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El establecimiento ha pasado por dos generaciones y la tercera ya se está formando para asumir el relevo que incluye nueve exitosas sedes en el estado Bolívar.
Andrea L. González S. Foto Luis Vallenilla  Mila Vicent expandió el negocio que iniciaron sus padres con seis sucursales más Óptica Vicent abrió sus puertas a Ciudad Guayana el 23 de enero de 1967 de la mano de Emilio Vicent y Antonia Lezama de Vicent, españoles de nacimiento que llegaron a Venezuela con sueños de progreso. Ambos profesionales optometristas, estuvieron laborando por diez años en Caracas y fue en diciembre de 1966 cuando se mudaron a Guayana junto a su pequeña hija Mila, quien se encarga actualmente de las nueve sedes de Óptica Vicent. Mila recuerda que la tienda del final de la avenida Las Américas fue la primera en abrir sus puertas, seguida de Óptica Park en San Félix y la sede de Upata. Estas fueron fundadas por sus padres y en 1980 ella tomó la batuta en el negocio, impulsando seis nuevas sedes: Centro Comercial Zulia, Centro Comercial Trébol, Centro de San Félix, Hotel Best Western Mara Inn y dos en el Orinokia Mall. Además de ser la óptica con más trayectoria en la ciudad, puesto que en enero de este año cumplieron cuarenta años de tradición visual, también ha logrado expandirse con suficientes sucursales para un mejor servicio. ¿Cuál ha sido su secreto para permanecer en el mercado? - La organización y la constancia. Creo que esos valores que iniciaron mis padres y que yo he continuado han logrado que sigamos en el mercado con un servicio de calidad para Ciudad Guayana. Mila realizó sus estudios de optometrista en España con una especialización en lentes de contacto. Al regresar a Venezuela se hizo cargo de las empresas que ha logrado alcanzar un gran éxito. Óptica Vicent ha sido un negocio familiar, iniciado por Vicent y continuado por Mila. La tercera generación en asumir el relevo de las ópticas es su hijo, quien ya se prepara como optometrista en España. Las obras sociales han formado parte de la historia de las ópticas gracias al Rotary Club del cual forma parte Mila. Destacó las labores que hacen en el laboratorio de Ventuari, así como jornadas visuales que han hecho para atender con precios más accesibles a las personas de escasos recursos. ¿Por qué invertir en esta ciudad? - Mis padres en aquella época vieron en Ciudad Guayana una ciudad de progreso y decidieron invertir en ella por el gran crecimiento que se le vislumbraba. Yo continué con esa tradición y gracias al éxito que ha tenido el negocio, que le hemos generado, por qué no seguir invirtiendo. Mila está segura que su hijo, quien se encargará próximamente de los establecimientos, continuará ampliando el negocio y la inversión en esta metrópoli que le ha traído tan buenos frutos. |