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Luis Pérez, Erika Salóm y Rafael Torrealba son algunos de los artistas que encontraron un espacio dentro de este fascinante lugar.
Marcos David Valverde Foto Armando Rivas  La pintura y la escultura se manifiestan como un todo en la galería Pudo parecer una locura la idea de fundar como negocio un local en donde se expusiera lo mejor de los pintores y escultores venezolanos. Pudo haber pesimistas que pensaran que una iniciativa de ese calibre sería un rotundo fracaso; pero no ella, cuyo amor por todas las manifestaciones artísticas le dio el impulso necesario para llevar adelante el negocio que durante 32 años ha mantenido en el mismo lugar: la galería El Arte. Ligia Morales ve con una mezcla de orgullo, satisfacción y alegría cómo su negocio se mantiene hoy con vida, a pesar de las vicisitudes que en oportunidades pueden presentarse. La idea de un local como ese, ubicado en la calle El Progreso de Ciudad Bolívar, nace debido a que “a mí siempre me gustó el arte y le dije a mi esposo para hacer un negocio orientado hacia la marquetería”. Fue de esa manera como Morales y su esposo, Adolfo Carvallo, inauguraron el lugar que con el paso de muy poco tiempo se convertiría en toda una galería del más reconocido arte venezolano. “Con la inauguración del negocio comencé a conocer más de la pintura venezolana, colombiana y peruana. También traté con muchos artistas, quienes necesitaban mostrar sus obras y encontraron un espacio en el negocio”, comenta. Fue de esa manera como las paredes del establecimiento comenzaron a llenarse con obras de artistas de alto calibre como Luis Pérez, Erika Salóm y Rafael Torrealba. De ese modo El Arte fue ganándose un merecido respeto como negocio dentro de la ciudad. Clientes de siempre Si algo ha desanimado alguna vez a Ligia Morales es la falta de una cultura artística dentro de la colectividad, situación que aprovecha como una enseñanza para seguir cada vez más adelante. “Es poco el movimiento cultural aquí. Sí, nos hemos sentido desanimados en ciertas ocasiones, porque a mucha gente le hace falta ese tipo de sensibilidad. Hay personas a las que puede llamarle la atención un cuadro, pero muy pocas que son verdaderas coleccionistas”, lamenta con voz firme y decidida. Sin embargo, Morales asegura estar contenta con sus clientes de siempre, esos que durante 32 años han desarrollado una verdadera relación de dependencia con El Arte; y, por supuesto, esos mismos que con el paso del tiempo se han convertido en sus fieles amigos. “Yo tengo los mismos clientes desde hace 32 años. Incluso hay quienes se han mudado y desde donde están vienen para ver las obras y llevárselas”, apunta. Además de las obras plásticas, El Arte se ha caracterizado por promover las esculturas como una de las mejores manifestaciones culturales, y por ofrecer una gran variedad de antigüedades que van desde latas de refrescos hasta objetos de antaño hechos con hierro puro. Hasta que la edad lo permita Luego de 32 años dedicada a su negocio, Ligia Morales afirma estar satisfecha con la labor que ha realizado, y asegura que bajo ningún concepto se arrepiente de todos los años dedicados al mismo. “No puedo arrepentirme por haber continuado con el negocio, y mientras la salud y la edad me lo permitan seguiré adelante con él”, asevera la mujer que hasta el sol de hoy ha mantenido un exquisito afán por las manifestaciones plásticas. |