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No fue de una ni de dos, sino de tres las metas cumplidas en la región que han servido para que la disciplina considerada para los más altos se haya extendido en cada rincón, y sobre todo marcar pauta nacional en una tierra que sólo tenía cabida para el balompié y poco a poco le dio su merecido espacio a los tableros.
Angélica Fereira Rojo
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Foto Antonio García Jr.  Con sus manos, corazón y piernas se quedó en la región como un eterno luchador del básquet Cuando de deporte se trata lo más común es ir de ciudad en ciudad, más en búsqueda de mejorar la condición de atleta que de dar el salto hacia el otro lado del banco para incluirse entre los luchadores por la generación de relevo. Es ese el caso del aragüeño de nacimiento y guayanés de corazón, Carlos Eduardo Vargas Alexander, quien a principios de los años 80 llegó a la tierra prometida, Guayana, que está entre las más jóvenes de Venezuela. Renunciar a la tan recordada Liga Especial de Baloncesto para venir a ser parte de la historia de esta disciplina hacia este lado de la región oriental fue la decisión de Vargas, quien visitó un día a sus padres en San Félix sin saber que más adelante su gran amigo y tocayo Carlos Lira, lo convencería para que aprovechara la oportunidad de jugar en representación de Bolívar en los desaparecidos Campeonatos Nacionales de Mayores. Con toda seguridad y las expresiones de clamor por la disciplina que le permitió crecer en lo personal y laboral, Vargas explicó que se trasladó de San Félix a Puerto Ordaz ya para el año 84, donde no sólo fue en condición de jugador, sino aceptando quedarse para ayudar a Lira para que el baloncesto en todo el estado Bolívar fuese cosechando el camino indicado para ganarse el respeto que ahora se tiene a nivel nacional dentro de esta difícil disciplina deportiva, que tiene a la región central como la de mayor fuerza y que desde hace rato se ha dado cuenta que en esta parte del oriente también se aprendió a crecer no sólo en lo deportivo, sino en el desarrollo laboral. Esto se explica por el hecho que la necesidad de que Guayana creciese en básquet fueron surgiendo más entrenadores, para quienes más que una fuente de trabajo productiva ha sido una gran lucha aportar en una región donde el fútbol es la disciplina bandera, pero de ninguna manera fue limitante para que más adelante, ya para la década de los años 90, naciese el Torneo de Baloncesto, que unió a la Asociación en Bolívar de esta disciplina con el Colegio y ahora Club Iberoamericano, competencia que se mantiene en el tiempo y el espacio. Orgullo de transmitir la experiencia Cuando de hablar de la experiencia profesional se trata, Vargas -con gestos de satisfacción y agradecimiento- recuerda su paso por Toyota de Aragua, Guaiqueríes de Margarita, Panteras de Lara, que venía de Táchira, y Marinos de Oriente, ahora de Anzoátegui. "Fue un orgullo para mí vivir los mejores momentos de la Liga Especial de Baloncesto, en la que jugaba más con el corazón por defensa de la franelilla que identificaba al equipo que por el dinero que les correspondía como jugador profesional", dijo entre risas el presidente de Abebol. Para él recordar la década de los años 80 es llenarse de alegría, sobre todo por ese merecido premio que obtuvo como mejor lanzador desde la línea de los 6.25, el perímetro o desde los tres puntos, con un porcentaje que pocos han logrado, pero que todo lo da la constancia y sobre todo dedicación con responsabilidad, así como ahora lo hace al frente del básquet en Bolívar, donde cuenta con el respaldo de quienes ha llamado "los verdaderos amigos del baloncesto", explicó. Seguro que no fue nada fácil retirarse del básquet rentado venezolano, pero la hora le llega a todos y hay que saber cuándo es el momento adecuado, pero lo más importante es que no se trata de un adiós porque ahora está del otro lado del tabloncillo y los tableros, y para Vargas la satisfacción también se ve recompensada en todo lo que le ha dado Guayana, donde tiene casi 20 años y no se va de esta tierra que también ha visto crecer a sus hijos Jean Carlos y Charly. La puerta se ensanchó Comenta Vargas, que con todo respeto entre los jugadores pioneros del básquet profesionales que llegaron a Guayana están Carlos Hernández, quien fue referencia en Guaiqueríes de Margarita y desde hace rato lo es en Edelca. Mientras Vargas llegó con la misión de contribuir con el desarrollo desde todos los aspectos que toca el baloncesto en Bolívar, más adelante se unió a través de la CVG a los Juegos Interempresas de Guayana, a los que sí llegaron directamente destacados basquetbolistas como William Patiño, Luis Mata, César "el Pulpo" Ramos, José "Cheito" Ramos, Luis Regnault, entre otros, y sin duda alguna que ya no habrá freno, porque también se suma el nacimiento de Macizos de Guayana, hace tres años. El estado se ha dado el lujo de tener no sólo a estos jugadores, sino al nacionalizado Sam Shephard, quien además de ser referencia del básquet con mayor nivel conserva el único e histórico 4to. lugar que logró Bolívar en los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles Lara 2001. También se tuvo la oportunidad de contar en la región con el entrenador estadounidense Jim Calvin. Lo importante de todo esto, es que el estado Bolívar sigue creciendo en baloncesto desde las categorías menores, teniendo ya dos títulos nacionales en mini, logrados de la mano del entrenador Jesús Alberto "Beto" Manzanilla, a quien también nombró Carlos Vargas como un gran luchador y ejemplo para el resto de los entrenadores, bien sean nativos de la entidad o quienes llegan para quedarse y contribuir con el desarrollo de la región, porque a través del básquet se han generado diversas fuentes de empleo. |