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Bordeado por las avenidas Orinoco y Urdaneta, en un lugar donde todo queda "ahí mismito", Guasipati, población ubicada al sur del estado Bolívar, es una especie de plaza grande donde la gente va a caminar por sus calles y a despejar la mente.
Juan Manuel Carvajal Foto Julacci Brito  La iglesia de la Virgen del Rosario es una de las construcciones más emblemáticas del poblado Ya se acerca la Semana Santa y de seguro en cada familia se comienzan a tejer los planes para disfrutar al máximo de estos días de asueto. Si de búsqueda de tranquilidad se trata, los pueblos ubicados al sur del estado Bolívar están cargados de ese no sé qué que los vuelve enigmáticamente pasivos, condición que no es nada despreciable para los turistas. Siempre es bueno salir y conocer un poco, compartir con gente de otros lados y porque no, aventurarse a llenar poco a poco su propio álbum de visitas turísticas. Es aquí cuando en el municipio Roscio, a unas dos horas y media de Ciudad Guayana, la sencilla población de Guasipati, levanta la mano y se ofrece dichosa a brindarle un momento de remanso. El camino para llegar a esta población, fundada en los albores de 1700, y sentenciada por el auge de la minería, que acaparó su atención en El Callao, se vuelve largo y hasta tedioso. Con curvas muy pronunciadas en una estrecha vía de dos sentidos, los turistas deben estar muy alertas pues por la misma transitan unidades de carga pesada, las cuales en su mayoría llevan enormes troncos de madera, rubro que se explota muy bien en esta zona de Venezuela. La tierra de "Charito" En el trayecto hay hatos en donde los sembradíos de yuca y maíz dominan, así como la cría de ganado vacuno. Para llegar a Guasipati debe pasarse por la no menos cálida población de Upata, en donde podrá comprobar con su propio sentido del gusto, ese cuento que tanto se rumora sobre lo sabroso de sus quesos. Una vez muerto el antojo, retome el camino pues en hora y media ya estará entrando en los dominios de la Virgen del Rosario. Al llegar al pueblo una hilera de casas sencillas le dan vestigios de entrar a un asentamiento urbano trazado con el pincel de las estructuras coloniales. Todos los caminos conducen a la plaza, sitio favorito para el encuentro de propios y foráneos, después de una jornada de trabajo, de aventuras o simplemente para ver la puesta de sol sobre las montañas y colinas que a lo lejos, y como guardianes eternas, vigilan a este hermoso poblado. En nuestro recorrido contamos con la ayuda de dos jóvenes guasipatenses. Oriana Lara y Luis Carlos Salazar, quienes se aventuraron a servir al equipo de este medio impreso de guías turísticos. "Este es un pueblo bien tranquilo, tiene una paz enorme. Como es pequeño, eso ha hecho que se dé una excelente comunicación entre todos los que vivimos aquí. Es un pueblo familiar, a lo mejor tú llegas y dices tu apellido y resulta que eres pariente lejano de alguien que vive aquí. Mucha gente viene y se sorprende porque aquí puedes andar a todas horas por las calles sin temor a nada, hay mucha confianza y seguridad", indicó Salazar. La Virgen del Rosario, "Charito", es la patrona de Guasipati, en cuyo templo ubicado frente a la Plaza Bolívar es honrada durante el mes de septiembre en su onomástico. Cargado de cultura La población de Guasipati guarda muchas historias ligadas a los primeros tiempos de la explotación aurífera. Una de las leyendas más resaltantes, es la del asesinato del encomendado estadounidense Frank Bush, quien tenía la misión de transportar una importante carga de oro en abril de 1878, cuando fue interceptado por unos maleantes, quienes le quitaron la vida para obligarle a que les dijera dónde estaba el botín. Se dice que nunca se encontró la carga de "morocotas de oro" que tenía el extranjero y que está enterrado en alguna parte de Guasipati. Por otro lado, esta población es conocida a nivel nacional e internacional por su famoso festival de música llanera "El Merey de Oro", que se realiza cada año en fechas distintas. Hay un fuerte movimiento de danza tradicional, además de grupos encargados de hacer sentir en los carnavales y en las fiestas del pueblo al tan sabroso calipso. En Guasipati se come muy bien y la atención de los residentes es su más grande atractivo. Nada más con sentarse un ratito en la plaza, usted se sentirá totalmente renovada. Atrévase a recorrer Guasipati y recargue sus pilas con la dinámica de un pueblo noble, en aras de progreso y con una sonrisa enorme plasmada en cada uno de sus habitantes. Algunos tips - Cerca de Guasipati queda la población de El Miamo, famosa por sus pozas. - En Guasipati se venden unas ricas chicas muy cerca del Liceo Eduardo Oxford. - Está pendiente el proyecto de elaboración de dulces artesanales. - Se consiguen muy pocos puntos de información. Las mejores fuentes son los pobladores. |