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El 16 de marzo de 1978, una avioneta que viajaba desde el aeropuerto de Maiquetía hacia Porlamar se estrelló contra un cerro a pocos minutos de despegar.Uno de sus pasajeros era el hombre que había soñado desde siempre con una mejor Venezuela: Renny Ottolina.
Marcos David Valverde  Renny llegó a conocer a la perfección todos los procesos televisivos Quizá resulte un lugar común, pero hablar hoy de Renny Ottolina no es sólo hacer referencia a uno de los personajes más carismáticos de la pantalla chica que haya tenido Venezuela. No, hablar sobre Renny es hacer referencia directa a la vanguardia, es pensar en progreso, es plantear una verdadera responsabilidad social en el ámbito televisivo, es exponer una preocupación por el rumbo que ha tomado la política y, unificando todos los anteriores criterios, es pensar en lo grande que puede ser Venezuela (sustentada, por supuesto, en el progreso) con el trabajo y el amor de todos sus habitantes. Este hombre hacía lo que pregonaba y pregonaba lo que pensaba; es decir, era realmente auténtico. No hubo entre sus acciones y sus palabras ninguna discordancia. Siempre fue genuino. Renny Ottolina se caracterizó no por ser un conformista, sino en ir más allá siempre, en pensar en grande y en cumplir con lo que se proponía. He aquí, pues, esas facetas que lo hicieron inolvidable, y gracias a las cuales es y será siempre el número 1. El locutor Los primeros pasos de ese joven soñador que nació en Valencia el 11 de diciembre de 1928 en los medios de comunicación, son en la radio. Desde Radio Caracas, pasando por Radio Difusora y Radio Cultura, Renny se destaca por un tono de voz único. Paralelamente, se desempeña como redactor de documentales, tarea que le hace ganar el respeto de sus compañeros de trabajo, y ello le sirve para dar el salto definitivo hacia la televisión. Poco antes de su muerte, acaecida hace exactamente 30 años, Ottolina regresa a ese medio. Irónicamente, el último programa que salió al aire estaba pregrabado, y sonó cuando ya su vida se había esfumado. El animador Renny inicia en la televisión en el año 1952, y en 1954 comienza a proyectarse su nombre en todo el país con Lo de Hoy (a través de Radio Caracas Televisión), una especie de revista matutina en donde compartía con diferentes invitados acerca de temas de diversa índole. El primer lunes de noviembre de 1958 a las 6:00 de la tarde se transmitió por vez primera el Show de Renny. "Nos gusta entretener/y nos encanta estar/ en esta alegre cita semanal", canta Ottolina mientras aparece entre las chicas que presentaban la coreografía de introducción al programa. Ya no hay ninguna duda: es el número 1. Posteriormente aparece Renny Presenta. En ambos programas se notaba el esfuerzo, la exigencia y el amor con el que él y su equipo trabajan con miras a la calidad. Artistas de carácter internacional como Sandro, Tom Jones, Ella Fitzgerald, Charles Byrd, Raphael, Miryam Makeba y Charles Aznavour, entre otros, visitan Venezuela gracias a Renny Ottolina. Paralelamente, los grandes del país como Mirla Castellanos, Cherry Navarro, Alirio Díaz, Morella Muñoz, Alfredo Sadel, Raquelita Castaños y Carlos Almenar Otero también reciben el apoyo de este hombre. Más que todo lo anterior, en Renny está muy marcado el amor por su país, y varios de sus especiales (entre los que vale la pena recordar el homenaje al Churum Merú) están dedicados a mostrar las bellezas naturales de Venezuela. El publicista Los cigarrillos Viceroy, las bebidas Toddy, los jugos Frica, los atunes Margarita, los helados Tío Rico y los refrescos 7-UP son algunos de los que Ottolina promociona en muchos de sus programas. Anunciar con Renny es una ganancia segura por dos razones. La primera era la investigación que realiza antes de firmar un contrato, al punto de conocer a la perfección todos los procesos de producción de una marca. En segundo lugar, su inolvidable manera de anunciar. Imposible olvidarlo haciendo del estudio un verdadero desastre mientras prepara frente de las cámaras un Toddy, o mientras comparte con un chimpancé un refresco 7-UP. Sin embargo, el gran reto que asume fue vender su propia imagen en la campaña presidencial de 1978, tarea que fue truncada cuando la avioneta en la que viajaba se desplomó sobre un cerro el 16 de marzo de 1978. El político Renny fue el primero en burlarse de la idea que lo colocaba como presidente de la República. "El primero que hizo un chiste de esto fui yo cuando a un grupo de amigos les dije: '¿pero, ustedes están locos?, ¿yo de presidente?, ¿Qué quieren que diga cuando llegue a Miraflores, qué quieren que pregunte, cuál es el atún?", señala en una entrevista que concedió a la revista Resumen en 1977. Sin embargo, poco a poco las ganas de contar con un país mejor y de humanizar a Venezuela pudieron más que esas chanzas, y comienza a recorrer Venezuela para promocionarse como el candidato que sacaría adelante este país. No llegó vivo a las elecciones. 30 años después de aquellos sucesos, Renny permanece vivo en cada venezolano que sueña con un país mejor, en cada ciudadano que cree en esta tierra y en cada persona cuyos esfuerzos estén dirigidos a tener una hermosa patria. Renny no está muerto. Está allí, en cada uno de ellos, y de allí parte su inmortalidad. Tendencia a lo mejor "A mi entender, al pensar que las clases económico-sociales menos avanzadas sean, por su escasa o ninguna educación, básicamente estúpidas y vulgares es un gravísimo error. El ser humano tiene una tendencia natural hacia lo mejor (...) el hecho de que una persona no haya recibido la educación a la cual tiene derecho, el hecho de que una persona no tenga la capacidad adquisitiva que ojalá tuviera, no hace de ella una persona vulgar, chabacana e indigna. Solo la hace desgraciadamente, pobre e ignorante. Pero la calidad humana sigue estando allí, al alcance de quien quiera estimularla". Juicio a la televisión venezolana Palabras proféticas "Cuando estemos en manos del Estado habremos perdido la libertad de competencia, la libertad de escogencia entre canales, y con toda probabilidad habremos perdido la libertad de expresión; como es lógico pensar por cuanto ningún gobierno en su sano juicio va a permitir que se use un medio por él directamente controlado para que se le hagan críticas que podrían ser acerbas si así lo ameritase la situación de tal gobierno. ¿De quién será entonces la culpa? La respuesta es una sola: de quienes hoy en día pagan y administran la industria de la televisión venezolana". Juicio a la televisión venezolana |