Marino Alvarado, coordinador de Provea, resalta la necesidad de reactivar un diálogo tripartito para establecer mejores políticas socioeconómicas que contrarresten los efectos de la cuarentena.

Keyla Marchán vive en el sector El Llanito, en Puerto Ordaz. Tiene dos hijos. Su esposo se dedica a la venta informal de plátano, yuca y sardinas, pero con la entrada en vigencia de la cuarentena por el Covid-19 tuvo que suspender esta actividad ante la imposibilidad de viajar a comprar las cosechas.

Keyla, en cambio, se dedica a limpiar casas. Al igual que su marido, vive una recesión laboral toda vez que no la han llamado para hacer el servicio.

Son ayudas parciales que benefician a un sector, pero que no termina de atender de manera integrada la situación”. Marino Alvarado

   

“Vivo con mis suegros y a los cuatro siempre nos llegan los bonos de Maduro. Uno se ayuda con eso, no es mucho pero algo compras. La semana pasada resolvimos con eso, que fueron 300 mil bolívares y nos llegaron las bolsas del CLAP. Obviamente no haces un mercado con eso, pero entre todos juntamos para comprar lo que hacía falta, que si una mantequilla, un poquito de queso”, relata Keyla.

Es consciente de que no pueden vivir solo de bonos que otorgue Nicolás Maduro cada cierto tiempo.

“Eso te ayuda para resolver unos días. Es una plata que no tienes y te cae como anillo al dedo, pero obviamente antes resolvía un poquito más para comprar la comida a los niños. Lo único bueno de los bonos es que te ayudan si no puedes salir a trabajar, como yo, o si no tienes trabajo, porque a mí no me llaman porque todo el mundo está encerrado en su casa y no quiere visitas”, agregó.

Luis Ramírez es taxista, pero no tiene cupo aprobado para surtir los 20 litros que despachan en las estaciones de servicio habilitadas en contingencia. Sus ingresos dependían de las carreritas que hacía. Su esposa hace tortas y galletas y las ofrece a vecinos a domicilio. En la casa también venden helados de teta.

“Mi esposa es maestra. Te imaginarás lo que le paga el ministerio. El bono, sí, te ayuda, es verdad, porque ahorita que no estoy trabajando, porque no puedo, no tengo gasolina, ¿de dónde saco plata aunque sea para una harina? Pero yo no quiero solo un bono de 300 mil bolívares al mes. Quiero tener la oportunidad de obtener mis ingresos. La cuarentena es necesaria pero no han tomado en cuenta muchos factores para que no vayamos a morir de hambre”, consideró.

Medidas no universales

Marino Alvarado, coordinador de investigación de Provea, destaca que las medidas por la emergencia del coronavirus deben ser integradas y no enfocarse solo en la salud, sino tomar en cuenta otros factores, como la situación económica y prestación de servicios públicos.

“Son medidas que no deben tomarse de forma unilateral. Se han tomado medidas inconsultas y sin los factores que pueden ayudar. El Gobierno debe reactivar el diálogo tripartita: empresa, trabajador y gobierno, y buscar un consenso para establecer mejores políticas y las empresas, que ya estaban en una situación de crisis, no terminen de quebrar”, explicó.

Añadió que esto ayudaría también al pago de salarios e incluir a quienes no estén en el trabajo formal.

   
Keyla se dedica a limpiar casas. En cuarentena, su único ingreso ha sido un bono de Bs. 300 mil, casi lo que gana por limpiar una sola casa | Fotos William Urdaneta

“Se debe tener un diálogo amplio con el sector empresarial, para adoptar medidas que no afecten la producción y que no generen desempleo. Los productores, al no poder sacar las cosechas o el queso, en el caso de los productores de queso, se pierden alimentos necesarios para evitar el desabastecimiento”, reiteró Alvarado.

Es un hecho de profunda preocupación entre los gremios empresariales la falta de flexibilización tributaria, así como la disminución del 7% de encaje legal y el poco acceso a créditos bancarios. Estos y más elementos son obstáculos importantes para que los comerciantes mantengan a flote sus negocios la contingencia por el Covid-19.

Precisamente, entre las estrictas medidas de confinamiento están las limitaciones para el suministro de combustible, que pone en riesgo la distribución de la producción agropecuaria en el estado Bolívar.

El coordinador de Provea considera que los bonos a través del sistema patria “son ayudas parciales que benefician a un sector, pero que no termina de atender de manera integrada la situación. Si no se hace ese diálogo con los sectores productivos, se corre el riesgo de tener más desempleo”.

Alvarado sostiene que hay tres medidas esenciales para responder a la contingencia: convocar a todos los sectores posibles y de las diferentes instituciones para un consenso, que la operatividad de esas medidas sean de manera rápida (expuso de ejemplo el contraste con la asignación de bonos que tardan en que le llegue a la persona y luego en hacerse efectivo en el banco), y medidas integradas, y no que tratando de resolver un problema se lleve a otro, “como la escasez de alimentos porque no hay cómo trasladar los productos”.

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