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El 70% de las consultas que se atienden en el servicio de Nefrología del ambulatorio de Manoa son casos de litiasis renal o cálculos en los riñones. Los cálculos renales son una enfermedad que ha sido catalogada por los especialistas como crónica, porque si un paciente presenta esta patología una vez, puede que dentro de 5 ó 10 años se presente de manera recurrente.
 Las piedras pueden presentarse no sólo en los riñones sino en cualquier vía urinaria Los cálculos renales son una enfermedad que ha sido catalogada por los especialistas como crónica, porque si un paciente presenta esta patología una vez, puede que dentro de 5 ó 10 años se presente de manera recurrente. Los cálculos renales o la litiasis renal se pueden presentar no sólo en los riñones, sino a lo largo de las vías urinarias y se forma cuando las concentraciones de las sustancias que propician la formación de piedra sobrepasan el límite de solubilidad, es decir, se presentan de forma concentrada y no pueden disolverse y es cuando se forman cristales que van conformando un “nido”. La doctora Nidia Pernalete, médico nefrólogo, explicó que en algunas personas que tengan problemas metabólicos, sustancias como el calcio, el ácido úrico y el oxalato, pueden estar más aumentadas o en niveles mayores a los límites que se consideran normales, y eso propicia la formación de piedra. “En la orina así como hay sustancias que propician la formación de piedras, hay sustancias que la inhiben. Y esas sustancias tienen que estar en equilibrio, porque si esas sustancias que inhiben la formación de piedra están por debajo del nivel normal se puede propiciar la formación de cálculo”, dijo. Las sustancias que propician la formación de piedra o de cálculos son: el calcio, el ácido úrico, el oxalato. Todos estos parámetros pueden evaluarse a través de exámenes de laboratorio en los pacientes con piedra, y así determinar qué originó el cálculo. La especialista en Nefrología explicó que la litiasis renal puede generarse por una condición asociada, es decir, alguna enfermedad sistémica que puede ocasionar el aumento del calcio en la sangre, que genera una mayor cantidad de calcio en la orina. Pernalete acotó que “hay una teoría que plantea la formación de piedra por una bacteria que se llama nanobacteria, que también podría propiciar la formación del nido al que se van formando cristales y se van conformando las piedras que pueden ser de varios tamaños”. Lo que no se siente La litiasis renal en su fase inicial es asintomática, y “generalmente cuando hay síntomas es cuando hay un cálculo que está pasando o se está moviendo o está ocasionando alguna molestia, porque estas vías están diseñadas para que pase líquido y cuando hay una estructura sólida ocasiona mucho dolor. Entonces para que haya dolor, el cálculo tiene que estarse moviendo a través de las vías urinarias”. Explicó la especialista que en ese movimiento que hacen los cálculos por las vías urinarias pueden enclavarse en cualquier lugar, que pueden ser los uréteres, que es el conductor que lleva la orina a la vejiga, y si se queda estancada allí el cálculo va a ocasionar síntomas como dolor lumbar que se conoce como cólico nefrítico que se puede presentar del lado derecho o del izquierdo, dependiendo del sitio donde esté localizada la piedra. En algunos casos los cálculos pueden ser bilaterales y el dolor también puede ser bilateral. Otros signos son: sangre en la orina que puede ser microscópica y que se puede detectar únicamente en el examen de orina, o puede ser macroscópica, que se vea a simple vista la orina coloreada. Y un paciente con cálculo también puede presentar infecciones urinarias. ¿Un paciente que tenga infecciones urinarias recurrentes podría tener un cálculo renal? - Ese paciente debe estudiarse porque una persona que tiene infecciones urinarias recurrentes es porque hay algo que lo está propiciando, porque hay cálculos renales que pueden propiciar una infección. Pero también hay infecciones que pueden generar cálculos. Acotó la especialista que las infecciones urinarias pueden ocurrir si existe alguna alteración morfológica, por ejemplo, afecciones metabólicas como la diabetes, pacientes inmunosuprimidos, que toman esteroides y los pacientes transplantados. “A este grupo de pacientes hay que tenerlos vigilados, porque tienen más propensión a tener infecciones urinarias”. “El árbol urinario está diseñado para que no haya infección, la disposición hacia abajo, el volumen de orina, la composición de la orina que hace que no haya crecimiento bacteriano, por eso es que cuando hay infección algo está pasando, y hay que estudiar al paciente”, dijo. Recalcó la doctora que en algunos casos el dolor lumbar puede sentirse levemente y no llega a ser un cólico nefrítico. “Puede pasar que un paciente tenga un dolor y se tome un analgésico o un antiespasmódico y calme el dolor, pero mientras tanto se van presentando alteraciones en los riñones, que puede tener efectos irreversibles y el paciente puede hasta perder el riñón, de allí que es fundamental la consulta con un médico”. Hombres vs mujeres Pernalete explicó que tradicionalmente los cálculos renales eran más frecuentes en los hombres que en las mujeres, pero en la última década los casos de litiasis renal se han incrementado en ambos sexos y en todos los grupos etarios. ¿La frecuencia y la cantidad de orina puede ser otro indicativo de que algo está pasando? - Cuando hay infección urinaria asociada, el paciente puede presentar disuria y también aumento en la frecuencia de orina con poco volumen. En otros pacientes que tienen piedra no hay alteración, pero si el paciente tiene un cálculo que sea obstructivo y bilateral (en ambos riñones) deja de orinar. Pernalete precisó que la resolución de la litiasis o cálculos renales no siempre es quirúrgica. “Todo dependerá de la situación, los cálculos renales tienen dos vertientes terapéuticas, una médica preventiva, que generalmente hace el nefrólogo y una quirúrgica que es la que hace el urólogo”. Acotó que si el cálculo es pequeño y no causa dolor se le coloca un tratamiento médico para propiciar la expulsión de la piedra a través de la orina. Puede ser que la piedra quede atascada en alguna vía, y en ese caso se da un tiempo al paciente para ver si la expulsa y el urólogo luego toma la decisión para ver si por los medios quirúrgicos se extrae la piedra, pero siempre se da un tiempo prudencial”. En caso contrario, si el paciente tiene síntomas y la piedra es grande y no sale con tratamiento, se toma la decisión de intervenir quirúrgicamente, para que “el parénquima de los riñones no sufra y preservarle el riñón al paciente”. Acotó que actualmente existen alternativas menos invasivas, que tendrán siempre que ser discutidas con el especialista. Prevenir es clave Cuando un paciente presenta por primera vez cálculos renales, es seguro que esa patología será recurrente en ese individuo, porque la litiasis es una enfermedad crónica. A los 5 años de haber presentado cálculo existe el 50% de posibilidades de presentar nuevamente la piedra, y al cabo de 10 años existe el 70 u 80% de posibilidades de que se forme nuevamente. De allí que existen una serie de recomendaciones que pueden ponerse en práctica para retardar la aparición de litiasis renal. La nefróloga precisó que una vez que un paciente presenta un primer episodio debe ser estudiado para determinar las causas que están propiciando la formación de piedra, a través de la medición de todas las sustancias que pueden estar involucradas. “Tomando en cuenta esos elementos uno diseña un tratamiento preventivo, individualizado, porque no puede ser un tratamiento igual para todos”, dijo. Precisó que una vez que se determinen las causas que generan la formación de piedra, hay que delinear -con ayuda de un nutricionista- una dieta, con restricción de purinas cuando el problema es el ácido úrico; si la alteración es por el aumento del calcio en la orina, hay que recomendar una dieta normal de calcio, sobre todo si se trata de niños o mujeres. “La litiasis cálcica es la más frecuente, se presenta en el 80% de los casos, y en estos casos una de las cosas que se recomienda es aumentar el volumen de la orina para mantenerlo en 2 mil cc. Es decir una persona debe tomar entre 8 y 10 vasos de agua, y esto es fundamental para todas las personas, tengan o no tengan piedra, porque el agua es el solvente ideal y disminuye la recurrencia”. La especialista sí enfatizó en la necesidad de restringir el consumo de sal, porque las dietas ricas en sal propician el aumento de calcio en la orina. Otro producto alimenticio que debe restringirse es el consumo de las proteínas animales, especialmente la carne roja, porque propicia la formación de cristales y piedra. La especialista recalcó que no existe ningún medicamento milagroso que facilite el proceso de disolución de las piedras renales. “Científicamente no está comprobado que esos medicamentos inhiban la formación de piedra”. El mito de la leche La doctora Nidia Pernalete, médico nefrólogo, explicó que pese a que comúnmente se cree que las dietas ricas en calcio generan un mayor riesgo de padecer de cálculos renales, estudios científicos han comprobado que las dietas bajas en calcio son las que propician la formación de piedras o cálculos renales. Lo que quiere decir, que usted debe incluir en su dieta por lo menos tres raciones diarias de productos lácteos con confianza, porque no generan la formación de cálculos renales. “Ningún extremo es bueno, pero en una dieta normal es necesario que se incluyan productos lácteos y de acuerdo a lo que se recomienda para las diferentes etapas de la vida”, dijo. ¿Dónde encontrar ayuda? Si usted siente alguno de estos síntomas puede acudir a solicitar asistencia médica con los médicos nefrólogos que atienden consultas gratuitas en los ambulatorios de Manoa y Gran Sabana y en los hospitales Raúl Leoni de Guaiparo o el Uyapar, en Ciudad Guayana. En Ciudad Bolívar, puede solicitar atención médica en el Hospital del Tórax. |