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La escuela de baile flamenco de esta joven es considerada una de las mejores del oriente del país, en poco tiempo ha sabido ganarse el cariño de la gente y ocupar un espacio en el ambiente cultural de la ciudad.
Natalie García Foto Julacci Brito  Gabriela Fonseca ha cosechado muchos reconocimientos en apenas seis años Gabriela Fonseca es una joven profesora de baile flamenco que desde el 2001 creó una academia en la urbanización Villa Alianza, aunque no ha sido fácil darse a conocer, su versatilidad y profesionalismo han hecho que los medios de comunicación y las empresas de la ciudad le reconozcan su labor como educadora de las nuevas generaciones adoradoras de este arte proveniente de España. Poco a poco y con una motivación por enseñar, Fonseca, junto a su familia, llevó adelante un proyecto que pasó de una matricula de 60 alumnas a una de 396 al cabo de seis años. Aunado a esto, los éxitos cosechados no se hicieron esperar, múltiples reconocimientos, notas de prensa, espectáculos, etc. pusieron de manifiesto que quien quiere puede hacer realidad sus sueños. "Yo comencé a hacer flamenco desde los 12 años en Valencia -estado Carabobo-, empecé a dar clases a partir de los 17 años después de que la profesora me dio una certificación, primero lo hice como actividades complementarias, como clases extracurriculares de los colegios, era algo muy light, después me cambié de escuela y pasé tres años sin bailar dedicada a mi carrera de educación preescolar y comercial en la Universidad de Carabobo", narró la "bailaora" acerca de sus inicios. Vueltas del destino La vida hizo que al padre de Gabriela Fonseca le ofrecieran un trabajo en Sidor, por esta razón la familia tuvo que mudarse para Guayana a mediados del 2000. Al principio Fonseca no estaba muy convencida, pero su apego con su progenitora la llevó a venirse con sus padres y labrarse un futuro en el estado Bolívar. Al llegar a Guayana la "bailaora" intentó retomar sus clases de flamenco, para su sorpresa las dos academias que visitó no llenaron sus expectativas, así que decidió crear la "Escuela Flamenca Gabriela Fonseca". Con la firme convicción de llevar a cabo su proyecto, vendió su carro, pidió un préstamo y alquiló una pequeña casa en la calle Québec de Villa Alianza. Al principio dio demostraciones gratis a los interesados para dar a conocer sus capacidades, al poco tiempo se inscribieron en la escuela 60 personas, los primeros grupos estaban clasificados en extremos porque las principiantes o eran muy jovencitas o eran mujeres mayores de edad. Fonseca en un año alcanzó a pagar las deudas adquiridas para el logro de la academia y siguió adelante haciendo más y más bailes para sus alumnas. Y llegaron los reconocimientos Sin embargo, entre Gabriela Fonseca y sus discípulas se creó una empatía tal que pronto se organizaron para un acto flamenco, a partir de ahí los éxitos recogidos son muchos, la mayoría de ellos -reseñados por los medios impresos- son parte de la decoración de la escuela, que tuvo que ser cambiada de sede porque la primigenia se quedó pequeña para la gran acogida que tuvo en esta región. La nueva academia fue pasada a la calle Canadá, a poca distancia de donde estuvo la primera, justo detrás del terreno del Parque La Navidad en Villa Alianza II. El dueño de la residencia donde funciona ahora la escuela colaboró con el proyecto de decoración de la sede, ya que hubo que empezar de cero en cuanto a infraestructura, pese a ello se logró convertir el espacio en el sitio ideal para dar clases. Cabe destacar que la profesora Gabriela Fonseca no está sola, sus hermanas y en especial su madre son partícipes en cada uno de los procesos de la escuela, cada una tiene una función que hace girar el engranaje del cual es parte esta academia. Todo lo alcanzado en este tiempo se ha debido al gran esfuerzo y a la dedicación que la "bailaora" y su familia le ha puesto a la escuela flamenca, tanto así que la academia es considerada una de las mejores del oriente del país y esto lo avalan sus reconocimientos y la aceptación del público guayanés que adoptó a Fonseca como hija desde que decidió hacerse un destino en esta región. Más que una escuela de baile Desde que ese inició la academia, Gabriela Fonseca ha tenido muchas satisfacciones, entre ellas los aprendizajes que le quedan de cada grupo de alumnas que entra a la escuela, "no sólo enseñas flamenco, también aprendes muchas cosas de las niñas, cada año ellas luchan por hacerse con un nuevo palo de flamenco -bailes con mayores dificultades de acuerdo al avance de la aprendiz- y al final lo logran, creo que lo más importante es fijarse una meta y no desviarse de ese camino para conseguir lo que se quiere". |