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El antiguo edificio en el que funcionó el Cine América fue recuperado por un grupo de inversionistas bolivarenses, que asumió desde hace casi cuatro años este esfuerzo de inversión y de rescate de nuestro patrimonio.
Ivonne M. Rincón Moreno
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Foto Antonio García Jr.  Para reconstruir el antiguo edificio que ocupaba el Cine América fue necesaria la utilización de los mismos materiales que se emplearon para levantarlo a principios del siglo XX Corría los primeros años del siglo XX cuando en una imponente casona de dos plantas, ubicada en el Paseo Orinoco, frente al río padre, se instaló el Cine América. En esa época el Cine América se convirtió en el mejor escenario no sólo para la proyección de producciones cinematográficas, sino también de espectáculos y presentación de grupos artísticos, que engalanaban las noches de Angostura. Sin embargo, ese pasado de esplendor del Cine América cesó definitivamente en los años 80, con el cierre de esta sala y la ocupación del inmueble para otros usos. Luego el fuego consumió gran parte de la estructura y quedó abandonada hasta que hace unos 4 años aproximadamente, un grupo de empresarios bolivarenses decidió devolverle la vida a este hermoso edificio con paredes de 7 metros de alto. En diciembre del 2002, el grupo de empresarios solicitó a un arquitecto especialista en restauración, la realización del proyecto de recuperación del Cine América de Ciudad Bolívar. Lo primero que hicieron los especialistas fue diagnosticar el estado del inmueble con la finalidad de identificar los componentes de la edificación que debían ser recuperados y ofrecer una guía de prioridades para la intervención del edificio. Luego de este diagnóstico, los arquitectos plantearon las propuestas y finalmente se elaboró el proyecto de recuperación del edificio. En un primer momento, los empresarios habían planteado la posibilidad de que el uso central de la nueva estructura fuese el establecimiento de pequeñas salas de cine, para rescatar su función original, pero no fue posible debido a la falta de apoyo por parte de las grandes cadenas de cine que funcionan en el país. Entonces, se retomó la discusión sobre el uso que tendría el histórico edificio, ya recuperado, y los inversionistas decidieron convertirlo en un centro comercial, para que propios y extraños puedan disfrutar de la imponente arquitectura de esta casona, ubicada en pleno Paseo Orinoco. Descripción del edificio Tomando en consideración las “huellas” del edificio, los arquitectos venezolanos encargados de la restauración, describieron “hipotéticamente” el pasado del edificio desde el punto de vista estructural. Aseguran que el antiguo Cine América fue una casona característica de las edificaciones del frente del río, que posiblemente fue construida a finales del siglo XIX, lo que explica que tenga características de edificio de galería. La casa es una construcción de dos plantas, su uso original era comercial y residencial, porque los dueños vivían en la parte superior y en la planta baja la distribución se organizaba alrededor de un patio central de forma rectangular, con corredores en todos sus lados. Para subir al segundo nivel había un zaguán ubicado en el centro de la edificación y al final de ese zaguán había una escalera de madera con balaustres de madera torneada. Las estructuras metálicas que utilizaron originalmente en el edificio eran “esbeltas columnas de fustes estriados que soportan el segundo piso, que fue un amplio balcón con cerramientos de romanillas de madera y barandas de hierro forjado en el balcón principal y en las ventanas de la edificación”. La intención de los restauradores fue devolverle al edificio sus características originales, aunque adaptándolas al nuevo uso de centro comercial. Cuando el edificio se convirtió en Cine América, las butacas de la sala estaban ubicadas en la zona más cercana al río, mientras que la gran pantalla estaba hacia el centro cívico. Luego de la reconstrucción, el edificio quedó dividido internamente entre un área moderna, ubicada donde otrora estaba la pantalla del cine; y otra parte histórica, ubicada en donde en aquella época dorada estaban las butacas de la sala. Trabajo de hormiguita Cuando los restauradores hicieron la evaluación del edificio se consiguieron prácticamente “con los restos” de lo que había sido esa casona en un pasado. La estructura no tenía techo, había restos de muros de mampostería que estaban parcialmente frisados, las estructuras de madera estaban en pésimas condiciones, las estructuras de hierro estaban oxidadas, algunas paredes estaban en el piso, y las que se mantenían tenían hongos, musgos, líquenes y fauna y flora parásita. Los especialistas también detectaron comején en las estructuras de madera, por lo que los arquitectos e ingenieros que trabajaron en este proyecto tenían que asumir el reto de empezar de cero, reconstruyendo lo que pudiera salvarse y levantando nuevamente toda la casa siguiendo los procesos constructivos y los materiales que se utilizaron inicialmente. Este arduo trabajo duró entre 3 y 4 años, pero hoy los resultados son más que satisfactorios, pues se logró recuperar una de las “joyas” de la arquitectura bolivarense del siglo XIX. Explicaron los representantes del grupo empresarial Inversiones Centro Ciudad de las Américas, C.A, que todos los trabajos de reconstrucción tuvieron que hacerse artesanalmente, pues era imposible introducir maquinarias a la casona, porque el nivel freático del terreno era muy alto, y las máquinas corrían el riesgo de quedar atascadas. De allí que todo se hizo a mano y con el uso de andamios para cubrir la altura total del edificio que llega a los 7 metros. Para reconstruir el techo se utilizaron unas panelas de barro que fueron hechas en hornos artesanales en Villa de Cura. “Y para conseguir todas las vigas de madera de zapatero tardamos 3 años, son más de mil que utilizamos y tienen 7 metros por 25 centímetros y otras tienen 7 metros por 15 centímetros. La madera de zapatero es la más dura que hay y tuvimos que buscarla en varias partes, tuvimos que dar vueltas por toda Venezuela para conseguirlas completas”. “Para reconstruir las paredes del centro comercial, que son de 51 centímetros aproximadamente fue otro trabajo, porque para levantar un metro de pared necesitábamos un día o día y medio, ya que era pura piedra y tuvimos que reconstruirlo utilizando piedras para levantarlas nuevamente”. Un regalo para la ciudad Alfonso Miraglia, uno de los inversionistas que financió este proyecto, no quiso referirse al costo de este proyecto de recuperación arquitectónica y dejó claro que es un “regalo que están haciendo a su ciudad, al devolverle un edificio que es patrimonio de todos los guayaneses”. “Quisimos con este proyecto adaptar la parte histórica con la parte comercial, ya que la inversión había sido muy grande. Para los trabajos contamos con el apoyo de un maestro de obra de origen español, que es un experto, un artista y que vive aquí en Ciudad Bolívar”. Concluyó señalando que: “Nunca podremos cuantificar lo invertido, porque lo que hicimos fue recuperar una joya de la arquitectura de Ciudad Bolívar, ese era nuestro compromiso. Ahora queda abierto para que todas las personas puedan visitarlo y puedan ver la reconstrucción que se hizo del edificio”. Acotó que una de las paredes de la parte antigua fue dejada al descubierto para que los visitantes vieran cómo es su estructura interna. Con nuevos bríos A partir de este 20 de junio se encenderán nuevamente las luces del edificio que ocupó a partir de 1914 el Cine América, pero esta vez para ofrecer a la comunidad un centro comercial que adopta el mismo nombre del histórico edificio y que servirá para mostrar los resultados de un dedicado proceso de restauración. El próximo 20 de junio se realizará el acto de inauguración al que estarán invitadas las autoridades de la región y los 34 comerciantes que apoyaron y creyeron en esta iniciativa. Y será a partir del 21 de junio cuando el Centro Comercial América abra sus puertas a los bolivarenses. En este nuevo centro comercial estarán funcionando 34 locales comerciales, en los que se ofrecerán productos y servicios a los guayaneses. En el primer piso abrirá una feria de comidas y dos minitiendas, que pretenden satisfacer las demandas y necesidades de los bolivarenses. |