolívar portaba un chaleco naranja fosforescente, similar al color de los guantes de los fiscales de Tránsito, mientras desempeñaba el nuevo trabajo: “Nos estamos organizando para crear una mini cooperativa” y hacer del oficio algo más organizado, y lograr acuerdos oficiales con la Alcaldía, aunque confesó que no han tenido ningún tipo de conversación al respecto, y que jamás han seguido ordenes de la municipalidad.

“Ya para la semana que viene todos tendremos chalecos de estos” para ser más visibles por quienes conducen, “sobre todo en la tarde, que todo esto está oscuro por aquí (…) estamos tratando de que los menores de edad no trabajen, porque es un peligro, pero ¿cómo les dices que no? Ellos también necesitan” dinero, destacó Bolívar.

Zona comercial

Aunque los antiguos vendedores ahora sirven de “fiscales voluntarios”, el comercio habitual de esta intersección de la avenida Atlántico sigue presente, lo que a veces genera un panorama confuso pues no se reconocen entre fiscales y vendedores. Se observa la oferta de algunos productos escasos como arroz o harina de maíz precocida, escobas, frutas diversas, así como también la habitual venta de tickets de lotería.

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