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Muy poco se está haciendo para disminuir los efectos contaminantes de este depósito de desechos, el cual el Ministerio de Ambiente ha estado tentado a clausurar.
 Cambalache ya no está en condiciones de recibir las grandes cantidades de basura que se generan en Ciudad Guayana Es indudable que el crecimiento de Ciudad Guayana ha traído enormes beneficios a la colectividad, pero este aumento -tanto de habitantes como de producción- está comenzando a causar estragos en el medio, debido a la ausencia de medidas y ordenanzas destinadas a reducir el impacto ecológico, así como también la mala administración del único depósito de desechos con el que cuenta el municipio Caroní: Cambalache. Este terreno dejó de ser, desde hace tiempo, un relleno sanitario para convertirse en un vertedero, y las personas de las comunidades adyacentes lo saben. "Ya el bote de basura ha llegado a nuestros patios, y la laguna de Cambalache casi no se ve. Hay brotes de diarreas, problemas respiratorios, dengue, malaria, paludismo, enfermedades en la piel y ahora tenemos un problema grave con una epidemia de VIH/Sida entre los indígenas. Hay moscas y mosquitos por todos lados, y estamos cansados de pedir, sin éxito, que venga Sanidad a fumigar. No sólo sufrimos nosotros, nuestras mascotas también, aquí no hay un solo perro que no tenga sarna", afirmó Petra Lara, vecina del sector. Esta habitante explicó que hace cuatro años, la entonces directora regional de Ambiente, Florencia Cordero, llegó con una comisión del Ministerio del Ambiente y les prometió que en un tiempo máximo de un año estaría culminado otro relleno sanitario en el asentamiento campesino de San Jacinto, con lo cual se lograría, según explicó Juan Zerpa, de la Corporación de Servicios Patrióticos y Sociales de la Alcaldía, la clausura de Cambalache. Sin embargo, hasta ahora el ofrecimiento no se ha cumplido. "Yo me imagino que es que el presidente Hugo Chávez no sabe que somos más o menos ocho mil personas viviendo aquí, y más de las tres cuartas partes son niños". De manos atadas El Ministerio del Ambiente, evaluando la situación ha solicitado en más de una ocasión a la Alcaldía de Caroní aunar esfuerzos para solucionar este problema. "Desde la Fiscalía Ambiental me dicen que estoy en toda la potestad de cerrar definitivamente Cambalache, pero no puedo hacerlo hasta que exista otro espacio destinado a este fin, como el prometido en el kilómetro 52 de la autopista Ciudad Bolívar- Puerto Ordaz, porque no puedo hacerle ese daño a Ciudad Guayana. Hay que entender que si cierro Cambalache, la ciudad se queda sin un depósito de basura y todos los desechos quedarían en las calles. Esto hay que solucionarlo pronto", manifestó María Mejías, actual directora regional del Ministerio del Ambiente. Zerpa, aseguró que el nuevo relleno que estaría ubicado en un fundo llamado El Pinar, en el asentamiento campesino San Jacinto III, sí está en proceso de desarrollo e incluiría todas las obras de ingeniería necesarias para ser un relleno "con todas las de la ley", como un control estricto de variables ambientales y no un vertedero. No obstante, aún no se han comenzado las obras. Ese es precisamente el problema. La obra no comienza, y ya prácticamente no hay espacio para depositar la basura en Cambalache. Tanto así, que en la vía a este sector se puede observar cómo los camiones que se suponen deben descargar los desechos en ese terreno, van dejando algunos "desperdicios en la vía". "Para acá vienen muchas personas que en vez de irse hasta el bote, echan la basura en las calles como si aquí no viviera nadie. Esto es horrible. El humo de los cauchos, el olor, las moscas, todo nos afecta. Hemos tenido diarreas, vómitos, gripes, asma, a veces en las noches no se puede dormir por la pudrición. Uno se queja a cada rato y nada. Los políticos vienen a buscar votos prometiendo de todo y después que ganan se olvidan de nosotros. Aparte de la contaminación, tenemos el problema de la delincuencia, porque los malandros se vienen hasta acá y nos utilizan de escondite, y como por aquí nunca pasa la Policía, nos tienen azotados. En fin, nuestra situación es caótica", aseguró Alejandrina Aponte. ¿Cómo llegamos a esto? Zerpa declaró que es muy poco lo que la Alcaldía ha avanzado en el caso de Cambalache, y menos ahora en época de lluvias. "El principal problema es que tenemos esta empresa -Inversiones 200- que ha tenido la concesión desde la anterior gestión municipal, y debería encargarse de la disposición final de la basura. Pero tienen el contrato vencido, y no podemos sacarlos porque se les adeuda 1.5 millardos de bolívares, así que tenemos un problema de tipo administrativo". Mejías corroboró esta versión, pero añadió que "si bien es cierto que se les adeuda, ellos tampoco están haciendo su trabajo, creando un daño a los ciudadanos y al ambiente. La Alcaldía tiene que buscar la forma de solventar esto y suspender estas operaciones para poder darle la concesión a una empresa que realice sus labores". Zerpa aseguró que en los momentos se está tratando de llevar a un feliz término esta situación, para mantener, por lo menos, una operación media, que garantice el nombre que ahora lleva Cambalache de vertedero abierto semicontrolado. Esta problemática, junto a una mala administración por parte de la alcaldía y la empresa, hizo que se perdiera la función de relleno sanitario, cuando hace aproximadamente 20 años se excavaron incluso las fosas para verter la basura y cubrirlas con tierra y materiales sintéticos. "Se perdió mucho el tratamiento, aparte que ya no hay control de las variables ambientales como gases y líquidos lixiviados". En cuanto a la labor de la empresa en la actualidad, Zerpa explicó que dan un mediano tratamiento a los desechos, buscando mantener un área despejada para que los camiones de aseo urbano descarguen y compacten un poco las "montañas" de basura. Mientras tanto, los pobladores son los que sufren. "Toda la contaminación se viene hasta acá con las brisas y las lluvias, enfermándonos a todos. Hay demasiada proliferación de moscas, y los niños se la pasan tosiendo y con problemas para respirar", manifestó José Fuenmayor. Daños ambientales Una de las situaciones más graves y no controladas es el destino de los lixiviados. "Estos líquidos, seguramente, están contaminando los cuerpos de agua como la laguna Cambalache, Punta de Cuchilla -también conocida como de Los Cardones- y cuando drena superficialmente llega a una quebrada cercana hasta terminar en el río Orinoco. La verdad, nunca existió algún tipo de recubrimiento con materiales sintéticos para proteger esto", explicó Zerpa. En cuanto a las emanaciones de gases, en un principio se instalaron 12 fumarolas con un sistema de tuberías que hacía que el gas subiera hasta un piloto donde se quemaba. "Esto ya no funciona porque poco a poco, al entregarle el mando a esta empresa, se fueron desmantelando estas chimeneas para vender las piezas metálicas. Ahora tampoco hay control de los gases". A todo esto, se le está sumando el problema de la quema de cauchos para la extracción de alambres, y Zerpa indicó que esta situación tiene mucho que ver con la seguridad de Cambalache. Anteriormente, este sector se encontraba totalmente cercado, pero la delincuencia no perdona ni a la basura, porque la cerca fue desvalijada y las personas entran y salen sin control, y en horas de la noche cuando no hay nadie vigilando, queman los cauchos y extraen el material por las adyacencias. "Es imposible sacar a estas personas porque el perímetro es muy extenso, y hay caminos por todos lados desde los caseríos hasta el vertedero. Incluso si pusiéramos cercas para evitar que entren carros las personas fácilmente pueden saltarlas, quemar los cauchos, y pasar los alambres. Esto es ya un problema de seguridad, al igual que los indigentes que se encuentran escarbando la basura en busca de comida y chatarra", aseguró. Por otra parte, la quema de cauchos también incide en la contaminación ambiental de nuestra ciudad, actividad que, aunada a los humos provenientes de las empresas básicas, ya están generando graves problemas en la ciudadanía. Los habitantes de Cambalache lo padecen con más intensidad, como es el caso de María Luisa Rondón, embarazada, quien desde hace días se ha estado sintiendo enferma. "Cuando hacen eso para sacar los alambres de los cauchos, todo el humo se esparce por el sector. Yo he tenido problemas para respirar, y una picazón en los ojos horrible. Esto es un problema grave". Futuro incierto Zerpa fue muy enfático al admitir que la Alcaldía aún no tiene claras las medidas que se tomarán para resarcir los daños que ha causado el vertedero de Cambalache, pero aseguró que "vamos hacia la instalación de un nuevo sitio de disposición final para clausurar éste y comenzar a realizar actividades para mitigar las consecuencias, controlar los gases y los lixiviados, y ayudar a las comunidades". Así mismo, afirmó que se está trabajando en planes para reciclaje, los cuales quedarán de parte del alcalde Clemente Scotto para su implementación. Todo esto formaría parte de un sistema de gestión municipal que involucre centros de transferencia de desechos, parques de acopio, separación y clasificación de la basura. Si bien no se ha planteado el punto de la educación ciudadana, Zerpa explicó que cuando el sistema esté funcionamiento estará acompañado de campañas educativas y programas en medios de comunicación, para que los usuarios conozcan y cumplan sus responsabilidades en este programa. Mejías, por su parte, informó que seguirán detrás de esta situación a la espera de las acciones que tome la alcaldía. "Estaremos diciéndole al alcalde que ponga una empresa que pueda hacer mejoras en el vertedero, que haga control de peso, que clasifique los desechos. También que apresuren la instalación del relleno en San Jacinto. También es necesario que el Estado como tal revise la costumbre de no pagar el servicio de aseo urbano, y que ese sistema de concesiones a empresas que a la final nunca se supervisan debe ser evaluado, porque empiezan a decir que por el crecimiento de la basura tienen pérdidas y no hacen su trabajo, se van a la parte económica para ocultarse". Qué pasará con Cambalache, aún no se sabe. Lo cierto es que Ciudad Guayana debe dormir todas las noches con un foco de infección a pocos pasos, donde se generan líquidos y gases altamente contaminantes, donde se queman cauchos provocando mareas de humo que afectan la respiración de sus habitantes, y donde cientos de personas encuentran, entre la basura, dengue, malaria, paludismo, hepatitis, diarreas y todo tipo de enfermedades endémicas. La Alcaldía del municipio Caroní prometió un relleno del cual sólo se tiene la locación. Mientras tanto, Cambalache crece y crece, sus montañas de desechos se hacen incontrolables y la problemática más difícil de solucionar. El refrán dice "no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista". Pues la basura no biodegradable, como la mayoría de estos desechos, sí dura cien años, incluso más. Lo cierto es que el cuerpo de la ciudad pronto dejará de resistir este espacio de putrefacción. Ayuda ciudadana La Alcaldía tiene una responsabilidad con la ciudad, es cierto, pero los habitantes también. Estando ante una mala administración de la disposición final de la basura, es necesario que los ciudadanos busquen la forma de no causar tanto daño al ambiente. Vitalis, organización no gubernamental dedicada a la protección del ecosistema, establece una serie de medidas a tomar para cooperar con la vida de nuestra región. * Infórmese de los horarios de recolección de basura en su calle o avenida. En caso de no cumplirse, comuníquese con la empresa recolectora y formalice su reclamo. * Disponga la basura en bolsas herméticamente cerradas. Evite la proliferación de insectos, perros y roedores. * Disminuya la cantidad de basura que genera en casa. * Reutilice lo más posible los envases y demás recipientes en el hogar, el colegio o el trabajo. Recicle, cuando sea posible. Diversas empresas compran vidrio, papel, cartón, plásticos y hasta radiografías médicas. Aileen Nieto Ramírez
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Foto Marcell Naranjo |