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Miguel Ferrer Rivas El 9 de junio en horas tempranas de la mañana, recibí una llamada telefónica desde Caracas de un familiar mío, anunciándome el fallecimiento en aquella ciudad, de mi amigo coterráneo Jesús Sanoja Hernández. Confieso que la noticia me afectó tanto, que por breves minutos me quedé de pie, con la mente nublada y sin poder moverme.
Jesús Sanoja Hernández fue hijo de una de las familias más queridas y respetadas de Tumeremo cuyo principal miembro, don Marcos Sanoja, fue uno de los comerciantes y empresario minero y balatero que sostenía la economía del pueblo allá por los años 20. Jesús era sobrino de don Fidel Hernández, hombre muy apreciado por todos y que por varios años ocupó la jefatura civil del pueblo. De los hermanos Sanoja Hernández, Marcos Fidel, Silos, Edgar y Jesús, este último era el sobreviviente hasta hoy que se fue hacia la dimensión desconocida. De las hembras no sé cuántas viven aún. Jesús Sanoja permaneció en Tumeremo hasta que egresó de la escuela primaria y como allá no había liceo, tuvo que migrar para Caracas, ciudad en la cual cursó el bachillerato y luego ingresó a la Universidad Central a estudiar ciencias sociales y comunicación. En nuestra época de chamos estudiantes de primaria, formamos una "cuerdita" que por las noches en la Plaza Bolívar nos reuníamos a jugar quiminduñe, lambichuí y otros entretenimientos y también nos "coleábamos" de cuando en cuando en el cine Victoria a ver las películas de Tarzán, de El Gordo y el Flaco, Allá en el Rancho Grande, y otras que proyectaba "el Turco" Elías Kuré, y los fines de semana, sábados y domingos, íbamos a bañarnos al tapón de Mencho o al tapón de Serrano y a comer mangos, mamón, caruto y otros frutos que existían alrededor del pueblo, un pueblo pequeño de apenas cuatro mil habitantes. También jugábamos trompo y elevábamos voladores en época de Semana Santa. Siempre andábamos juntos Jesús, "el Negro" Angelito, hoy residenciado en Valera, Eduardo Loaiza, que llegó a ser comandante general de Guardia Nacional, Juan Rivero, Roger Zamora y muchos otros muchachos que nombrarlos a todos haría una lista muy larga. Jesús usaba o tenía una melena la cual le caía sobre los hombros y era causa de que a menudo lo choteaban, lo que hacía que Jesús se cayera a puño limpio con cualquiera pues él era muy peleador y por "quítame estas pajas" ya está cayéndole a golpes al contrario. Jesús Sanoja Hernández era un hombre muy inteligente y estudioso, fue periodista, escritor, historiador, poeta, filósofo y profesor universitario. Tuvo una activa militancia política en el Partido Comunista de Venezuela y por ello estuvo preso en varias ocasiones en el gobierno de Pérez Jiménez y luego deportado a Méjico donde vivió algunos años, siempre escribiendo y leyendo. Fue un intelectual en toda la extensión de la palabra. Tumeremo y Guayana han perdido a uno de sus hijos más ilustres, quien deja una huella imborrable a través de sus libros, poemas y artículos de prensa. Al lamentar tan infausto acontecimiento, elevo una silenciosa oración por su descanso eterno. |