|
Toda una matrona de finos modales, verbo rápido y mirada profunda, Lourdes de Gago es ejemplo de amor al desposeído. La fe en la providencia divina la sostiene y la impulsa en su empeño de brindar salud a los infantes del sur del país.
Alba Ysabel Perdomo Foto Aníbal Barreto  Gago marca a todas las personas con las que conversa pues derrocha carisma y espiritualidad Nombrar a Lourdes de Gago suscita reacciones impresionantes de los interlocutores, porque es unánime reconocer no sólo lo brillante de su personalidad, sino la férrea determinación de hacer el bien a su prójimo, que la ha llevado a encabezar durante 19 años a Fundaserpe con la misma donosura y saber ser que la caracterizan, sin perder un segundo la fe en la providencia. La Fundación de Amigos del Servicio de Pediatría Menca de Leoni, se ubica en las instalaciones del hospital, donde se presta servicio social a niños recluidos en ese centro hospitalario. A Lourdes de Gago le brillan los ojos cuando reconoce que el común denominador de médicos, enfermeras, voluntarias y trabajadores de la fundación es el amor al prójimo. Insiste, sentada al lado del gran ventanal que tamiza la luz de una tarde en su casa, que sin sus compañeras de la fundación, siete auténticas damas trasmutadas en ángeles guardianes de los infantes desprotegidos, no hubiese podido atender a los miles de niños que han sido beneficiados por dicha fundación. También reconoce que ha robado tiempo a su núcleo familiar para dedicarse a la labor humanitaria, con la salvedad de que su esposo e hijos la han apoyado de manera incondicional y han sido soporte para buenos y malos momentos. La solidaridad es un proceso que viene dado por el hogar donde se criaron ambos cónyuges, pues provenían ambos de casas donde se sembró solidaridad con el más desposeído. Admite con seriedad que sin su esposo Oscar y sus hijos hubiese sido demasiado difícil llevar adelante una obra tan grande. Resaltó además que le preocupa ver que cada día más el gran ausente de las vidas de las personas es Dios, sustituido por otras preocupaciones mucho más banales. Rescatando el hospital Hasta el año 1996 trabajamos con el bienestar integral del niño, hasta que nos dimos cuenta que de nada valía ayudar al infante mientras el hábitat sanitario donde se le atendía estuviese contaminado, sucio, y caluroso. De esta dama sólo salen cálidas palabras de agradecimiento a cada uno de los médicos, enfermeras y diverso personal del hospital en estos 19 años. Considera que Fundaserpe está consustanciado totalmente con el personal del hospital, tanto que ya son prácticamente una familia. Agradece en particular a todos y cada uno de los directores del centro asistencial, que en su momento han apoyado a Fundaserpe y a los directores del servicio pediátrico, que han sido como unos hermanos para ellas. “Nosotras no nos habíamos dado cuenta del sentir y del afecto que se retroalimenta entre la Fundación y la ciudad, hasta que hemos concienciado la cantidad de puertas abiertas que ha encontrado la labor de Fundaserpe”. Lo que pasa es que es un trabajo duro, donde el estrés y la ansiedad de buscar fondos diariamente para atender casos, pagar exámenes y hasta traslado para las madres, las hizo olvidar en que son parte sensible de la comunidad, que cuentan con la mano amiga de muchas personas, empresas y entes de gobierno. “Esto es una bendición, cada día nos dan más, no sólo en dinero, sino en aportes materiales como alimentos, pinturas y medicinas”. Dentro de esos benefactores consecuentes menciona a Sidor, empresa que asegura ha asumido su papel de responsabilidad social, mucho antes de que esa palabra se pusiera de moda. “Sidor con sus aires acondicionados para el pediátrico, ha sido un verdadero milagro, ahora todo se mantiene fresco y no proliferan las bacterias con el calor”. De entre una lista enorme mencionó al ingeniero Francisco Castro y a la gente del Banco Caroní, de quienes recuerda que abrieron un día sábado para contabilizar de moneda en moneda las donaciones de un telemaratón realizado en pro de Fundaserpe. Grandes esperanzas Proyectándose a futuro asegura que desea que Fundaserpe sea una fundación capaz de llegar a todos los estados del sur del país, con un espíritu comunitario en materia pediátrica. “Que los médicos logren una preparación tal que los conocimientos lleguen a sitios recónditos del sur oriente” es otra de sus esperanzas. No perdió pisada para asegurar sonriente que se enorgullece del personal médico del Menca de Leoni, donde dice que están los mejores especialistas del país en atención a niños, capaces de competir con los pediatras neonatales capitalinos y del mundo. Brindamos atención diaria a un estimado de 200 niños en consulta externa, 100 hospitalizados y 40 en un retén patológico. Por ello, estamos presentando ante el fondo nacional de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación un proyecto para ampliar la emergencia pediátrica y tener 20 camas para atender casos de neonatos enfermos. “Espero que lleguemos a ser así, el mejor servicio pediátrico del país”, señaló convencida. |