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Ligia Guerrero, oriunda del Táchira y cabeza visible de una de las heladerías pioneras en la región, dice sentirse guayanesa porque en esta ciudad logró su tan ansiado sueño de trabajar con amor.
Natalie García Foto cortesía William Urdaneta  Ligia Guerrero, ejemplo de constancia y esmero por mantener un producto de calidad con materia prima nacional Sabores naturales, cariño y un trabajo artesanal definen a la heladería Bariloche, que desde 1980 se instaló en Guayana proveniente de San Cristóbal, estado Táchira, para llevarle a la población guayanesa toda la frescura de un producto hecho con materia prima nacional. La familia Guerrero es la encargada de este negocio que más que vender helados ofrece a la clientela calidad en productos y atención personalizada, ya que está atendida por sus dueños y gente de suma confianza. La encargada principal de Bariloche y Guayana Sky Cream, su local recién inaugurado en el centro comercial Plaza Atlántico -cuyo nombre hace un homenaje al "cielo cremoso de Guayana"-, es Ligia Guerrero, una mujer que se levanta con Dios todas las mañanas. Tiene la firme convicción de que quien hace bien de corazón recibe bendiciones, lema que lleva a cabalidad con su trato cordial a los clientes y su sonrisa llena de cariño que evoca a una abuela feliz de tener una familia siempre unida que cada tiempo regresa a casa para compartir. Su origen andino se nota en su tacto para tratar a las personas, en su carácter de servicio y en su acento todavía marcado pese a que los años en Guayana han hecho de ella una bolivarense más que trabaja para contribuir con el futuro de la región, para llevar en alto la materia prima que hay en la zona y en el país transformándola en sabrosos helados. ¿Pero cómo comienza Bariloche en Guayana? - Nos iniciamos en San Cristóbal, después a mi hermano le pareció que Ciudad Guayana era un lugar donde podríamos tener un espacio, y aquí nos quedamos, ya son 27 años cumplidos, a la gente le gustó y nos obligó a permanecer en calidad: calidad de servicio y calidad del producto que van a la par. Según Ligia Guerrero este es el secreto de permanecer instalados en tantos paladares guayacitanos, no sólo es el helado sino las atenciones que se le ofrecen al consumidor, la familiaridad y a la vez el respeto que hay entre creador y cliente, lo cual crea un nexo, un vínculo entre quienes disfrutan del sabor de lo natural y a la vez se sienten gratificados por ser tomados en cuenta. Trabajo lleno de orgullo "Más que la remuneración económica, la satisfacción del trabajo lleva a hacer bien en las cosas, es un helado artesanal, algo tan sencillo, tan simple... pero el trabajo que se hace con amor es fecundo, nos hemos distinguido por amar al cliente, por servirle lo mejor, por saber que él es la parte más importante". Y ciertamente eso se nota al ver cómo la gente llega al negocio, cualquiera de los dos, saludando a Guerrero, a los muchachos que atienden el lugar y pidiendo con gran cordialidad un helado de tinita o barquilla. Aunado a esto cabe destacar que el nombre, y en especial el punto inicial de la heladería, ha calado tanto que un tramo de la carrera Nekuima es conocido en la ciudad como "la bajada de Bariloche", punto ineludible en Alta Vista. "Hicimos un punto de referencia, la gente hasta le dice avenida Bariloche, creo que eso se debe a que a la gente le gustaron los helados y le gustaba ir hasta allá a disfrutar de su sabor, además de eso después de que se creó el negocio de pizzas al frente -Pidan Pizzas y a la vez JTO- fue mejor porque vendían unas pizzas tan ricas que las personas comían allí y luego disfrutaban de su helado". Indiscutiblemente entre las heladerías Bariloche y JTO, que también se inició en la misma calle, hay un nexo, los dueños lo saben y lo reconocen hablando del tema con mucho orgullo porque ambos supieron convivir en paz sabiendo captar una clientela con gustos específicos que con el pasar del tiempo los hizo crecer a ambos, no sólo en tamaño sino en calidad procurando siempre ofrecer lo mejor de sí. "La heladería ha sido nuestro sustento que con mucho honor llevamos, porque nos ha permitido tener una vida que si bien es cierto no es de mucho. Porque trabajar con calidad y trabajar con lo natural es costoso y hay que estar al alcance de las mayorías, hace que tengamos unas ganancias razonables, pero que si permanezcamos y nunca nada nos falte". No tan fácil Ligia Guerrero reconoce que a lo largo del tiempo, y más en estos momentos en el país ha pasado por muchas etapas. La escasez de productos y el encarecimiento de la materia prima, en este caso las frutas, la leche, el azúcar, y los cereales hacen de la elaboración de los helados un proceso más cuidadoso. Porque "cuando se trabaja con lo natural se deben tener en cuenta muchos factores, para hacer el helado de guanábana, uno de los más pedidos, la fruta debe estar en su punto y se pierde mucho, al comprar a veces abres una -guanábana- la ves muy madura y esa no se puede usar". Sin embargo, los Guerrero han sabido compaginar los riesgos y la escasez con un empeño en seguir haciendo un producto de calidad con el mismo sabor de siempre, que además está al alcance de todos de forma tal que Bariloche pueda seguir satisfaciendo los gustos de los guayaneses sin sacrificar ganancias y consumidores, a quienes se deben y tienen como principal baluarte. |