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Años de trabajo tiene el personal del Arepazo Guayanés, donde muchas generaciones de la ciudad han degustado del "pan venezolano", hecho por un portugués.
Ainara Fernández R.  El restaurante ha sido modificado en su interior en varias oportunidades, pero el sabor de su comida sólo cambia para mejorar El pan venezolano, la "arepa", es el plato típico que toda persona nacida en la tierra del petróleo desea degustar. La preparación es la misma en todas sus variedades, pero el producto final depende de la sazón de las manos de quien las cocine. En los 46 años de vida oficial que tiene Ciudad Guayana, el Arepazo Guayanés es una de las areperas más viejas de la metrópoli con 24 años ofreciendo sus suculentas arepas a propios y extraños. La arepa asada es la preferida de los comensales del Arepazo Guayanés, con rellenos de todo tipo, que van desde mariscos, pasando por carnes, hasta llegar a los más tradicionales "jamón y queso", sin olvidar una "reina pepiada". Ciudad Guayana siempre se ha caracterizado por ser la urbe más joven de Venezuela, pero además por recibir siempre con los brazos abiertos a personas de distintas nacionalidades, credos y razas. Este es el caso de José Pedro de Sousa, el padre del Arepazo Guayanés, quien nació en la Isla de Madeira, Portugal, pero que se casó hace cuarenta años con una upatense. Trabajo familiar De Sousa llegó a Caracas a los tres años de edad, luego volvió a su Portugal natal en dos oportunidades y se radicó definitivamente en Venezuela en 1958. La idea de formar un negocio estaba en la mente de De Sousa y, una vez que se casa, decide en pareja radicarse en Ciudad Guayana. El padre de cuatro hijos espera que el Arepazo Guayanés perdure en el tiempo. Por el momento, sólo ha trabajado en él una generación, pero cabe la esperanza de que sus hijos mantengan en un futuro la arepera más tradicional de la ciudad. El Arepazo Guayanés brinda un ambiente familiar a sus clientes, donde prevalece la vocación de servicio. Lo que De Souza inició como un pequeño proyecto -pidiendo dinero prestado para crear su negocio- ya cuenta con quince trabajadores en su nómina. Secretos para mantenerse A pesar de que el local era más pequeño hace 24 años, nació y creció siendo una institución en las arepas, para los oriundos de Guayana. Julia de Montañez, administradora del Arepazo Guayanés, con once años de trabajo en el restaurante, destacó que lo que siempre los ha diferenciado es la "variedad de sus arepas y la exquisitez de sus sopas". La tradición en sus suculentas comidas se ha mantenido en el tiempo, además de que era la única que trabajaba las 24 horas. Las paredes de la arepera albergan historias de amor, de gente que se conoció y posteriormente hizo familia. Montañez destaca que la mejor publicidad que tiene el Arepazo Guayanés es su tradición, buen servicio y vocación al trabajo, porque tanto De Sousa como la administradora laboran hasta 15 horas diarias, para siempre brindar una sonrisa y calidad en las comida a los clientes. El mayor secreto que guarda el Arepazo Guayanés es que hacen un trabajo "con amor y con mucha paciencia", además de tener siempre presente la idea de "ser mejores cada día". |