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Hay quienes dicen que Pianina Antenucci enseñó a muchas mujeres guayanesas el arte de vestir elegante y a la moda. Pero no es sólo el glamour, ella ha sabido combinar la acción social con los diseños, desfiles y modelos.
Ivonne M. Rincón Moreno
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 Pianina Antenucci ha sido un ejemplo de constancia y excelente atención al público desde hace casi 40 años en la Boutique Chic Aprendió a coser cuando era apenas una muchacha y sus conocimientos de costura la llevaron a dedicarse a lo que más le gusta: la moda. Pianina Antenucci empezó en Ciudad Guayana vendiendo ropa en su casa, pero desde hace casi 40 años se arriesgó en una aventura que la ha llenado de satisfacciones, al establecer la Boutique Chic, empresa que ha sido, por años, referencia de la moda en Guayana. Igual que muchos europeos que llegaron a Venezuela huyendo de la guerra o de las dictaduras, Pianina Antenucci llegó a Guayana cargada de sueños con su familia, y colaboró en la construcción de esta tierra de esperanza para muchos. Hoy en día, Pianina Antenucci recuerda que desde hace 54 años se vino del norte de Italia, "por lo que soy más de aquí que de allá. Me vine porque mis padres estaban aquí y me trajeron, primero a Maracay, luego a Upata y finalmente en Ciudad Guayana... que para esa época no era nada, no tenía nada de ciudad". "Imagínate cómo era esto, que donde está hoy la joyería Brun, eran puras casitas de madera de la Ferrominera, por lo que yo he visto cómo esta ciudad salió de la nada para arriba", comenta. Antenucci confiesa que empezó a dedicarse de lleno a la venta de ropa y vestidos para damas, un día que "me cansé de cocinar y empecé vendiendo trapos en mi casa, ví que me gustaba y como yo sabía coser... empecé montando un negocito chiquito que fue una primera boutique que se llamó Liala y que quedaba cerca de la policía vieja. En esa época aquí no había un edificio... no había nada. Con la boutique Liala estuve como diez años y en esa época era la más lujosa", suelta entre risas. Recuerda que en esos inicios hacía algunas piezas y otras las compraba en Caracas a algunos distribuidores. "En esa época ya había público para una boutique, hay muchas anécdotas muy buenas. Cuando llegaban los bailes del Caronoco, yo iba a Italia y traía unas pieles... y entonces todo el mundo las cargaba, jajajaja, mira que Ciudad Guayana tuvo sus momentos buenísimos". Después de la Boutique Liala, "pasé al centro comercial Falcón y ahí el primer local lo ocupé con mi primera boutique un poco más elegante que ya se llamaba Boutique Chic, de ahí pasé al centro comercial Trébol, y cuando el señor Ercole hizo este edificio compré un local y me vine para acá. En estos 40 años, cree que la Boutique Chic ha pasado a formar parte de la cultura de Guayana. - Yo pienso que sí, porque yo veo que aquí cuando viene alguien a vestirse siempre me dicen: "Si usted quiere un trapo bueno y figurar tiene que venir a la Boutique Chic", jajajaja, y eso quiere decir que a la gente le gusta y que nosotros cubrimos una necesidad en Guayana. Invertir para crecer ¿Por qué invertir en Guayana? - Cuando uno pone raíces es así... mi papá murió aquí, yo me quedé aquí, me casé aquí, tengo mis cuatro hijos aquí, entonces... ¿a dónde voy a ir? Además, siempre digo que ahorita yo voy a Italia y soy una extranjera, mi país es éste. ¿Usted continuará invirtiendo y trabajando en esta tierra? - Sí, porque pienso que mis hijos y mis nietos tienen que quedarse aquí... ya somos de aquí, a menos que me corran, jajajaja, que espero que no ocurra. ¿Cuál ha sido el secreto en estos 40 años para mantener una iniciativa empresarial como esta? Sobre todo teniendo en cuenta que usted no ofrece un servicio básico como sí lo es la comida, por ejemplo. - Yo digo que lo primero es ser honesto, no tratar de vender lo que no es... y eso se logra siempre siendo honesto. Y hay que siempre atender a los clientes como se lo merecen. Para mantener a las guayanesas "siempre a la moda" Pianina Antenucci viaja dos veces al año a Italia para "ponerse al día" con todas las cosas que se están llevando y también aprovecha para traer las mejores telas que luego se convertirán en hermosos vestidos para trajear a las exigentes damas guayanesas. "En Italia veo siempre lo que se está llevando, en este momento mudé el atelier de costura al Orinokia, y siempre trato de poner en práctica lo que veo", dijo. Aprendizajes que marcan Cuando Pianina Antenucci era "muchacha" aprendió a coser, refirió que en las mañanas iba a la escuela y luego del almuerzo siempre las ponían a aprender un oficio, y "había a juro que aprender algo. A mí siempre me gustó la costura, y en realidad sí me imaginaba en un futuro trabajando en esto, porque me gustaba mucho. Y yo espero que mi hija Ivonne siga con eso, ya yo voy pa' vieja y tengo que ir retirándome, pero ahí viene ella". Para la señora Antenucci en esta etapa en la que ya el negocio está consolidado, es el apoyo de su familia y en especial de su hija, quien luce como su sucesora en el manejo de la tienda y del atelier. "Será una prueba para ella, porque tendrá que salir pa' lante sin mamá, porque todos somos de paso". ¿Qué le aconseja usted a un empresario que esté empezando y que quiere arriesgarse a invertir o a abrir un negocio? - Que sea perseverante, que no se asuste con los primeros inconvenientes, porque todos los días se presentan inconvenientes, pero hay que salir adelante. ¿Cuál cree usted que han sido los momentos más difíciles que le ha tocado vivir en la boutique? - Hemos tenido momentos difíciles, en el primer mandato de Caldera... ese momento fue muy duro porque muchas tiendas cerraron, otros perdieron el negocio... pero hubo también muchos momentos buenos. La vida te da y te quita, casi siempre son 7 años con las vacas gordas y otros siete con las vacas flacas, jajajaja. ¿Cuál es el secreto para salir adelante en esos momentos difíciles? - Apretarse el cinturón y tener el empeño de hacer todas las cosas tú misma. A mí no me da pena si tengo que barrer el piso, no, porque eso es lo que te hace tener algo. Antenucci cree que la razón para que muchos europeos llegaran a Guayana para trabajar, es que sencillamente "veníamos de una guerra, todos vinimos por el mismo motivo y en la misma época, entonces nosotros vinimos a Venezuela y a Guayana a empezar y sabíamos que nos tocaba trabajar bien duro y con la ilusión de construir algo. Yo veo que hay muchos que están un tiempo y se escapan ¿por qué? Porque buscan lo fácil y nada es fácil en la vida... si nada es fácil en el matrimonio, tantas cosas que hay que perdonarle al marido, jajaja, y así es el trabajo". ¿Con qué palabra definiría estos 40 años de la Boutique Chic? - Yo estoy contenta, donde llegué, lo que proyecté, y como soy. Y hasta que tenga aliento, a mí me gusta seguir colaborando con el hospital, porque creo que hay que seguir dando y hay que seguir haciendo. Antenucci recuerda cuando las "gringas de Ferrominera querían chaquetas bordadas y aquí nadie sabía de eso, entonces me tocaba a mí bordarlas por la noche. Y ¡qué bellos esos tiempos!, a Dios gracias Puerto Ordaz creció muy rápido y hay en este momento mucha gente valiosa en esta tierra". Contó que en un principio le tocaba a ella realizar los diseños, pero ahora es su hija quien asumió este rol "porque tenemos que retroceder para darle espacio a los jóvenes, porque uno no puede ser egoísta, hay que darles la oportunidad. Y en este momento Venezuela le debe más a los jóvenes que a los viejos, y estoy feliz por eso, estoy feliz por lo que estamos viendo con los jóvenes del país en este momento". Sin embargo, hoy en día Pianina Antenucci no se ha desligado de los aparadores y de las máquinas de coser, y ella sigue pendiente paso a paso del día a día de la boutique. "Ahorita estamos trabajando en la preparación del desfile de octubre que todos los años hacemos para Fundaserpe. Para ese desfile nosotros empezamos a trabajar en febrero, porque hay que atender los clientes. ¿Usted siente que la Boutique Chic se ha convertido en una referencia de moda para las mujeres de Guayana? - Te diré que la gente viene, pasa la tarde, se queda, toma café y termina comprando, jajajaja, esa es la verdad. Sabes, lo que pasa es que un negocio -cualquier tipo de negocio, no solo una boutique- si lo atiende el dueño es mucho mejor, porque es verdad que hay empleados que valen oro porque le dan el mismo trato que le da el dueño al cliente, pero no sé por qué el cliente siempre espera la última palabra del dueño, y eso es con todo, también con los negocios de comida. Moda y buena voluntad Desde siempre, Pianina Antenucci ha promovido desfiles de moda a beneficio de grandes causas, al principio las muestras de la moda guayanesa eran para favorecer la acción del Rotary, luego a la Fundación del Niño y desde hace algunos años todos los desfiles se hacen para apoyar la labor de Fundaserpe y los niños del pediátrico Menca de Leoni. "Todos los desfiles son para una acción benéfica, porque el país no sólo es para dar... también tiene que recibir, y ese ha sido mi lema de toda la vida, porque para que tú puedas recibir también tienes que dar... desde cariño hasta cualquier cosa, porque si tú no das cariño no te dan cariño", dijo. Recuerda que cuando inauguraron el puente de Ciudad Bolívar "me llamaron para hacer un desfile en el puente Angostura y las modelos pasaban por el puente. Después vino la inauguración de Guri y volvimos a hacer un desfile en el club de Guri. También inauguré con un desfile el Key Club y luego el Ercole... imagínate que en el Key Club -si esos no eran los años dorados de Puerto Ordaz- se hizo la rifa de un Mercedes Benz... entonces fíjate todo lo que había en la ciudad". |