Mark Freeman, director del Instituto para las Transiciones Integrales, remarca los aspectos esenciales para un contrato social ciudadanos-Estado, entre ellos, el lenguaje con una narrativa incluyente.

El tercer seminario web de la 76 Asamblea Anual de Fedecámaras: “Por una nación incluyente y productiva”, planteó la interrogante sobre las condiciones y obstáculos para lograr una transición democrática exitosa.

Mark Freeman, director del Instituto para las Transiciones Integrales, sostuvo que de acuerdo con la experiencia en diferentes países “para una transición estable es necesario que sea lo más incluyente posible”.

   
Mark Freeman, director del Instituto para las Transiciones Integrales, remarca los aspectos esenciales para un contrato social ciudadanos-Estado, entre ellos, el lenguaje con una narrativa incluyente

“Creemos que la negociación, el consenso político y la aceptación de reglas del juego es de importancia. En el contexto de Venezuela, la comunidad internacional ha estado muy activa, y se arriesga la centralidad de trabajar desde lo local. Son más incluyentes las transiciones cuando las soluciones vienen desde lo local”, explicó Freeman.

En ese contexto expuso el tema de la polarización, un elemento que a su juicio se debería acabar si se busca un contrato social ciudadanos-Estado.

A ello se suma lo relacionado con el lenguaje para una transición exitosa. “Tiene que ver con la narrativa. ¿Quiénes son los malos y quiénes son los buenos? Hace falta un lenguaje con una narrativa incluyente en torno a etiquetas en la que la sociedad se entiende y se organiza. Las formas importan. Y a veces se subestiman. A veces la solución se reduce en el qué y se subestima el cómo”.

Puso de ejemplo la experiencia en África con el gobierno de Nelson Mandela, quien creó un vocabulario en un momento de alta fragmentación en el país, ofreciendo una manera de identificarse dentro de la diversidad.

“Hay que crear mecanismos que tengan la legalidad y la atención de la población. La solución empieza con la creación de mecanismos y espacios con conversaciones, objetivos claros, un mínimo de legalidad y que sea desde lo local. Es verdad que a veces se necesita de ayuda internacional, como interlocutores, pero debe venir mayoritariamente desde lo local (...) Venezuela ha superado muchos momentos de crisis en su pasado histórico, casi siempre desde lo local”, reiteró.

Principales inhibidores

En el contexto venezolano, Freeman observa que en medio de una crisis gigantesca desde lo económico y humanitario, sorprende el espíritu del venezolano de seguir con cierta resistencia positiva y no aceptar todo.

Sin embargo, insiste que la participación de la comunidad internacional, la propia polarización y conflictos políticos son más preocupantes que los obstáculos internos.

   

Colette Capriles (@cocap): “Nos enredamos en una discusión sobre la participación electoral, pero realmente hay que dedicarle energía a reconstruir una ruta estratégica de largo plazo”

El politólogo John Magdaleno señaló que la polarización, vista desde la perspectiva de la existencia de dos bloques, desapareció en #Venezuela “si se toma en cuenta la abierta mayoría que reclama un cambio”

Por otra parte, rechaza que se descarte por completo la negociación como vía hacia la transición.

“Como entiendo el espíritu democrático, hay una apertura permanente al diálogo. Me preocupa que cualquier actor que represente las fuerzas democráticas cierre por enemistad la fuerza del diálogo (...) el diálogo es parte esencial de la democracia. Siempre hay que estar dispuesto al diálogo, y hay que insistir en crear un camino coherente y persuasivo en el cual el diálogo pueda ser”.

El politólogo John Magdaleno señaló que la polarización, vista desde la perspectiva de la existencia de dos bloques, desapareció si se toma en cuenta la abierta mayoría que reclama un cambio. Pero si se entiende como distancias, persiste un ambiente de polarización, puede ser distancia ideológica o económica. “La polarización es un inhibidor por distancias entre sectores de la población”.

Detalló a su vez que entre los mitos inhibidores están: ningún régimen es una entidad monolítica, la alta jerarquía representa al bloque o coalición dominante, o la afirmación de como nadie en el bloque o coalición dominante o son pocos los que disiente, entonces lo legitima, cuando en la realidad es que dentro de ese grupo también hay regímenes.

Para la politóloga Colette Capriles, la polarización es un efecto del discurso. Agrega que muchos actores políticos han perdido conexión con la situación de Venezuela.

“El peligro no es la polarización sino la fragmentación y desinstitucionalización. No tenemos reglas del juego mínimas en espacios donde antes teníamos, incluso en relaciones entre nosotros (...) por otra parte, nuestro enfoque de cambio político ha venido de arriba hacia abajo, desde la cúpula del poder hacia los ciudadanos, y no, la democracia son prácticas diarias. Si no recuperamos las instituciones puede haber un gobierno nuevo y flotará el conflicto”, explicó Capriles.

“El sector militar trabaja en evitar un conflicto interno y contribuye a que la Fuerza Armada no se involucre en el proceso de cambio político. Nos enredamos en una discusión sobre la participación electoral, pero realmente hay que dedicarle energía a reconstruir una ruta estratégica de largo plazo, Para nosotros lo más necesario y difícil es construir nuevas reglas”, puntualizó.

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