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De 560 trabajadores-atletas que participaron en la primera edición, para la trigésima se esperan casi 7 mil, y el sueño de sus organizadores es extender la experiencia a nivel nacional.
Oswaldo Alfonzo R. Foto Antonio García Jr.  La inauguración de los juegos es todo un acontecimiento. El viejo estadio Cachamay fue la sede hasta el 2005 Guayana tiene muchas características que la hacen única. Sus centrales hidroeléctricas, los grandes ríos que la abrazan, las empresas básicas, su urbe planificada, y los Juegos Interempresas. Hace más de 30 años, Esdras Salazar tomó prestada la idea de los juegos petroleros y le propuso al entonces gerente de relaciones públicas de la Orinoco Mining Company, Pedro Acosta, hacer algo similar en Guayana. Así nació una iniciativa que contó con el apoyo de un grupo de personas entre quienes estaban Nirvia Henning, Francisco Salazar, Hugo Marrón Rojas, Godofredo Cedeño, Dionisio Abreu, Jesús Gruber, Juan Alfredo Guzmán, Nerio Loaiza, Rafael Montaño, Heinz Voth Castellanos y Celestino Adames Pérez, según cuenta Antonio Segura en su libro "Interempresas ¿Una experiencia única? En 1976, finalmente, se disputa la primera edición de la Semana Deportiva, siete días durante los cuales unos 560 atletas de 13 empresas se disputaron los máximos honores, que finalmente se llevó Sidor. Para la edición de este año, la número 30, se espera la participación de unos 6.800 trabajadores-atletas, en representación de medio centenar de empresas y organismos, con una duración de un mes. Como se ve, mucha agua ha pasado bajo el puente en todos estos años, a lo largo de los cuales los Juegos Interempresas de Guayana se han consolidado y han pasado a ser parte importante en la vida de la ciudad, gracias a la perseverancia de todo un grupo de hombres y mujeres que se han encargado de que mantengan el dinamismo y cada vez sean más atractivos. Actualmente, un equipo de 28 personas, la mayoría de ellas ad honorem, trabajan en el comité organizador que desde 2002 preside Alfredo León Torres. Una vez que finaliza una edición de los juegos, ya se está trabajando en la siguiente, e incluso antes, pues en los actuales momentos ya se trabaja en algunas modificaciones a realizarse desde 2008. Muchas cosas salen ya "automáticas" debido a la experiencia del equipo, manifiesta Torres, pero no por eso es un trabajo sencillo. Una de las principales dificultades que han debido sortear en la última década es la económica. A partir de 1999, cuando no hubo juegos por la falta de apoyo de la CVG, que hasta entonces cubría todos los costos, se comenzó a trabajar para lograr la autogestión, que hoy en día provee cerca del 60 por ciento de los recursos necesarios. "Esto no para, y no debe parar, las empresas deben hacer el esfuerzo", señala el presidente del comité organizador, al recordar que ha habido voces favorables a celebrar el evento cada dos años, a lo cual él se opone. Reconoce que el mayor aporte sigue siendo de la CVG a través de Fundeporte, pero desde hace tres años el IND también les ha dado apoyo, al igual que la Gobernación, la Alcaldía de Caroní y otros entes. La meta es seguir creciendo. "Creemos que hay capacidad de llegar a 8 ó 10 mil trabajadores", confiesa Torres, aunque advierte que el personal técnico podría no ser suficiente para tal cifra. Para todas las edades "Desde este equipo de trabajo siempre hablamos de darle servicio a los trabajadores a través de los Juegos Deportivos Interempresas", comenta Alfredo León antes de entrar en materia sobre la evolución de los juegos. Brindar ese servicio implica adaptarse a las necesidades de la masa laboral, y por ello el aumento en la cifra de atletas no viene dado solamente por la cantidad de empresas participantes y las nuevas disciplinas, sino también por la creación de nuevas categorías, producto de la edad, para darle oportunidad a los trabajadores de edad avanzada de competir entre iguales, igual que las mujeres. Al inicio de los juegos solamente había categoría libre. Luego se creó la master. El año pasado crearon la supermaster de softbol y a partir de 2007 también habrá supermaster en fútbol, para mayores de 45 años, explica León. También en pro de esa motivación, las categorías femeninas y master otorgan un puntaje mayor que las libres. Hace un par de años, nacieron también los juegos de los trabajadores pasivos, que si bien no dependen directamente del comité organizador de los Interempresas, han recibido apoyo del mismo. No en vano, son los jubilados que antes participaron en la ya tradicional competencia los que alimentan la que apenas da sus primeros pasos. "Todos esos que nosotros vimos en los juegos de los trabajadores pasivos, alguna vez pasaron por los Interempresas", dice León. Mente sana en cuerpo sano Los japoneses fueron pioneros en demostrar que un trabajador que tiene horas de esparcimiento rinde más en su labor. Si bien hace 30 años esto no era muy bien entendido, hoy puede considerarse como uno de los aportes que han dejado los Juegos Interempresas. "Este es un polo de desarrollo, y no puede ser que todo sea trabajo y trabajo", opina León, quien está ligado a los juegos desde 1983, cuando participó por primera vez como atleta representando al liceo Luis Tovar. "El deporte es disciplina, constancia, integración. Todo eso se refleja en el trabajo", argumenta León. Señala que los juegos han servido para darle una mejor calidad de vida a los trabajadores, y "vemos mejor rendimiento de los trabajadores en las empresas". "Aquí después de la jornada laboral el trabajador tiene la oportunidad de hacer vida deportiva, y eso mejora la calidad de vida del trabajador". Gracias a los juegos se ha logrado la masificación del deporte laboral, que se ha convertido en parte importante incluso dentro de los contratos colectivos de las diferentes empresas básicas u organismos del Estado. El presidente del comité organizador agrega también algo que es palpable cuando se pasa por cualquier campo donde se estén disputando los juegos y se ven las tribunas repletas de trabajadores aupando a los deportistas de sus empresas: "Muchos trabajadores se identifican con las empresas producto de los juegos". ¿Y la ciudad? Directa o indirectamente, la ciudad también se ha beneficiado con el crecimiento de los Interempresas, pues con la masificación del deporte se han construido instalaciones como los polideportivos de Alcasa, Bauxilum o Venalum, este último situado en una de las zonas con mayor número de habitantes en la ciudad, que también pueden hacer uso de esas instalaciones. Obviamente, también se genera un gran movimiento económico en la ciudad. "Mucha gente espera la llegada de los Interempresas para tener algún beneficio económico. Desde la confección de uniformes y venta de material deportivo y venta de refrescos", señala León. "Una vez se hizo un estudio y de verdad que genera un movimiento económico alrededor de la ciudad que es increíble, y sobre todo alrededor del polideportivo", agrega. La aspiración del comité organizador, no obstante, es traspasar el ámbito deportivo. "Nosotros queremos ir más allá de hacer sólo la competencia de los juegos", sentencia Alfredo León. "Estamos incorporando también el Festival de la Voz Interempresas, que va a estar enmarcado también en el mes de los Interempresas, y siempre desarrollamos el acto de elección de la reina aparte". El sueño de quienes trabajan en este gran evento es que el mismo sirva para atraer turistas a Guayana. "Hay que tomar en cuenta el potencial turístico de la región", advierte el dirigente, convencido de que con un mayor apoyo de los medios a nivel nacional, los Interempresas pueden convertirse en un atractivo en sí mismos. "Cuando hablas de la Feria de San Sebastián piensas en San Cristóbal, si es la Feria del Sol piensas en Mérida", manifiesta. "¿Y Guayana? Algún día tendremos un nombre para hacer todos esos espectáculos". El futuro Parece mentira que con todo lo que han evolucionado los juegos, siempre hay espacio para crecer. "Ya la magnitud de estos juegos, en cuanto a número de participantes, va más allá de los Juegos Nacionales", comenta quien encabeza la organización de los juegos, como para dar una idea de lo ambicioso de los planes que tienen en mente. Desde hace algún tiempo existe una asociación deportiva laboral en el estado Bolívar, Adelebo, y la meta es ir creando otros entes similares en varios estados del país, para crear una federación y algún día hacer de la experiencia guayanesa un evento nacional. "Es como un sueño crear diferentes asociaciones deportivas laborales de los estados. Y por qué no, algún día tener la oportunidad de que se hagan los primeros juegos nacionales laborales. Ese es el sueño que tenemos mucha gente, y que nuestros campeones sean los que salgan de repente a interactuar con otras entidades del país", dice León. En este momento Adelebo no tiene vigencia, porque hay que actualizar todo ante el IND, ante Idebol, para oficializarlo nuevamente, y quizá así comenzar a moldear la idea. De momento, ya en Amazonas se están desarrollando unos juegos laborales, al igual que en Delta Amacuro, lo que ya es un avance. Mientras eso llega, también se trabaja en algunas cuestiones menores pero también importantes, como sistematizar toda la información de los Interempresas, los resultados, las inscripciones, lo que sin duda facilitará que la gente esté mejor enterada de lo que ocurre en el máximo evento del deporte guayanés. El hombre de Guayana Todo evento deportivo que se precie tiene un premio que lo identifica y lo distingue de los demás. Los Juegos Interempresas no son la excepción. Con los juegos nació también "El hombre de Guayana", una estatuilla que cada año se le entrega a la empresa que conquista los máximos honores. Esta figura es un hombre que emerge de las riquezas minerales de la región, que le sirven de pedestal. En su mano derecha tiene una corona de laureles, y en la izquierda una antorcha. Creación del artista Jorge Seguí, quien logró plasmar la idea original del licenciado Francisco Salazar, la estatuilla es una alegoría al esfuerzo y el aporte de los hombres y mujeres de Guayana en la dinámica laboral, explica Segura en su libro. Conocido también por muchos como "el mono", este es el premio máximo por el que año tras año luchan los trabajadores-atletas de esta tierra. |