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Aunque no se sabe a ciencia cierta cuál es la o las empresas causantes de la contaminación, los residentes de San jacinto están sufriendo en carne viva las secuelas la falta de control ambiental.
 Ningún organismo público se ha presentado en el sector para explicarle a la comunidad qué está sucediendo con los cultivos y la repentina muerte de los animales de corral Todas las tardes y noches Angel Luis Hernández siente en San Jacinto un olor a "químico fuerte" y advierte que ese olor -producto de la contaminación- lo perjudica a él y a su familia. "Aquí hay niños y también mujeres embarazadas que están sufriendo por esa contaminación, y muchas veces ese olor, que se parece al olor del azufre, pega demasiado fuerte a la comunidad". Hernández recuerda que cuando estaba recién instalado en estas tierras con la intención de dedicarse a la cría de pollos, tenía más de 200 gallinas y ya no le quedan más de 40. Atribuye la muerte de los pollos y otras aves de corral a la contaminación atmosférica. "Es una peste que se da, porque los animales, los cochinos, los carneros y otros animales se van muriendo poco a poco y sin razones aparentes", dijo. Este hombre se queja de que en San Jacinto ninguna autoridad les ha explicado qué es lo que está sucediendo, y lo que es más importante qué se va a hacer para controlar la contaminación que llega a este sector proveniente de la Zona Industrial Matanzas. "Aquí nadie ha venido a explicarnos nada, y aquí en mi casa tenemos ahorita un niñito que tiene apenas 3 añitos que empezó de pronto con vómito y alergias y eso le dio de repente. Hace 15 días vinieron los cubanos en una campaña que hubo, pero ahorita no hay un puesto de salud permanente". Explicó que en su casa hay 6 tambores que utiliza para recolectar el agua que cae de la lluvia a través de canales, pero esa agua no pueden utilizarla para cocinar por cuanto en el fondo de los toneles es común observar cómo se va formando una capa negra. Más testimonios Beatriz Bolívar pertenece al Consejo de Gobierno Comunitario de San Jacinto y ella contó que en estos últimos 3 meses -desde que el Correo del Caroní publicara una primer alerta sobre la situación ambiental en esa comunidad- la situación no ha variado mucho, incluso lejos de mejorar ha empeorado. "Realmente la situación en San Jacinto no ha mejorado, persisten los malos olores, persisten la mortalidad en los animales que uno dice que es una peste, pero nosotros creemos que es la misma contaminación. El único cambio es que colocaron otro aparato para medir la contaminación, viene alguien todos los días a revisarlo, pero a nosotros no nos han explicado nada", dijo. En la misma parcela donde la señora Bolívar vive, están unos equipos de monitoreo y control ambiental que colocó la Siderúrgica del Orinoco, y desde hace unos meses, la empresa Saint Gobain Materiales Cerámicos de Venezuela instaló un segundo equipo para monitorear el agua de lluvia y los gases. Pero los técnicos que revisan y llevan el control de los equipos no le han explicado a la comunidad cuáles son los hallazgos. "Pero nosotros no hemos tenido ningún tipo de información y la contaminación sigue más y más en este sector. Inclusive en las mañanas se nota cómo en las matas hay un polvillo negro. Por aquí hay muchas personas que sufren de malestar gripal o de los bronquios constantemente y no sé si se deberá a la contaminación, pero me imagino que así como le pega a los animales, así también nos afecta a todos... porque estamos respirando el mismo aire", dijo. Corrosión constante En San Jacinto la corrosión de cercas, línea blanca, mesas de hierro, techos, y cualquier artículo de metal se intensifica de forma alarmante. Beatriz Bolívar advierte que "todo lo que uno trae para acá inmediatamente se oxida, los techos se ponen enseguida oxidados. Los artículos de línea blanca que traigo para acá en dos años ya están que no sirven para nada". - ¿Ustedes no han ido a la Alcaldía o al Ministerio de Ambiente para solicitar ayuda? ¿han introducido cartas en los entes de gobierno comunicando la situación que viven? - Últimamente se hizo una reunión comunitaria en la que se nombró otra vez una comisión de ambiente, allí quedaron designadas 12 personas de la comunidad para hacer las diligencias necesarias para buscar soluciones con el Ministerio del Ambiente. - ¿Les han dado respuesta? - Hasta ahora no les han dado ninguna respuesta. - ¿Cuándo llevaron esa comunicación? - Hace unos 20 días. Nosotros seguimos preocupados por la situación. - ¿Ustedes saben de qué empresa les llega esa contaminación? - Habían dicho que de Sidor, pero eso sí nos aclaró la gente que viene a chequear el aparato, que de Sidor no era. Entonces, dicen que es de unas empresas que se llaman Sicven o Norton, que fueron cerradas en una oportunidad, pero no hemos sabido más nada. Y nosotros seguimos sintiendo un olor muy fuerte que es como de azufre, y después que llueve el olor se siente peor. "Cuando recogemos el agua de lluvia esa agua se asienta y le queda mucho sucio abajo, el agua no la podemos utilizar para los consumos, sino para los animales y para limpiar", dijo. Concluyó la señora Bolívar asegurando que la situación ambiental en la región es dramática "realmente hay que volcarse sobre eso para saber de dónde proviene y en qué realmente nos afecta. Queremos que nos expliquen qué es lo que está pasando, o que nos digan cómo podemos prevenir cualquier enfermedad y qué podemos hacer contra eso. Pero ¡de que hay contaminación bastante fuerte!... la hay", recalcó. Para los vecinos de San Jacinto la llegada de las lluvias no es sinónimo únicamente de mejoría de clima y de la posibilidad de sembrar, sino que además implica que el olor a "huevo podrido" se siente con mayor fuerza. "En tiempos de lluvia hasta los patos se mueren, y eso que el pato es un animal fuerte. Y la mata de sábila es tan fuerte, y no se da por aquí... igual que el cactus, y creemos que es por la contaminación". Cuestión de salud Dennis Rivero es una ex trabajadora de Sidor que decidió montar desde hace 7 años una cría de pollos y "respirar aire puro" en San Jacinto, sin embargo, hoy está dispuesta a abandonar estas tierras, porque sencillamente siente que la contaminación está minando la vida de su bebé de 5 meses de edad. Hace 7 años no sabía cuál era la situación ambiental de este asentamiento campesino de Puerto Ordaz, pero hoy su testimonio dibuja el drama que vive esta comunidad que se mueve entre el abandono y la falta de vigilancia por parte del Ministerio de Ambiente. Ella cuenta que "la contaminación que sentimos aquí son los malos olores y no sabemos de qué empresa proviene. Al principio yo tenía unos animales y se daban muy bien, pero después se fueron muriendo poco a poco, sobre todo las aves, yo tenía pollos. Y también hemos visto que las cosas que tenemos aquí de hierro se oxidan muy rápido, es como si estuviéramos en un sitio donde hubiese mucho salitre y en la noche se siente un olor bastante fuerte como a azufre, no sé que empresa es pero me tiene muy preocupada". Después de 20 años la señora Rivero tuvo un bebé, que apenas trajo a San Jacinto hace apenas 5 meses, y "desde que lo traje lo tengo con un problema de alergia y tiene el pecho congestionado. Pero yo he escuchado que aquí mismo en San Jacinto hay casos de niños que tienen con frecuencia problemas de gripes, alergias". "Lo que está sucediendo aquí es muy preocupante y yo dejé de criar pollos aquí por eso, porque no era rentable se morían sin razón porque estaban bonitos y sanos. Hay personas que han venido a visitarme y enseguida notan ese olor que es terrible", dijo. Rivero ha notado que algunas plantas no se han podido dar en esta zona de Puerto Ordaz, y que son especies tropicales y hasta comunes en los jardines venezolanos, como por ejemplo la sábila, el aguacate, el limón y la pumalaca. A las matas se les va formando una capita negra en las hojas y al final la planta se va debilitando hasta morir. Antes de llegar a la casa de la señora Rivero había una mata de mango que tenía la mitad de sus hojas totalmente negras y quemadas. El resto de la planta tenía hojas verdes y hasta cogollos con nuevas hojas. También a lo largo de la vía de tierra que comunica a los diferentes residentes de este asentamiento campesino, las matas de cactus estaban completamente secas, al punto que lo que quedaba de la planta al tacto estaba duro. Varios vecinos explicaron que con las plantas de frutos cítricos también tienen problemas, pues no duran mucho antes de secarse completamente. Para esta comunidad de Puerto Ordaz no hay respuestas, ni razones para lo que sucede con la vegetación, sólo les queda presumir que sea una consecuencia de la contaminación ambiental que genera el parque industrial de Matanzas. "Aquí las matas de mandarina, de limón se han ido secando sin ningún motivo "yo las riego, estoy pendiente de ellas, pero igual se mueren poco a poco... nosotros no entendemos qué es lo que está pasando". Búsqueda de respuestas La señora Rivero -al igual que la mayoría de los vecinos de San Jacinto- lo único que quieren es que se esclarezca qué es lo que está sucediendo y si todas las anomalías que ellos reportan en cultivos, animales, en sus bienes y en la salud de las personas se deben a la contaminación. Para ellos lo único que ha habido es una desinformación total y también muy poca atención por parte de los entes encargados del monitoreo ambiental y de la misma Alcaldía del municipio Caroní, que también tiene atribuciones en materia ambiental y de salud de la población. "Hace tiempo vinieron unas personas a hacer un informe, porque parece que la responsable de la contaminación es una empresa que en otros países no la aceptaban, y nosotros nos preguntamos ¿por qué en Venezuela sí?... no sé que empresa es, pero esto que vivimos nosotros en San Jacinto es una muerte muy lenta", dijo. Expresó su preocupación por la situación que vive la ciudad por la contaminación y advierte que si la situación sigue empeorando se verá obligada a vender todo para irse a otro sitio menos contaminado. "Yo llegué aquí en febrero cuando el bebé tenía dos meses y el niño enseguida empezó con una alergia y el médico me dijo que a medida que va creciendo va desapareciendo, pero se ha puesto peor. Me mandaron a limpiar el trailer donde vivo con vinagre, pero el problema no está adentro sino en el aire que hay aquí afuera. Desde hace dos semanas el cuadro alérgico del bebé está peor y no sabemos a qué se debe la alergia". "Supuestamente están haciendo un estudio sobre esto, pero no hacen ningún comentario. De pronto es que a ellos no les conviene que se descubra lo que está pasando en San Jacinto y de dónde viene esto. Si esto no se resuelve yo me voy con mi muchacho de aquí, porque esta es una muerte lenta", subrayó la señora Rivero. S.O.S * En San Jacinto es necesario pintar constantemente todo los artículos de metal, incluyendo las cercas para poder preservarlos, de lo contrario se corroen de forma acelerada. Según el testimonio de los vecinos un artículo de línea blanca nuevo en dos años está totalmente corroído. * Los más afectados por los fuertes olores son los niños y personas mayores, sin embargo, todos los habitantes de esta comunidad están obligados a respirar un aire enrarecido. * Las fuentes de agua que tiene esta comunidad son los pozos subterráneos. En el supuesto caso de que algunos gases contaminantes cayeran con la lluvia a la tierra, esos elementos se van "colando" hacia los acuíferos. * La sábila, los cactus y matas de limones y otros frutos cítricos enfrentan los embates de la contaminación atmosférica. Ivonne M. Rincón Moreno
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