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Hace 250 años unos sacerdotes capuchinos catalanes decidieron establecerse en una tierra adecuada para la ganadería y escogieron una cercana al río Yuruari. Poco a poco la población fue creciendo hasta convertirse en uno de los pueblos más hermosos de Venezuela: Guasipati.
Marcos David Valverde Foto Aníbal Barreto  El pueblo conserva su encanto antiguo Sus calles muestran la pulcritud de la que sólo un pueblo organizado es capaz, y sus habitantes muestran una sonrisa un poco tímida, pero que al mismo tiempo irradia amabilidad y sinceridad. Su encanto radica en atesorar las mismas fachadas de antaño pero cuidadas con el ahínco y la dedicación dignos de muñecas de porcelana, lo que lo hace desprender ese romanticismo de los pueblos del sur del estado Bolívar tantas veces expresado pero poco conservado. Esa plaza Bolívar, la infaltable de Venezuela, se encuentra hoy más pulcra que nunca, guardando recuerdos de celebraciones, nostalgia por sus visitantes y secretos de galanteos y primeros besos. Todo esto es Guasipati, pueblo encantador que este jueves conmemora 250 años desde aquel día en el que unos capuchinos catalanes decidieron establecerse en ese lugar, y que poco a poco fue creciendo hasta ser lo que hoy es: el caserío más “limpio del estado Bolívar y, quizá, de Venezuela”. El sabor añejo de la historia Una de las personas más curtidas en relación con la historia de Guasipati es Jesús Lezama, director de Educación y Cultura del Municipio Autónomo Roscio. Es esta persona quien hace el relato sobre Guasipati, comenzando por sus inicios hasta los sucesos que han marcado su desarrollo a través de los años. “La historia comienza hace 250, un 27 de septiembre de 1757, cuando unos padres capuchinos catalanes buscaban sitios de ganadería para las misiones de Guayana. De ese modo lograron establecerse en esta región del río Yuruari, donde consiguieron tierras fértiles para la cría, la ganadería y la agricultura”, comenta sobre los inicios del pueblo. Fueron esos religiosos, junto con algunos vecinos de El Callao y de Upata quienes lograron dar vida a ese poblado. Alrededor de 20 personas se convirtieron en los fundadores de Guasipati. “Con el paso del tiempo, y especialmente en los años de la colonia, el poblado fue creciendo hasta que se conformó como territorio del (río) Yuruari. Eso comprendía una vasta región desde Santa Rosa, pasando por el sur de Upata hasta la Gran Sabana”, continúa. Como territorio del Yuruari se mantuvo la zona durante la gesta de la independencia de Venezuela hasta que se formó un distrito aurífero, gracias a los grandes filones de oro que había en la cuenca de ese río. Fue Guasipati la capital de ese gran espacio, oficialmente reconocido como territorio federal. Aires de dependencia Guasipati lograría cierta dependencia en los inicios de la década de los años 60, cuando la zona en la que se ubica fue nombrada distrito Roscio por decisión de los extintos Congreso Nacional y Asamblea Legislativa del estado Bolívar. “Fue escogido Juan Germán Roscio como nombre del municipio por haber sido el redactor del acta de independencia. Luego, en 1989, por decisión del Congreso Nacional comienza la descentralización y se convierte en Municipio Autónomo Roscio, donde se encuentra Guasipati”, señala Lezama. Hoy el Municipio Roscio está conformado por dos parroquias: la Salom y, por supuesto, la Guasipati. “Un hecho muy importante para nosotros, para mejorar la calidad de vida, para el progreso, para el avance y para el adelanto de la ciudad es el habernos constituidos en municipio autónomo. Eso, siempre es muy celebrado, porque nos dio autonomía y pudimos decidir cómo conducir a Guasipati hacia lo que hoy es: el lugar más limpio del estado Bolívar, y cuidado sino de toda Venezuela. Esto es una tacita de oro”, recalca visiblemente orgulloso. Hoy Guasipati cuenta con casas de estudio superior como la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG) y la Universidad Nacional Abierta (UNA); dos liceos diversificados, 17 escuelas bolivarianas y 23 preescolares, todo para una población aproximada de 35 mil habitantes. “Es una ciudad sumamente cultural por su ascendencia. La gente es sencilla, amable, preparada, que se distingue de los demás pueblos. No discriminamos, sino que este pueblo es de buenos modales, por eso nos hemos preocupados por aumentar los institutos escolares. La educación y la salud son nuestras prioridades”, asegura. Hijos ilustres Lezama no pierde la oportunidad para reconocer a todas esas personas que han nacido en Gusipati y que han dejado una huella imborrable, bien sea dentro o fuera de su tierra, como gente de bien. “Mañana (hoy) vamos a homenajear a Jean Aristiguieta Capella, poetisa de fama mundial de la vanguardia surrealista y puntualista, quien gracias a su trabajo ha recibido títulos como Condesa en Alemania; un doctorado Honoris Causa en la Universidad Complutense de Madrid y ser representante de la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz. Ella nació hace 87 años en Guasipati”, encomia. Además de esta notable poetisa, destacan Lepoldo Villalobos, cronista, periodista y escritor; Rafael Pineda, periodista; Leandro Aristiguieta, científico, botánico y ambientalista y los hermanos Unsehl, Marcano y Zurita, reconocidos médicos que residen en Guasipati y otras ciudades del estado Bolívar y Venezuela. “El recurso humano es lo más importante” Manuel González, hombre de gran tradición en la historia de Guasipati por ser escogido como alcalde del municipio Roscio en tres oportunidades, señala que lo más importante que tiene esta entidad es el recurso humano. “La historia de Guasipati tiene mucha importancia, y realmente está rodeada de un punto muy hermoso de Guayana que son los recursos históricos y culturales. Todos esos aspectos destacan, pero lo mejor es el humano, el hombre. Eso se ve en la calidad de personas que hoy son reconocidas en todo el mundo y que nacieron aquí”, comenta el alcalde. Asegura que Guasipati es un pueblo que tiene vida propia, debido a una economía multidisciplinaria basada en la madera, la joyería, la ganadería, y muy especialmente “su juventud”. Historias de plaza Como toda ciudad, Guasipati tiene lugares que reflejan los acontecimientos más importantes en su historia y que hoy se han constituido como puntos de interés turístico. Ejemplo de ello es la tumba de “el gringo” Frank Bush, encargado de transportar el oro en burros y que fue asesinado en abril de 1878 por saqueadores que le robaron el cargamento de las compañías mineras. Otro atractivo turístico es la iglesia Nuestra Señora del Rosario, lugar de mucha veneración por llevar el nombre de la patrona del pueblo. Pero no es sino la Plaza Bolívar la que lleva consigo esa carga de recuerdo, y que hoy sigue siendo el lugar de encuentro de todos los habitantes de Guasipati, especialmente de los viejitos. Una de esas venerables personas es Julián Antonio Farreras, quien a sus más de 70 años de vida continúa viviendo en el mismo pueblo que lo vio nacer y disfrutando de su eterna y querida plaza. “Antes había una sola calle de asfalto aquí. Las fiestas patronales se celebraban en la Plaza Bolívar con diferentes actividades, como las carreras de burros, el palo encebado y hasta con el cochino encebado, que tenías que agarrarlo para que fuera tuyo, pero era algo muy difícil. Además, nadie compraba cervezas, porque en la plaza ponían cuatro barriles y la gente se servía cuando quería”, rememora. Recuerda que era en la plaza donde se celebraban los bailes populares que aprovechaban los jóvenes para conquistar a las damas, y que antes el lugar era vigilado por policías durante las 24 horas del día, motivo por el cual era el centro social de Guasipati. Celebración por todo lo alto Las fiestas para el cumpleaños número 250 de Guasipati no podían ser de un solo día, razón por la que desde este miércoles comenzaron las celebraciones con la presentación artistas como Memo Morales, El Conde del Guácharo, y el Moreno Maikel. La fiesta no parará, puesto que a la medianoche hubo una celebración con mariachis y copleros, una misa y un gran compartir entre todos los habitantes del pueblo. Para las 11:30 de la mañana se espera la presentación de la Orquesta Sinfónica Infantil de Guasipati y, en la tarde estará en tarima la fundación Guasipati Danzas. En la noche el público podrá disfrutar el calipso de Family Ground de El Callao, Argenis Carruyo y Raúl Mora con su orquesta. |