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En los más de 50 años que tienen posicionados en el mercado regional, la familia propietaria de Farmacia Puerto Ordaz nunca ha adornado sus vitrinas anunciando porcentajes de descuentos en los medicamentos, porque aseguran que nada de esto es cierto.
Kristy Spitschka Foto Juan Manuel Carvajal  Tres generaciones pasaron por una misma farmacia Llegó al hospital de la Orinoco Mining Company (OMC), a la "ciudad minera" de Puerto Ordaz, en 1954, donde ejerció la profesión de farmacéutico por 18 meses en el centro médico de dicha empresa, después de cursar varios años de estudios en la Universidad de Los Andes (ULA) en Mérida. Virgilio Vivas llegó a las tierras guayanesas con un propósito y luego de tantos años, ve con satisfacción del fruto de su esfuerzo. El 1 de abril de 1956 por la compra hecha a la administradora de los servicios médicos Arpaca C.A., la farmacia del Hospital Ordaz de Ferrominera se muda al recién construido Centro Cívico de Puerto Ordaz por la Orinoco Mining Company. Allí nació formalmente la farmacia más antigua de Puerto Ordaz, la cual ha venido prestando servicios ininterrumpidos con la misma consigna "Seriedad, capacidad profesional, asesoramiento al paciente y el servicio de medicamentos para las enfermedades llamadas raras o huérfanas". Dicho principio, hasta el momento, ha consagrado la estabilidad de más de siete crisis económicas que asegura su propietario, Virgilio Vivas, han pasado "sin anestesia" por Guayana y sin contar con remedio alguno que alivie "el dolor". "Sin embargo, las pequeñas inversiones en otras áreas... empiezan a funcionar cuando llega una crisis". A los ocho meses de haber comprado la farmacia, Vivas se disponía con toda seguridad a devolverle el comercio a la Orinoco Mining Company, pues los 4.500 pobladores, no generaban muchos dividendos para cancelar las cuotas de pago. Sin embargo, la OMC no aceptó el retorno del comercio "...me dijeron que la pagara cuando pudiera". Desde entonces, con las atenciones de enfermedades comunes como gripe, "porque en este pueblo vivía gente muy sana", logró cancelar la farmacia, al mismo tiempo que pudo hacer un fondo para adquirir otro establecimiento que hasta la fecha reside en Castillito y tiene 47 años. Creciendo con Guayana A diferencia de la historia de muchas boticas, en la ciudad Farmacia Puerto Ordaz cuenta la historia del nacimiento de la tierra de la región, desde el mismo momento cuando la llamada "ciudad minera" empezó a ser explotada para desarrollar lo que hoy se conoce como Guayana. Aunque acepta ser "un reencauchado guayanés", el tachirense Vivas no se arrepiente de haber dejado su tierra natal para probar suerte con su profesión en tierras lejanas -para aquel entonces. Hoy, agradecido con los vaivenes de la vida, manifiesta que de Guayana no se irá y que sus negocios están puestos en las manos de la siguiente generación, cuando "me toque reposar en el terreno de Chirica". Con 77 años y luego de darle continuidad a dos generaciones de familia que impulsaron Farmacia Puerto Ordaz, el "tachirense-guayanés" asegura que ha visto pasar el cierre de más de 20 droguerías muy cercanas, gracias a las crisis económicas de los distintos gobiernos de nuestro país. Su perseverancia, experiencia y optimismo no ha permitido que Farmacia Puerto Ordaz engrose esa lista, porque "lo nuestro es para rato". Cero descuentos Algo particular y común en la historia de los comercios venezolanos es "la oferta". Sin embargo, en la historia familiar de este negocio no existen tales descuentos, como los que los venezolanos están acostumbrados a ver, tales como, pintar las vitrinas con tentadores 60 y 70 por ciento de descuento en medicamentos, pues asegura que tal llamamiento "no existe... y quienes lo practican no son del todo sinceros, pues en el mundo de los remedios difícilmente se presta para tal fin". Separar a quien es considerado un ejemplo del desarrollo en farmacia, es reconocer que existe un potencial humano, aclamado desde la Cámara de Comercio -de donde ha sido titular- respetado abogado de la familia que con los 77 años de vida considera que nunca es tarde para invertir en los sueños, en la superación... porque por más crisis que llega en la vida, siempre existe un remedio para la cura. |