|
La Nena Acosta es considerada por muchos como la mujer que contribuyó a la consolidación de la actividad cultural guayanesa.
Paola M. Lessey P. Foto Henry Ortega  Graciela Acosta: Perucho me dijo que iban a ser dos años nada más y ya llevamos más de 40 Con apenas 19 años Graciela Acosta ya estaba casada y era madre de dos pequeñas niñas. A esa misma edad acompañó a su esposo cuando éste se aventuró a venir temporalmente a una ciudad que apenas estaba dando sus primeros pasos. Pero la estadía no sería transitoria y en el transcurrir de los años, Graciela, mejor conocida como la Nena Acosta, se convertiría en la mujer que contribuyó a la consolidación de la actividad cultural guayanesa. La Nena Acosta nació y creció en Caracas, pero la vida en su ciudad natal no se prolongó por mucho tiempo. En 1964 llegó a Puerto Ordaz con su familia, luego de que su esposo, don Pedro Acosta, fuera transferido para trabajar con la Orinoco Mining Company. La experiencia en la recién fundada ciudad debía durar un par de años. Sin embargo, Puerto Ordaz se convirtió en el hogar permanente de la familia Acosta. "Perucho me dijo que iban a ser dos años nada más y ya llevamos más de 40", aseguró entre risas. Días difíciles pero agradables De esos primeros años recuerda que en la ciudad no había absolutamente nada, solamente había un teléfono Cantv para 75.000 personas ubicado en donde está actualmente el Hotel Dos Ríos, un cine en el Centro Cívico en donde cada quien tenía que llevar su propio taburete, la Siderúrgica del Orinoco estaba comenzando y no había puentes para llegar a San Félix. Pero a pesar de tantas carencias, quienes llegaron a la ciudad cuando todo estaba comenzando extrañan la libertad y la tranquilidad con la que se vivía en ese entonces. Acosta define este sentimiento compartido por los primeros pobladores con una sencilla frase, "la vida era difícil pero agradable". Primera experiencia Durante los cuatro años siguientes a su llegada a Puerto Ordaz la Nena Acosta se dedicó única y exclusivamente a ser esposa y madre. Luego comenzó a trabajar en la Corporación Venezolana de Guayana (CVG). En Caracas había estado estudiando Derecho, pero no tuvo la oportunidad de terminar a consecuencia de la mudanza. Pero esto no le quitó el sueño, de hecho nunca quiso retomar la carrera porque llegó a involucrarse mucho con el arte. Acosta se inició en Extensión Cultural de Relaciones Públicas de la CVG, participando en la planificación de un proyecto cultural para todo el estado Bolívar. Para esa época se estaba desarrollando el Plan IV de Sidor, y ante la llegada de tanta gente la Corporación Venezolana de Guayana estaba interesada en motivar todo un programa cultural, marcando así el inicio de esta actividad en la zona. El trabajo era arduo, Acosta tenía la responsabilidad de determinar qué era lo que existía a nivel cultural en las comunidades y en los barrios. Además de conocer cuáles eran las necesidades y el sentir de los habitantes de la región. La idea era desarrollar las pocas manifestaciones culturales existentes. El plan de impulsar un proyecto cultural para todo el estado Bolívar resultó ser muy ambicioso. En vista de esto, se tomó la determinación de crear una fundación cultural en Guayana denominada Fundación de Desarrollo y Cultura de Ciudad Guayana, que fue dirigida por la Nena Acosta, trabajo que se amplió durante siete años. Trabajo en Sidor Luego de este período pasó a ser la directora de la Sala de Arte Sidor, experiencia que recuerda con cariño y satisfacción. Acosta considera que Sidor fue supremamente generoso con la ciudad porque trabajaba en función de toda la comunidad. Cuando comenzó como directora de la Sala de Arte Sidor la gente decía que éste era un espacio elitesco, "y tenían razón, pero era elitesca en contenido porque aquí los muchachos no tenían donde ver una obra de arte original, ni donde tener cursos y talleres". Gracias al trabajo de la Nena Acosta y un valioso grupo de trabajo, la Sala de Arte Sidor se convirtió en un aula para todos los estudiantes, con exposiciones de los artistas venezolanos y extranjeros más importantes, así como conciertos de música clásica. Pero la labor no se limitó exclusivamente al espacio donde funcionaba la Sala de Arte Sidor, el trabajo llegó a las comunidades y a las escuelas. Así pasaron las horas, los días, los meses y los años, obteniendose logros valiosísimos a nivel cultural y educativo. La historia continúa Posterior a esto, la Nena Acosta y su familia vivieron en los Estados Unidos por algún tiempo. En New York tuvo la oportunidad de organizar todas las exposiciones del Consulado de Venezuela en esa ciudad. De vuelta en Venezuela y en Puerto Ordaz, circunstancias que prefiere no mencionar, la motivaron a retirarse de Sidor y a dedicarse a algo completamente distinto, trabajar en el área de seguros. Hoy en día la vida de la Nena Acosta transcurre con asesorías de seguros y con trabajos ocasionales de curaduría. Su tiempo libre lo dedica al gimnasio, a la lectura y a los viajes, especialmente a la playa. Sus logros más importantes a nivel personal siempre van a ser su esposo, sus hijas y sus nietos. A nivel profesional, su trabajo en Sidor siempre será una remembranza satisfactoria. La ciudad de ayer y la de hoy Lo que más extraña Graciela Acosta de sus primeros años en Puerto Ordaz es la seguridad, recuerda que la gente podía dormir con las puertas abiertas sin ningún temor. Lo que le desagrada de la ciudad de hoy en día es el aislamiento que ha generado el desarrollo, "dejó de ser un pueblo para convertirse en una urbe. Pero al mismo tiempo adquirió todos los problemas de una ciudad grande, pero con todas las carencias de un pueblo". |