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No hay quien entre a "la Latina", como la llaman muchos, sin sentir la fraternidad que ofrecen sus propietarios y trabajadores.
Andrea L. González S. Foto Aníbal Barreto  Quijada creció, se formó profesional y personalmente gracias a la oportunidad que le dieron en la compañía A través de 29 años de servicio, Librerías y Papelerías Latina han demostrado el inmenso potencial que tiene Ciudad Guayana para la inversión y el crecimiento comercial y profesional. Uno de sus socios. Oscar Quijada, resalta con gran énfasis la calidad del mercado guayanés y su intención de permanecer en él por muchos años más. "Siempre vimos en Ciudad Guayana nuestro emporio industrial de trabajo (...) y en la época que llegó Librerías Latina habían muchas deficiencias en cuanto a la papelería, y nosotros quisimos ocupar ese nicho. Hemos permanecido porque creemos en el potencial de la zona y seguiremos estando aquí ampliando nuestro servicio a la comunidad", dijo. Quijada, quien ya tiene 44 años, está junto a las Librerías Latina desde los 20 cuando empezó como "muchacho de depósito". Este incansable trabajador comenta que "en este negocio me abrieron las puertas y fui creciendo con las herramientas que me daban". Ese muchacho de 20 años, sin experiencia, fue creciendo en el negocio y ejerció muchos oficios. "Fui vendedor, me tocó salir a la calle que es lo más difícil, convencer al cliente para que compre, luego fui gerente de compras y así fui escalando". Cuando Quijada vio la calidad del negocio que le había abierto las puertas desde muy "chamo", quiso invertir en él. Fue pagando sus acciones con trabajo y es así, como hoy representa la cara de estas librerías. No hay quien entre a "la Latina", como la conocen muchos, sin sentir la fraternidad que ofrecen él y todos los empleados de cada una de sus sedes. Cubriendo el mercado Librerías Latina llegó a Ciudad Guayana de la mano de Martín De la Iglesia y Kily de De la Iglesia, españoles de nacimiento, pero con un gran arraigo emocional con la tierra guayanesa que los recibió desde sus 33 y 15 años de edad, respectivamente. Librerías Latina abrió sus puertas en 1978 en un local en la carrera Upata, el cual todavía es una de sus sedes, la principal si se quiere. Quijada comenta que el establecimiento nació como papelería, "somos papeleros por tradición", para cubrir la necesidad de las grandes empresas de la zona en cuanto a este insumo. Tres años más tarde, en 1981, abrieron una sucursal en el Centro Comercial Zulia a la que llamaron Comercial Latina y donde expendían gran variedad de artículos de oficina y papelería. ¿Cómo inició Librerías Latina? - Librerías Latina tiene 29 años, arrancamos en el año 78 y tres años después arrancamos con Comercial Latina que está en el Centro Comercial Zulia y transcurrimos con un manejo de negocio como librería y papelería que se estableció básicamente en temporada escolar, con la afluencia de clientes en tres meses del año: agosto, septiembre y octubre. Luego fuimos adecuando esos tres meses a todas las épocas del año, por ejemplo en diciembre, comprábamos papeles de regalo, lazos, cosas de esta época. Llegado Carnaval, comprábamos globos, máscaras, artículos que nos hicieran levantar las ventas y así sucesivamente, el día de las madres, del padre, del niño, Semana Santa. Quijada señala que la época fuerte de las Librerías Latina "fue, es y sigue siendo" la temporada escolar. Con el transcurrir de los años, fue que surgió la idea de cubrir el déficit de venta de papelería para las grandes empresas y es así, como iniciaron el servicio de venta de papelería en camionetas de reparto, para las pequeñas, medianas y grandes empresas. ¿Latina es papelería o librería? - Nos dimos cuenta que en las empresas básicas había un déficit en la parte de papelerías que nosotros podíamos cubrir y de hecho, lo hicimos y lo estamos haciendo. Fue como iniciamos con el servicio de camionetas de reparto a las pequeñas, medianas y grandes empresas y personas afuera que se encargan de hacer cotizaciones y ventas. Ese manejo es el que nos ha permitido tener un negocio que mantiene los gastos y el pago a proveedores y no dependamos sólo de la temporada escolar, que es la época nuestra. ¿Por qué Ciudad Guayana? - Siempre vimos en Ciudad Guayana nuestro emporio industrial de trabajo, porque creemos en la zona, consideramos que tiene un potencial indiscutible e inigualable con cualquier otra zona del país y para eso, seguimos haciendo nuestro trabajo, sin nunca pensar en dejar la zona por cualquier elemento externo. Pensamos que la zona necesita de personas que la respalden económicamente, y de un empuje tanto a nivel económico, como a nivel de patrono y empleado. Junto a los grandes En el año 2004, Quijada junto a sus socios que guían el negocio desde España, apoyan y confían en las decisiones tomadas por su compañero, evalúa la posibilidad que "la Latina" esté en el nuevo gran mall que abriría las puertas en la ciudad. "En el 2004 surge la idea para un segmento que no habíamos abarcado, que era un centro comercial con unas magnitudes como el Orinokia". La entrada a un nuevo tipo de mercado como el que representa la clientela de este mall, le ha abierto las puertas a la librería para seguir creciendo. ¿Cómo llegaron al Orinokia? - Metimos el proyecto cuando para el Orinokia todas las solicitudes eran de clientes de Caracas, es decir proveedores de franquicias y nosotros optamos como librería regional que tuviera representación en el Orinokia. Nos sentimos muy satisfechos cuando fuimos tomados en cuenta al igual que todas las marcas que tienen sus tiendas ahí ahora. ¿Qué diferencia esta sede? - Se maneja el concepto que los locales en los centros comerciales tienden a manejar precios más altos por el hecho de pagar un alquiler también más alto. Nosotros rompimos ese paradigma y aunque nos costó entrar porque se veía la llegada de grandes librerías nacionales que tienen 18, 20 tiendas y nosotros que damos la vida por Guayana y no nos vamos a ir quisimos invertir en Orinokia mucho más de las otras sedes. Tanto así que somos papeleros por tradición, pero para esta sede hablamos con las editoriales y nos dieron un apoyo que no nos dieron los papeleros. Ante la deficiencia en la lectura y conservación y manejo de la cultura, los propietarios de estas librerías tuvieron la expectativa de que la zona necesitaba un lugar donde nutrirse, donde comprar libros de los que podían conseguir en otras librerías a nivel nacional. "Creamos un estudio de librería como concepto básico y la papelería para vivir. Vivimos de la papelería, pero proyectamos la librería como una ideología, como un sueño. La mezzanina es pura librería y para eso tuvimos el apoyo de todas las grandes editoriales que nos dieron sus volúmenes sin ni siquiera pedirlos". Como elemento común en todas sus librerías, Quijada resalta que el contacto directo con la clientela y el manejo de las tiendas han permitido elevar el nivel de calidad de las mismas. Construyendo sociedad En la sede de Librerías y Papelerías Latina en el Orinokia, los propietarios han podido desarrollar un sueño que no pudo cristalizarse en las otras sedes. Y es que han abierto un espacio a la cultura un jueves de cada mes. Así, han dado la bienvenida a cuenta cuentos, exposiciones fotográficas de la zona, exposiciones de libros y charlas, entre otros. Además de este importante aporte a lo que Quijada llama "la conservación de la lectura", las librerías como empresa han participado en importantes obras sociales junto al Rotary Club, tales como "Tu libro siempre es útil", donación de sillas de ruedas y la "Operación Sonrisa". "Estas han sido las experiencias más significativas que hemos tenido porque una sonrisa vale más que cualquier cosa, ver esas caras felices por lo que recibieron es el mejor regalo que hemos tenido", concluyó emocionado. |