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En la ruta hacia los Castillos de Guayana está la finca Marivaca, especializada en la piscicultura, a escasos sesenta minutos de la ciudad.
Natalie García
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Foto William Urdaneta  La laguna de cria de los peces está completamente abierta al público y cuenta con un muelle para los clientes Comer pescado fresco en cualquier época del año no es problema, si aunado a esto puede sacarlo del agua usted mismo y ver cómo lo llevan a la sartén. Esto se puede vivir en Marivaca, un sitio donde desde hace más de 15 años se practica la piscicultura, a fin de ofrecerle a los visitantantes un producto de calidad con el gustito de pescarlo en la laguna creada para tal fin. Este lugar está ubicado no muy lejos de Puerto Ordaz, apenas a una hora de carretera, la manera de llegar es tomar la vía de los Castillos de Guayana y desviarse en un tramo donde está un letrero que anuncia el camino hacia la finca del doctor (especializado en cirugía) Juan Ordaz, quien junto a su mujer e hijos lleva a cabo el sueño de convivir con la naturaleza y sacarle además partido sin dañarla. Ordaz, quien considera ser afortunado por poder gozar hoy día de una gran afluencia de visitantes, admite que en un principio no le resultó fácil mantener el lugar que tiene desde hace más de 30 años. Al principio no se dedicaba a los peces, sino a la ganadería, pero no le era rentable y le daba problemas. Convivencia armónica Para seguir en la buscada de un equilibrio decidió irse por la cria controlada de peces y, en poco tiempo, vio cómo la clientela empezó a llegar, pese a que el estado de la carretera, para aquel entonces, era malo. Ahora ir para la finca es un verdadero paseo, lleno de parajes, uno más bello que el otro, especialemnte en la época de lluvias cuando las lagunas se llenan y el verdor de las plantas dice presente. ¿Pero como un doctor de renombre acaba criando peces?, la respuesta es muy sencilla, luego de tres décadas ejerciendo, Ordaz quería paz para sí y los suyos, una ocupación sin complicaciones y un espacio para la distración que a la vez le sirviese para vivir junto a su familia. “Cuando uno llega a cierta edad ya no puede estar con tanto estrés, ese es el mal que está acabando con la gente, preferí hacer algo diferente y un amigo me dijo la posibilidad de colocar esto al estilo brasileño, cada uno pesca lo que quiere comer o escoge el pescado y listo”. Para el galeno, lo más importante es lograr una sana convivencia con la naturaleza, por ello, tiene en la finca dos tembladores sacados del río Orinoco y alguno que otro animal exótico, que puede descubrir visitando el lugar que es especial para las familias por su diversidad de espacios para el disfrute de grandes y pequeños. Un parque infantil, una cantina, varias chozas, grandes áreas verdes y la infaltable laguna llena de peces son algunos de los sitios dentro de Marivaca, este más que un negocio es una empresa familiar que ofrece a los clientes un poco de sí en cada plato. Otros menús Además del pescado, Ordaz tiene en el menú cochino, criados en la zona, y carne de res. También ofrecen platos exóticos pero por encargo de los clientes. El establecimiento pueder ser alquilado para fiestas y demás y como proyecto su dueño está intentando instalar unas cabañas para que el sitio sirva de posada, lo que le daría más atractivo, puesto que el paisaje desde allí es hermoso y hay un frescor que viene con la brisa de la laguna. Entre las especies de peces que son criadas allí se encuentra la cachama, el morocoto y el cachamoto, todos de divino sabor. Quienes deseen llevarse el pescado fresco a su casa tienen la opción de hacerlo, los ejemplares se venden por kilo y con la garantía de que están sanos, porque para su crianza se siguen a cabalidad estrictos controles sanitarios. Buenos precios Definitivamente ir a Marivaca es una excelente oportunidad no sólo de comer bien, sino de pasar un día diferente lleno de naturaleza. Los precios son solidarios, así que su bosillo no quedará resentido, y la atención buena. Sumado a esto, todo el proceso de la cria de los peces está a la vista de todos y la finca se encuentra cerca de la ciudad, sólo hay que tener la disposición y un tiempito para pasarla gustosamente. Visita a los castillos Después de pasar la entrada de Marivaca, a unos cuantos kilómetros, se puede llegar a Los Castillos de Guayana, dos fortalezas de piedras ubicadas en la margen del imponente Orinoco. El más pequeño de ellos es más próximo al río padre y es el que actualmente está abierto al público, porque el otro es reparado por las autoridades de la región. En este sitio se puede ver un paisaje bello que inunda la mirada y baña el cuerpo con su frescor. En la parte de arriba del castillo está ubicada una poceta de las de antaño hecha en piedra, que es uno de los atractivos de la edificación. Si va en familia o en pareja es una excelente oportunidad para fotografiar el entorno, en esta época marcada por las lluvias el verdor de la vegetación hace más viva la hermosa vista y el Orinoco se presenta en todo su esplendor. Descanso en Orinoco Discovery El campamento Orinoco Discovery, ubicado en la vía hacia los Castillos de Guayana, es otro de los lugares que se pueden visitar si se encuentra por estos lados del municipio Casacoima de Delta Amacuro. Allí podrá encontrar un restaurante, cabañas para dormir, una enorme piscina y sobre todo tranquilidad para descansar y reponer las fuerzas perdidas durante el viaje en carretera que no pasa de la hora y media. El acceso es un poco difícil en temporada de lluvias, pero es cuando mejor está el campamento. Sobre la enorme finca hay una piscina que se ve desde las cabañas. Para quienes estén interesados pueden visitar la página web www.orinocodiscovery.com y allí podrá despejar sus dudas y pedir presupuestos directamente. Colorido en la otrora Angostura El Orinoco en diferentes puntos de la geografía muestra su hermosura, el atardecer lo acompaña todos los días en una danza que entristece al llegar a su fin. Tal espectáculo es otra de las opciones, rentables, para pasar un día diferente y en compañía de los suyos. Si su interés es ver este paisaje celestial puede ubicarse en cualquier punto del Paseo Orinoco en Ciudad Bolívar y esperar la puesta del sol. De seguro no se arrepentirá y quedará prendado con los matices de los colores y la rapidez con la que se difuminan a medida que transcurre el tiempo. Lo más importante es que es gratuito, además es una excelente ocasión para darse un recorrido por el Casco Histórico o visitar los museos que hay en la otrora Angostura. El espectáculo de Llovizna continúa El parque La Llovizna sigue dando de qué hablar, gracias a la apertura de las compuertas todavía se puede apreciar el mágico juego las aguas que caen por los diferentes desniveles rocosos, el ir a caminar por sus pasillos o simplemente ir a ver desde lo lejos los saltos es una de las alternativas para distraerse en lo poco que queda de vacaciones. La compra de recuerdos para los seres queridos o comidas exóticas como el chicharrón de mango, también es una alternativa. En la maloca que está antes de la entrada del parque se pueden encontrar diversos souvenirs hechos en su mayoría con materia prima nacional. |