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Con diecisiete años llevando las riendas de la heladería, este hombre considera que pese a la adversidad se le debe dar al cliente el mejor producto y la mejor atención.
Natalie García Foto William Urdaneta Más de 44 años de trabajo en Venezuela y un legado en materia de heladería caracterizan a Antonio Errante, un inmigrante italiano dueño del negocio JTO. Las siglas del nombre son el legado vivo del cariño de su difunta esposa, quien puso el sello de "Jamás Te Olvidaré" a estos deliciosos helados que desde 1990 se venden en Guayana.
Con apenas 17 años en el mercado de la región JTO ha sabido calar en los corazones de los clientes. Aunque en un principio sólo se podían consumir en el local de Pidan Pizzas, que está bajando la carrera Nekuima casi al frente de otra heladería reconocida de la zona, con el pasar del tiempo y mucho esfuerzo por hacer un producto mejor, ahora se tiene la posibilidad de ir al supermercado y comprar las diferentes versiones de los JTO. El pasar de los años no sólo ha diversificado las presentaciones y los lugares de venta, también ha perfeccionado una fórmula "mágica" que desde hace dos años no ha sido alterada por ser "el helado perfecto", según su creador Antonio Errante. "Siempre hemos intentado mejorar, nos hemos dedicado a realizar cursos en Italia, en los mejores lugares donde hay tradición heladera... estoy orgulloso de lo que hoy tenemos porque el producto que sale de allí es de calidad y las personas quedan satisfechas que es lo más importante", expresó. Un comienzo nada fácil Como la mayoría de los inmigrantes en este país, Errante llegó muy joven en busca de nuevas opciones para surgir. En 1963 cuando apenas tenía quince años partió de Italia hasta Venezuela con la esperanza de forjarse un futuro lleno de comodidades que en su tierra natal no podía proporcionarse por múltiples dificultades. "Llegué aquí donde estaba mi padre, que tenían dos años en el país, con él comencé a trabajar y poco a poco iba surgiendo, con el pasar del tiempo en 1979 pedí un préstamo al banco... todavía me acuerdo: 100 mil bolívares. Con eso me compré un camión y empecé a traer material de construcción de Guatire para acá, a los dos años monté una bloquera, empezamos mi esposa, dos empleados y yo, al cabo de ocho años tenía ocho camiones, dos máquinas de hacer bloques, y 35 empleados, ahí fue cuando vendí mi negocio y me dediqué a esto", relató Errante. Luego de la venta del local de materiales este emprendedor hombre decidió dar un giro de 180 grados a lo que venía realizando, así montó su primera pizzería y heladería en Puerto Ordaz, justo frente a Bariloche que para aquel tiempo -1990- ya se había hecho un espacio en la ciudad. Sin embargo, Errante no improvisó a la hora dedicarse a la heladería, sus abuelos italianos ya desde hacía mucho tenían una tradición en este ramo, y él desde pequeño vio cómo cada día sus "nonos" salían adelante a base de pizzas, helados y pasteles. La convivencia entre los dos negocios de helados no fue difícil, cada local ofrecía al público productos diferentes que con el pasar de los años supieron acaparar para sí una clientela, que al final dejó surgir a ambos teniendo similares puntos de origen pero enfoques separados. Cremosidad hecha fórmula Para JTO lo principal, y su secreto, es una fórmula base con la cual se hacen todos los helados. Este es un preparado cuyos ingredientes sólo son conocidos por la familia Errante, que cuidadosamente ha sabido resguardar el éxito envasándolo en plástico. "A la fórmula le echas 5 litros de agua y un kilo doscientos gramos de azúcar y ya tienes la base del helado, el resto son las esencias o los sabores, es algo exacto, si no se hace así el helado queda mal, por eso yo me preocupo mucho por entrenar a mis heladeros, hay que ofrecerle al cliente el mejor producto y la mejor atención, porque eso también cuenta y mucho para que las personas regresen". El resultado al realizar una y otra vez la mezcla de los ingredientes es un helado firme, cremoso y lleno de sabor que gusta a grandes y a pequeños. Los sabores que más se venden, según Errante, son las denominadas cremas, es decir los que no contienen ni yogurt ni frutas cítricas. Los preferidos son seis sabores, pirulin, cookie chip's, cocosette, variagato, stracciatella y choco leche. Todos hechos con cuidadoso celo para que siempre satisfagan el paladar del cliente. Adversidades vencidas En estos tiempos en los que el control cambiario y la escasez de alimentos se ha vuelto pan de cada día, Errante admite que seguir en el negocio no es nada fácil. La carencia de azúcar blanca, de leche en polvo y la tardanza en la entrega de las divisas ha encarecido los costos de producción, pese a ello JTO no ha variado ni en calidad ni en sabor, hecho del cual se enorgullece su dueño. "Tengo que comprar azúcar "glass" (molida) que sale aún más cara, pero cómo hago, si le coloco otra cosa los helados no son los mismos, debo pagar más y seguir ofreciendo al cliente lo que se merece, aunque a veces sea muy difícil, lo importante es seguir adelante, surgir, así es que se hace país". |